Los lugares emblemáticos de Mintz. El ámbito público. Los niños. La calle y los juegos.

En la imagen, cinco niños observan cómo Emilio desarrolla su trabajo. La calle es el hábitat natural donde aprenden, juegan, se relacionan y se socializan, y como Emilio no tenía taller fijo donde arreglar los artilugios de metal era frecuente que se encontrara con ellos en cualquier calle. Los niños observan con cierto interés a Emilio arreglar un viejo barreño de cinc. Hacen un alto en su camino, en sus juegos y correrías para detenerse en una tarea que llevaba muchos años desarrollándose y a la que por entonces (y este detalle los niños no lo saben) le quedaba muy poco tiempo de existencia. Entre los niños que observan al artesano trabajar –¿por curiosidad, por dar la lata...?– se pueden distinguir, entre otros, a Alfonso Vela El Tato, Patricio Herrera y a Antonio El Molinero.

Si hay un sector de edad al que Mintz le gustaba hacer fotos ese es el de los niños. De hecho tuvo problemas con las fuerzas del orden por ello, ya que no entendían esa predilección. Tantas hay que las vamos a dividir en tres apartados, en la calle, en la escuela y en el trabajo. Como todas, le interesa el primer plano, la cara de los niños y niñas, pero también el fondo, el contexto, las circunstancias donde se desarrolla la foto. 

Los niños y las niñas de antes le encantaba estar en la calle. El interior de la casa era considerada como un castigo. Se estaba para la obligada siesta o para hacer la tarea, pero siempre que se podía se iban a la calle, a juntarse con otros niños y niñas y a jugar. Los juegos son actividades lúdicas tan antiguas como el propio hombre. Aparecen por la necesidad biológica de adaptarnos al entorno entreteniéndonos y divirtiéndonos, como vehículo de aprendizaje o perfeccionamiento primario y sobre todo como elemento socializador. Los juegos de las sociedades tradicionales rurales responden a sus características. Hay una división muy marcada entre hombres y mujeres, entre niños, jóvenes y adultos. Empezaremos con los juegos de niños y niñas.



Los niños del medio rural aprendían los juegos de su familia o por imitación a otros chicos mayores. Se vivía en la calle y ahí se jugaba, siendo válido para el juego cualquier hora. Allí se aprendía, sin darse cuenta, a relacionarse y moverse por el mundo, descubriendo sus reglas y peligros.



Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. Por un lado los escasos recursos con los que se contaban, por otra la estructura patriarcal, de acuerdo con el rol de cada sexo en el presente y en el futuro. Carentes de juguetes, los niños/as reaprovechan cualquier objeto en desuso o viejo –los naipes gastados, pedazos de espejo, retales de tela para vestir muñecas y latas vacías– o elementos tomados del entorno –piedras, fósiles, ramas o tabas– cuando practican juegos que requieren un material u objeto de juego… Mientras, las niñas se implicarán más en las faenas y responsabilidades de la casa: ir a por agua a la fuente, el corral, cuidar y atender a los pequeños. Su tiempo de juego se recorta y el espacio de juego se ciñe a lo privado. Todo lo contrario que para los chicos que ocupan el ámbito de lo público, sin límite de espacio, al aire libre, la naturaleza, permitiéndoles el conocimiento de todo lo que les rodea.


Foto Mintz. Tres niños se deslizan por una cuesta con viejos artilugios, mientras que una niña sentada observa la escena. Se trata de una vieja bicicleta de niño pequeño y dos carros de bebe inservibles. Podemos observa una clara diferenciación por sexos de los juegos y una reutilización de los materiales para jugar con ellos.

"De izda. a dcha; mi hermana Isa Segura (en aquella época la llamabamos Marisabel), la siguiente con la cabeza escondida donde aparece una mano,  es un misterio, creemos que es Maricarmen Macias Villanueva la hija de Manolo Chineja, después de ésta, con esa risa tan profunda y alegre es Beli (la hija del difunto y querido Benito Enriquez Marquez) - realmente su nombre es, lo pude constatar a través de tu blog en el homenaje que le hizo el Ayuntamiento a su padre,  Ana Enriquez Estudillo - aunque para todos nosotros era Beli o Belinda - , le sigue Maria Fernandez Pavón (Mari), le sigo yo - Pepe Segura (Pepito en la foto), la siguiente, empinandose para poder salir en la foto, es Maria de los Angeles Macias Villanueva (Angelines) - Hermana de Maricarmen (supuestamente oculta en la foto) e hija también de Manolo Chineja -, ya la última de la foto, en la esquina derecha, es Manoli Fernandez Pavón" (Pepe Segura)

De izda a derecha en la foto aparecen; Ana Maria Macias Villanueva, Maria Isabel Enriquez Estudillo - Beli -, Maria Fernandez Pavón - Marí - , mi hermana Maria Isabel Segura Martinez - en aquella época Marisabel, hoy Isa - ,Maria Angeles Macias Villanueva - Angelines - , José Segura Martinez - Pepe - y Manuela Fernandez Pavón - Manoli -. La foto la realiza Jerome desde la casa de mis padres (C/ Benalup, 18)  hacia la casa de la familia Chineja (Manolo Macias y María Villanueva), la choza que se ve al fondo a la izda. era la cocina de la casa y la parte construida de cemento era un pequeño cuartito a modo de salita y los dormitorios de los padres y los 7 hijos de la familia; Mari Carmen, Angelines, Ana María, Juanita, Pepa, Paquito y Antonia. En el centro había un patio de piedras entre las viviendas y el muro que separa su casa de la nuestra. Debía ser invierno y uno de esos dias que siempre nos reuniamos para jugar en el cercado de Becerra, en la calle, o en el patio de alguna de las casas de nosotros. Esta vez en el patio de Manolo Chineja ya que las tres hermanas pequeñas (Maricarmen, Angelines y Ana María) rondaban las edades del resto (entre los 5 y los 8 años).(Pepe Segura)


Foto Mintz. Un niño juega a montar a caballo. Como no tiene caballo, pero si mucha imaginación recurre a una caña que le hace de equino. El suelo la madera, la choza recién transformada en casa de ladrillo completan el contexto de esta hermosa fotografía


La banda de tambores y cornetas de Don Eufrasio por la calle San Juan. Patricio, Paco Herrera y Bernardo de la Flor. Durante una procesión del Corpus Christy, en la calle San Juan a la altura del bar de Alfonsito el de Pérez
La banda de tambores y cornetas estaba dirigida por don Eufrasio de Miguel Crespo, un gallego de Vigo, que estuvo muchos años en Benalup de delegado de los ciegos (actual ONCE). Muchos niños benalupenses formaron parte de la banda y aprendieron a tocar, unos la corneta y otros la caja o los bombos. Los ensayos ocupaban muchas de las tardes y servían de lugar de encuentro para compañeros y amigos. La banda participaba en todas las fiestas de la localidad (procesiones de Semana Santa, cabalgata de feria y otras muchas ocasiones a lo largo del año) y visitaba numerosos pueblos y ciudades por Semana Santa, carnaval, romería... Muy importante era el Domingo de Ramos y el Carnaval en Cádiz, y mucho más entrañable la feria de Navero. Las salidas de la banda se convertían en una excursión con familiares y amigos, siendo una actividad con cierto interés cultural y de ocio.

Sobre un original de una foto de Mintz, Manolo Cepero hizo la misma foto pero más de 45 años después. La foto va acompañada del siguiente texto: “Hace tiempo que quería realizar el proyecto de recrear algunas fotos antiguas con las mismas personas y en los mismos lugares en que fueron hechas y he comenzado por esta foto de Mintz que siempre me ha llamado mucho la atención. No ha sido fácil porque uno de ellos, Juan Lago vive en Madrid y otro, Diego Cortabarra no sabíamos donde vivía, pregunté por este grupo si alguien lo conocía y tuvimos suerte de encontrarlo, vivía en Alcalá de los Gazules. En la foto aparecen de izquierda a derecha, Jesús Varo Macías (Lili), su hermano Juan Varo Macías (Chicharito), Diego Cortabarra Brea (Zambullo), y los tres hermanos Paco, Juan y Luisa Lago Domínguez. La foto de Mintz fue hecha hace unos 45 años en la calle La Torre en la puerta de la casa de los hermanos Varo, la fachada de la casa fue reformada y la puerta tampoco es la misma y como es natural, los cuerpos tampoco, pero creo que refleja el paso del tiempo, que es de lo que se trata. Contaros también que fue un reencuentro muy emotivo porque los hermanos Varo y Diego Cortabarra eran íntimos amigos en la infancia y no se veían desde que Diego se marchó con unos veinte años. Espero que os guste"


Dos fotos en la puerta de la misma choza de la calle Grullas, cerca de las pistas verdes. En las dos aparece Carmen Montes de Oca Fernández. En la primera además Puri y Antonio Cruz. En la segunda no he podido averiguar el nombre de los niños, si alguien lo sabe se agradece la colaboración. A finales de los sesenta y setenta los niños y las niñas no necesitaban de aparatos de tecnología avanzada para jugar, como se demuestran en estas fotos.
En las fotografías los niños y las niñas hacen un alto en sus juegos por la presencia de la cámara de El americano. Los juegos son consustanciales a la niñez, desde la más tierna infancia los acompañan en su entretenimiento, aprendizaje y socialización. Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. No se sabe si lo más importante de la imagen es la actividad que están desarrollando los niños; los juegos con los que pasan el tiempo o el contexto de escasez en el que se desarrollan: la choza adjunta, los cascos de las macetas recicladas de cubos inservibles, el resto de la rueda de una moto... O presumiblemente es el conjunto lo que Mintz retrata en esta fotografía: las duras condiciones en las que se criaron los niños de Benalup en los años sesenta y setenta. El niño tenía un rol marginal, no era importante. La excesiva natalidad y la penuria económica lo convertían en el eslabón más débil de la sociedad. Independientemente del cariño y cuidado familiar, que nunca faltó, los niños siempre han sido los grandes marginados de la Historia, los que han permanecido en la sombra de los grandes acontecimientos. Dice Demause: «La historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más expuestos están los niños a la muerte violenta, el abandono, los golpes, el terror y los abusos sexuales». En el trato a la infancia, como en otras cosas, Mintz fue un avanzado. Por eso se entiende que las fuerzas del orden no entendieran al antropólogo y le recriminaran que le gustara tanto hacer fotografías a los niños.

Cuatro niños juegan entre higueras y chumberas. Utilizan una vieja yanta y una cubierta de moto. Materiales inservibles todos.

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