Los familiares de las víctimas de los sucesos. Encarna Quijada Rodríguez. 1


Hay mucha gente que me pregunta como me pueden seguir interesando los temas relacionados con los sucesos, si, según ellos, todos los temas están más que cerrados y estudiados. La verdad es que están muy equivocados. Esto es la historia interminable, esto no se acaba nunca.
A María Orellana y a mí nos interesa mucho indagar y reflexionar por el clima de asfixia y miedo que se tuvo que producir en el interior del casaron cuando estaban siendo asediados por la guardia de asalto y la guardia civil. A José Luis Gutiérrez Molina y a mi nos encantaría saber más de lo que pasó la madrugada del 12, de 4 a 7 de la mañana cuando se decidió que la quema del casarón era insuficiente, que había que ampliar el escarmiento, hacer la razzia… ¿Quién lo decidió? ¿Quién presionó? ¿ Cuál fue el papel de las personas del pueblo que estaban en ese momento allí? Y así podría nombrar varios temas más, pero hay uno que especialmente me llama la atención. La represión posterior a los sucesos, el miedo que se extendió como una mancha de aceite, ese miedo que como dice la frase no hay nada más contagioso que él. Ese miedo generó indiferencia e ignorancia, afectó a todo el pueblo, pero fundamentalmente a las familias de las víctimas. Conozco muchas familias relacionadas con los sucesos que estos les han afectado negativamente, sobre todo a las mujeres, las más perjudicadas y cuyas consecuencias han llegado hasta la actualidad. Los efectos no se pueden ver de una forma directa, sino sibilina, colateral y sinuosa. Pero el impacto de los sucesos fue tan grande que marcó la vida de la familia para siempre, es aquello de que si quieres entender su camino, te tienes que poner sus zapatos. 
Manuel Quijada, el tercero por la izquierda, junto a Manuel Pavón y Francisco Fernández, en la fachada de la iglesia.


Encarna Quijada me manda una foto de su padre por el Facebook. Solo la foto y abajo su nombre: Manuel Quijada Barberán. Le propongo escribir un post sobre él en base a las preguntas que yo le hago. No me dice nada, pero tácitamente accede, pues responde a las preguntas que yo le hago. 
  • ¿tu padre nació cuando el suyo llevaba dos meses muertos?
  • Si mi padre nació cuando su padre llevaba dos meses que lo habían matado

Me encanta la matización que me hace, el zasca que se llama ahora, no muerto sino que lo habían matado. Conozco a la familia de Encarna desde que llegué al pueblo y mantenemos una muy buena relación. Les he preguntado muchas veces sobre los sucesos y la respuesta general es que no quieren hablar sobre ellos. La excepción siempre ha sido Encarna. Recuerdo que en 2005 me dijo que se oponía frontalmente a que se le pusiera al hotel donde estaba el casarón de Seisdedos el nombre de Hotel Libertaria, a que se mercadeara con la memoria de los asesinados, entre ellos su abuelo Manuel Quijada Pino. 
Manuel Quijada Pino


Este había nacido en Casas Viejas en 1911. Era miembro de las juventudes libertarias, con Pepe Pilar y Gallinito, entre otros. Muy aficionado a la caza y a la cría de perros. Trabajaba en el campo como jornalero. Vivía en el Patio Cantalejo. Fue atrapado la tarde del día 11 al ser reconocido por los dos guardias civiles supervivientes  como uno de los asaltantes del cuartel. Los hombres del teniente Artal llegaron a su casa, lo apresaron, lo interrogaron y lo apalearon. La paliza fue brutal, la mujer, que estaba embarazada, también fue golpeada al intentar impedirlo. Después las fuerzas del orden, junto a Manuel Quijada se dirigieron al casarón de Seisdedos donde estaban dos de sus hijos, Francisco y Pedro, que habían participado también en el asalto. En vista de que la familia Cruz no quería entregarse Artal decidió enviar a Manuel Quijada para que los convenciera de que si así lo hacían no les pasaría nada y evitarían males mayores. Pero Quijada que entró magullado y ensangrentado de las palizas recibidas, no saldría de allí. Su estado hizo reforzarse a los de dentro en el convencimiento de que no se iban a entregar. Esta es la versión de Mintz, la más aceptada. Hay otra de Tano Ramos que sostiene que Quijada se les escapó a los guardias y se refugio en el casarón. Murió calcinado en el casarón,  dejando a su mujer embarazada de siete meses y cinco hijos más;  Francisco, Isabel, Juan, María, Juana y Manuel. A los dos meses de su asesinato nació Manuel Quijada Barberán, el padre de Encarna.


El gobierno y las fuerzas del orden intentaron que no se conociera la gravedad del escarmiento realizado en Casas Viejas. Impusieron la versión de que los muertos habían sido fruto del enfrentamiento de “los revolucionarios” con los guardias de asalto y guardias civiles. Pero, poco a poco fueron conociéndose datos. La polémica se inicia en el Congreso de los Diputados, se solicita una Comisión Parlamentaria que al no aprobarse, una no oficial viene a Casas Viejas el 18 de febrero acompañados por periodistas. Esta vez, al contrario que el 13 de enero, si le pregunta a las familias de las víctimas. Una de ella es la de Manuel Quijada. Su madre y su mujer salen en la fotografía de Serrano. En la fotografía, la primera a la izquierda es Encarnación Barberán Madueño, esposa de Manuel Quijada. Encarnación era hermana de Luís, que fue conducido con Manolo a la choza, pero fue trasladado a la pensión de Montiano, donde permaneció toda la noche. Al lado, la madre de Quijada Isabel Pino Rodríguez. A la derecha está María Cruz que tiene en sus brazos a una niña llamada María Montiano, hermana  de Andrés Montiano Cruz.  María también había perdido en los Sucesos a su hijo Andrés. El muchacho de atrás a  la izquierda es Manuel Prieto Cruz. Manuel era yerno de Seisdedos y marido de Sebastiana, la única hija de Seisdedos que se va a quedar en Casas Viejas después de los Sucesos. La composición se cierra con el periodista que toma notas a la derecha.


Encarnación Barberán, la esposa de Manuel Quijada, no soportó el clima de represión y angustia que se respiraba en el Benalup de Sidonia franquista y terminó viviendo en Jerez. Esta emigración fue muy común entre los familiares de las víctimas de los sucesos. Me lo dice la propia Encarna, hablando del interés que ella siempre tuvo por saber lo que había ocurrido en los sucesos: 
  • Lo que pasa es que a mí siempre me interesaba la historia y preguntaba a mi abuela cuando la veía que no era mucho.  Mi abuela se caso de segundas con un paternero. Y tuvo 4 hijos y cuando se queda viuda  se va a vivir a Jerez con mi tía


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