Evolución de la población en Benalup-Casas Viejas. Los cambios en la natalidad y nupcialidad 2


La hoja parroquial de Benalup de Sidonia de 1959 ofrecía algunas estadísticas curiosas. Hubo 135 bautismos y 33 matrimonios, lo que teniendo en cuenta el que en aquella época el pueblo era católico por decreto vamos a tomar los datos como natalidad y nupcialidad total. Eso quiere decir que hubo una tasa natalidad de 46,55 por mil y de nupcialidad de 11,37 por mil. En 2018 ha habido una tasa de natalidad de 8,46 por mil y una tasa de nupcialidad (datos para 2019) de 5,45 por mil ya que hubo 59 nacimientos en 2018 y 38 matrimonios en 2019. Estos datos demográficos no son más que una muestra de lo que ha cambiado la sociedad benalupense desde 1959 a la actualidad. 

La natalidad ha bajado un 38,09 por mil. Un cambio radical total. Las causas habría que buscarlas en que la familia ha pasado de ser una unidad de producción en la sociedad tradicional (los hijos venían con un pan debajo del brazo) a una unidad de consumo (los hijos casi vienen pidiendo un móvil), la mujer ha pasado de ser un objeto dominado para criar hijos y cuidar la casa a un sujeto que se liberaliza y se incorpora al mercado laboral (con el esfuerzo que implica la doble carga de seguir llevando el ámbito privado e incorporarse al ámbito público), la religión católica , como luego se verá más claro en el caso de los matrimonio, ha pasado de ser el eje de las vidas de las personas, por las que se imponían el pronatalismo a ser una cuestión individual de cada familia, donde muchas viven en presupuestos distintos de los que emana de la iglesia católica, apostólica y romana. Los métodos anticonceptivos han pasado de estar en un mundo desconocido y prohibido a todo lo contrario. En definitiva,  hemos pasado de una sociedad tradicional a otra moderna donde la liberalización de la mujer y el consumismo marcan la pauta y se pueden considerar las causas principales de la disminución de la natalidad. 



Los cambios en el comportamiento matrimonial también reflejan las transformaciones sociales y la adaptación a una nueva mentalidad. No sólo ha disminuido la tasa de nupcialidad, sino que también se ha retrasado la edad del matrimonio. En los años cincuenta y sesenta era común que el hombre se casará recién llegado de la mili, con poco más de veinte años y la mujer con menos. En la actualidad, ambos retrasan esa decisión a la treintena o cuarentena, cuando se tiene el futuro laboral de ambos resuelto. Pero además ha cambiado el tipo de matrimonio. En 1959 todos se realizaron por el rito católico, en el 2019 de los 38 enlaces 29 lo hicieron por lo civil, en el ayuntamiento, y 9 por el rito católico, en la iglesia. Recuerda a 1932, en plena Segunda República.  Andrés Vera, el párroco, había llegado a Casas Viejas en junio de 1932. En enero del 33 declaró al periodista Julio Romano: “En los siete meses que llevo en este curato he presenciado más de cuatrocientos enlaces por lo civil, mientras sólo cuatro o cinco se han verificado por la Iglesia”. Aunque se presupone cierta exageración andaluza en las declaraciones de Andrés Vera los datos siguen siendo significativos de aquella época y de la actual. 


A raíz de estos cambios demográficos ¿podemos concluir que en la modernidad se vive mejor que en la sociedad tradicional? Mi opinión particular está llena de matices. Es cierto que las mejoras son evidentes, sobre todo en el rol de la mujer y en el hecho de que la población en general cubre más y mejor sus necesidades primarias. Pero es evidente que somos hijos de nuestro tiempo y que no se pueden juzgar características de la sociedad tradicional con la mentalidad actual. Siempre que hablo de estos temas me gusta hacer un homenaje a nuestras abuelas que sacrificaron sus vidas para criar a sus hijos (algunas sobrepasaron los veinte), hoy esta mentalidad de entrega no existe. También que los matrimonios eran “para toda la vida” y no había una tasa tan alta de separaciones tan actual, porque a veces se impone el egoísmo y el individualismo en las relaciones de pareja. Por eso, como en todo en la vida, en los cambios demográficos no es cuestión de que apliquemos el blanco o el negro, sino una amplia gama cromática de grises.

Comentarios

Peculiari ha dicho que…
Pudiera ser triste, pero es lo que hay. No se pueden detener los avances.

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