Las puertas de Benalup-Casas Viejas. 47 Puerta de la carpintería de Juan Sánchez Estudillo

Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán
Los sopacas Andrés Rodríguez Caravaca e Isabel Pérez-Blanco Rodríguez  compraron a finales del siglo XIX el solar meridional de la Alameda, una isla en medio de las propiedades de la familia Vela Pérez-Blanco. Para mantener la propiedad, la convirtieron en una casa de vecinos y alquilaron las habitaciones, entre otros a la Guardia Civil en 1898, el año del desastre de Cuba.
Hasta la tardía fecha de 1876 no se crea un puesto de la Guardia Civil en Casas Viejas. Su instalación  se produjo en una casa alquilada a Francisco Vela López en la actual calle Cuartel, de ahí su nombre, enfrente de la hoy Peña del Real Madrid. En 1898 el cuartel se traslada a otro local en la Alameda. Como se dice en un acta del Ayuntamiento de Medina del 19-2-1898, el anterior edificio que hacía de cuartel se trasladó de la calle con el mismo nombre debido a "no reunir éste la condiciones necesarias y si el nuevo local ya que cuenta con habitación suficiente para las necesidades de dicho instituto…disponga la referida traslación, previa la despedida del antiguo local y arriendo del nuevo local, sito en la plaza de la Constitución, de la referida aldea". Andrés y Sebastiana eran sus dueños. 



En el expediente que la Junta de Andalucía inició, pero no concluyó, para declarar el lugar como BIC aparece lo siguiente: "3.2.2. El cuartel de la Guardia Civil.

Objeto del asedio de los anarquistas en las horas en que el Comunismo Libertario quedó declarado.

El antiguo cuartel de la Guardia Civil estaba situado en la planta baja, en la planta alta estaba la casa del sargento. Ocupando el resto de la parcela existente, estaban los corrales del

huerto, hoy en día transformado por varias edificaciones. El antiguo cuartel es hoy una finca utilizada como vivienda y como taller de madera. Se han realizado algunas obras en el

inmueble, pero conserva los muros y el antiguo patio del cuartel. Conserva también la escalera que da acceso a la segunda planta. La puerta trasera por donde escaparon las esposas de

los guardias en el asalto al cuartel está tapiada y se ha convertido en una alacena de la casa familiar.
La edificación está constituida por dos plantas de altura en primera crujía hacia la plaza Nuestra Señora del Socorro. La estructura está resuelta a base de muros de carga de sillares
de piedra de 50 cm de espesor y forjados de viguetas de hormigón armado y bovedillas. La cubierta es plana transitable en planta primera y de teja curva a dos aguas en planta
alta. Se distribuyen las distintas estancias en torno a un patio central desde el que se accede a la planta segunda mediante una escalera descubierta de barro y cal. Existen elementos originales en el inmueble como es la losa de cancha. La fachada principal ha sufrido algunas modificaciones.."




A finales de los cincuenta, principios de los sesenta, Juan Sánchez abrió en la zona más occidental su carpintería, oficio que había aprendido de su tío Juan Estudillo Rodríguez, con el que entró a trabajar en 1946, con solo diez años. En la segunda república nos vamos a encontrar un carpintero que va a tener una especial importancia; Juan Estudillo Rodríguez. Tenía su carpintería en la actual calle Capataz, donde luego su sobrino Juan Sánchez seguiría con la carpintería. Trabajaba construyendo y reparando carros y carretas, herramientas para el campo y para el ganado, pero sobre todo haciendo cajas de muertos. De Juan Sánchez Estudillo escribieron Ana Guerrero, Carolina Estudillo y Gema Sánchez en el trabajo de los oficios de Benalup-Casas Viejas lo siguiente: “Aprendió la profesión en 1946 más o menos, cuando tenía unos 10 años. Aprendió con un tío suyo llamado Juan que también era carpintero. Normalmente trabajaba diez u once horas. Hace muchos años se trabajaba sin máquinas. Antes había una cepilladora, un disco para cortar y diferentes herramientas de mano como el cepillo, los martillos, el formón... y algunos para hacer los boquetes. Trabajaba todos los días menos los domingos, durante cincuenta o sesenta años. “Mi chiquillo ha estado conmigo durante quince o veinte años”. Trabajaba para la gente, por encargo. Había temporadas buenas y otras peores. La carpintería estaba en la calle Capataz”


Se encuentran estas puertas en la calle Capataz número 4. El nombre le viene dado por José Ortiz Aguilar, al cual se le llamaba el capataz, porque trabajaba de alambrista haciendo cercados. Era el encargado de la cuadrilla. José Ortíz Aguilar casó con Juana del Rio Gil. Ella hereda un molino al lado de la Alameda que era propiedad de unos ancianos a los cuales ella cuidó y que no tenían descendencia directa. Juana del Río Gil y José Ortiz Aguilar (el capataz) cuidaron al matrimonio que le decían Los Pájaros, que eran los propietarios del molino. Por el CUDIO le dieron el molino. El padre de Juana del Río Gil era Antonio del Río Ronda, alcalde pedáneo en 1906 y procedente de Juzcar. Lo llamaban Antoñito el molinero. Se molía solo trigo que la gente del pueblo llevaba. No se cobraba dinero, la moneda era muy poco utilizada en esta época el molinero se quedaba con parte del trigo correspondiente al trabajo que llevaba molerlo y la otra parte era para quién lo había llevado. Todos los molinos funcionaban con agua, que venía desde el Cañuelo, pasaba por la fuente de Cristobilla, después este molino del Capataz y terminaba en los dos molinos de Juan Luna. Según la tradición familiar el molino se construyó en época musulmana, en los mismos años que se hizo la Torre de la Morita. 



Estas dos puertas, muy bien conservadas (no se cumple aquí el refrán de «en casa de herrero cuchillo de palo»), están hechas en madera, a partir de dos hojas simétricas, formadas a su vez por tres tablas cada una. El cierre de la puerta izquierda es un cerrojo con candado. En la actualidad, la familia conserva la vieja parcela que sus antepasados adquirieron en el siglo XIX, y Catalina y Sebastián, los dos hermanos de Juan, residen en ella, junto con la familia del nieto de Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco son las únicas personas que residen en la actualidad en la Alameda.

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