Denuncia de presuntas torturas en 1949. El supuesto linchamiento al detalle. 2


Proseguimos con la causa, es el turno de lo más duro de la denuncia, donde con todo lujo de detalles relata las torturas y las lesiones a las que supuestamente fue sometido José Olivencia, para conseguir la confesión de un delito, el hurto de unos cochinos, que según él no había cometido:
“Que ya con motivo del hurto de los dos cochinos que por el Cabo se le dijo se había comido, siendo incierto, fue amarrado y amedrantado por dicho Cabo, pero no pasó de ahí la cosa, pero en esta ocasión después de decirle el citado Cabo que le había engañado y llamándoles un sinverguenza ratero, le esposó y le dio de vergajazos en la espalda de manera brutal que le produjo grandes verdugones y de los cuales se encuentra resentido e imposibilitado para trabajar a pesar de haber transcurrido ya cuatro días desde que esto sucedió. Que también por dicho Cabo se le dieron con el vergajo fuertes golpes en las piernas y todo ello para que el compareciente declarase una cosa que no había cometido. Que seguidamente por un Guardia Civil, y habiendo salido el Cabo a otra habitación en donde tenían detenido a un sobrino del que habla llamado Antonio Sánchez Olvencia, el que según le manifestó después le estuvo pegando con un vergajo, fue colgado, con las esposas colocadas, de una viga del cuarto a una distancia de una cuarta del suelo, diciéndole el citado Guardia que iba para el patíbulo, y que tenía cinco minutos para confesar. Que para colgarle le subieron en una silla la que después quitaron, que en esa posición estuvo un gran tiempo y dada la edad del compareciente y los golpes que había recibido anteriormente, le produjeron tremendos sufrimientos pudiendo decir que tiene todos los músculos desgajados. Que el Guardia civil, cuando estaba colgado, le estuvo dando fuertes puñetazos en el vientre. Que el Cabo entraba y salía de vez en cuando en la habitación viendo al declarante en la situación en la que se encontraba; Que el Guardia a pesar de protestar constantemente el dicente de que nada sabía de la desaparición de los cochinos y que era inocente del todo, no le hacía caso, y le decía: “vas a cantar más que un gilguero (Sic)”. 



El relato del denunciante resulta espeluznante. Prosigue su denuncia de esta forma: “Que más tarde el Cabo de la Guardia Civil mandó descolgarle y le sentaron en una silla y otro Guardia estuvo de nuevo preguntándole si había tenido participación en la desaparición de los cochinos de Miguel Reyes, a lo que siempre manifestaba el declarante que nada sabía. Que por la tarde del mismo día le dijo el cabo que se marchara al trabajo, yendo el declarante a ver los hornos que tenía encendidos, pero como se encontraba muy molesto y medio malo de los golpes recibidos no pudo continuar y se vino a ver al Brigada de la Guardia Civil en Benalup de Sidonia a contarle lo sucedido, y pidiéndole un salvoconducto para que no le molestara más la Guardia Civil del Puesto del Carrizuelo, a lo le contestó dicho Brigada que se fuera al trabajo que ya lo arreglaría y que si iban nuevamente a buscarle los Guardias del puesto del Carrizuelo les dijera que ya había estado hablando con él”. Considerando el denunciante abusivo e intolerante el trato al que había sido sometido puso los hechos en conocimiento de la Guardia Civil de Benalup de Sidonia. En dicho puesto va a encontrar cierta complicidad que explicará, la denuncia cuatro días después de los hechos de estos malos tratos.



Sigue denunciando José Olivencia: “Que cuando ya pudo al día siguiente ir al trabajo observó que se le había quemado e inutilizado unas veinticinco o treinta arrobas de carbón, por haber estado con motivo de su detención abondonado el horno y cuyas pérdidas calcula en unas trescientas peseta que el único medio de vida que tiene el declarante es actualmente de la venta del carbón que produce.
Que se determinó a poner dichos hechos en conocimiento de S.Sª por haber quedado muy resentido de los malos tratos sufridos injustamente y temer que nuevamente puedan repetirse y el objeto de que por su Autoridad se tomen los medios que estime oportuno en defensa del compareciente que es completamente inocente de los hecho que la Guardia Civil le quiere imputar.
Que debe asimismo hacer constar que supone que esta denuncia tan infundada fue puesta por el perjudicado Miguel Reyes que achacó el que habla el hurto de su cochinos.
Leída que le fue en su contenido se afirma y ratifica, no firmado, por decir no saber, haciendolo S.Sº de que doy fe”.

Ante ello el juez de Medina toma dos decisiones, que las abordaremos en el próximo artículo de la serie.

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