Puertas de Benalup-Casas Viejas 14. Puerta del garaje de la casa de la familia Espina

Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán

Este portón de madera, realizado con tablas, se estructura en dos hojas simétricas. Todo en él, las enormes bisagras, la aldaba, es verde, salvo el cerrojo tradicional, que posee un candado moderno; el disco de vado, en vigor, indica su uso como entrada de vehículos.
También el problema agrario y la consolidación de la propiedad privada en el siglo XIX es el contexto en el que hay que situar este portón. El origen de la casa de los Espina hay que buscarla en la llegada a Casas Viejas de Francisco Vela López, el patriarca de la saga, que empezó a acumular el poder político, económico y urbanístico de "la aldea". Toda la parcela al sur de la Alameda pertenecía a  Francisco Vela López. Sus dos hijos Nicolasa y Antonio Vela se van a construir sendas viviendas. A la izquierda construyó su casa sobre otra anterior su hija Nicolasa, que había casado con el hijo de su tía Juana Vela López: Francisco García Vela. En la foto se ve el año 1902 y las iniciales FGV.  En otra entrada previa vimos como Francisco Vela López había adquirido las subastas propias de la desamortización y las suertes de los repartos, lo mismo que había pujado por “los sobrantes de la vía pública” en Casas Viejas y como se había convertido en alcalde pedáneo. 




La casa principal de la familia se ubicaba en Medina, pero los crecientes negocios agrarios hacen que se construyan una para lo que utilizan el solar que le había adjudicado el ayuntamiento en 1883 a su hermano Juan que hacía de testaferro. Se trataba de una especie de cortijo dentro del pueblo. Tiene dos pisos de piedra y cal. Los cuartos de la familia y de los sirvientes ocupaban el primer piso, el segundo estaba destinado a almacén. Abajo estaban las cuadras para los caballos donde los trabajadores se congregaban cada mañana y tomaban café antes de trabajar. En las cuadras también se esquilaban las ovejas. Este portón  daba acceso a la zona menos noble, destinada a los animales. 
Antigua gañanía, que demostraba el carácter de cortijo de esta casa.



Todavía se conservan la gañanía y las cuadras, lugares en los que la noche del martes 10  de enero de 1933 se quedaron a dormir los trabajadores fijos temiendo un ataque por parte del campesinado anarquista. Las relaciones de los Espina con los campesinos, aunque no tan radicales como con la familia Vela, sufrían enfrentamientos con cierta frecuencia. Una prueba es un recorte del periódico Tierra y Libertad de 1915, donde el Centro Instructor del Obrero de Casas Viejas publica que como no tiene fuerzas para aplicarle un boicot a José Espina Calatriu, hace público los abusos de éste hacia los jornaleros. Por eso no es extraño que los trabajadores más fieles entraran por este portón el 10 de enero y se quedaran a dormir en las cuadras ante la posibilidad de un ataque de los jornaleros que iban a declarar el comunismo libertario. 
 
Puerta de acceso principal. Nótese las iniciales FGV y la fecha 1902

Pese a su antigüedad, el portón se conserva en perfecto estado, algo que no es frecuente entre los inmuebles del casco antiguo. Sobre el excelente estado de conservación de esta casa ahondaremos en la próxima entrada de esta serie. 



Calle San Francisco, 6

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