Reconocimiento de los tres casaviejeños muertos en Mauthausen

Antonio Reyes Estudillo. (Lino)
Estamos viviendo días donde nos llegan noticias de cambios históricos. Estamos, a cuenta gotas, conociendo datos sobre algunas candidaturas a las elecciones municipales de mayo de 2019 que indica que termina una etapa que comenzó en 1983 y empieza otra nueva. En este momento no me apetece escribir sobre ello. Sin embargo, quiero anotar en este blog que ayer se aprobó a iniciativa de IU una moción para el reconocimiento de los benalupenses Antonio Lino Reyes (que en realidad se llama Antonio Lino Estudillo), José Jordán Casas y José Fernández Durán muertos en el campo de exterminio nazi de Mauthausen. Contó con votos favorables del PSOE y la abstención del PP.
Entiendo que la noticia pase desaparcebida y sobre todo en momentos donde a la gente del pueblo le interesa cuestiones del presente y del corto plazo. La pregunta es si esa pretendida invisibilización es casual o responde a una estrategia concreta. En muchos lugares estos desaparecidos en el campo  de concentración austriaco han sido homenajeados, y como en Medina Sidonia, se ha colocado una placa en su recuerdo. La ofrenda y la consideración hacia ellos ha sido consesuada por todos los actores de la población.  Hace pocos días una mujer de este pueblo, ya mayor y conocedora de toda su historia, me escribió preguntándome por estos tres muertos en Mauthausen, había estado en una charla donde yo había hablado de ellos y ella no había escuchado nunca nada. Yo le dije que era normal. Su familia tardó mucho en saberlo y es una cuestión que no se le ha dado la difusión que debiera, pertenecían al bando de los perdedores.



Esto es un blog personal, en el que uno escribe de lo que le apetece y considera necesario. En Cádiz murieron en Mauthausen 39 peronas, cuatro de la capital y tres de Casas Viejas. Cuatro republicanos murieron de la comarca de la Janda en Mauthausen, de ellos tres lo eran de Casas Viejas (José Durán, Antonio Lino Reyes y José Jordán), el otro de Medina, Francisco García Vidal ( y otro de Alcalá de los Gazulez José Mora Gómez pero consiguió salir con vida). La alta proporción de casasviejeños se puede explicar por la actitud de huída de la mayoría de estos ante la proclamación de la Guerra Civil, tras haber pasado por los sucesos de 1933. En Casas Viejas no hubo Guerra Civil y una proporción muy alta de jornaleros ante los precedentes y el clima de miedo impuesto decidieron huir, algunos terminaron en Francia, desde donde fueron trasladados a Mauthausen. Si consiguieron escapar del castigo nacional no lo pudieron hacer del internacional. Parece como si hubiera una condena sobrenatural por el hecho de ser pobres y derrotados. Y en esas cuestiones los campesinos de Casas Viejas siempre han tenido un rol especial. Es procedente recordarlo en una jornada como hoy que se celebra el día de Andalucía. Blas Infante además de llevarse un rosal de la corraleta de Seisdedos cuando vino en enero del 33 a Casas Viejas para ver in situ lo que había ocurrido se escandalizó y así lo manifestó públicamente al ver que en medio de tanta pobreza y miseria que denotaban las chozas los propietarios estuviesen construyendo una iglesia faraónica. Insisto en  recordarlo un día 28 de febrero.



Esta moción me trae muchas sensaciones en forma de escenas que mezclan lo onírico con la realidad. Así me imagino a Antonio (Lino ) Reyes Estudillo escondido en enero del 33, huyendo en el 36, huyendo en el 39, preso en el 40 y asesinado por los nazis en Mautaussen en octubre de 1941. Se me representa a Sebastiana Estudillo, su madre,  y sus hermanos con la pena de no saber donde estaba su hijo durante tantos años, y las dificultades que tuvieron los nietos ya en plena transición democrática para averiguar lo que verdaderamente había ocurrido. Loable el esfuerzo de estos nietos, aunque una parte de la familia, presa aún del miedo y los prejuicios impuestos, no ha estado de acuerdo con esta labor. 
José Jordán Casas


De José Jordán Casas sabemos muy poco. Participó en la guerra, huyó y cayó atrapado en la tela de araña de Mauthausen. Su hermana Antonia Jordán Casas, la esposa de Miguel Pavón, dijo aquella famosa de que los papeles no podrán recoger nunca todo el sufrimiento que su generación pasó. Después de mucho indagar y preguntar llegó a mi poder una foto de José Jordán que al menos sirve para dar constancia de su presencia física. De José Durán Fernández ha sido imposible conseguir fotografía. Tampoco testimonios y datos, al margen de los oficiales que afectan a todos los que murieron en Mauthausen. Si sabemos que su madre fue encarcelada cuando su hijo José cambió de bando incorporándose a los republicanos y que nunca supo con certeza cuál había sido el destino final de él. Un sobrino suyo prohibió a sus hijos salir a la calle en noviembre del 78 cuando Felipe González vino a Benalup a dar un mitín. Argumentaba que la política sólo había traído cosas malas a su familia. La anécdota refleja todo el terror y el miedo que habían impuesto los vencedores. Y todo el fracaso de los perdedores. Después el tiempo jugó sus basas. La frase hecha se hizo evidente. Se había empezado por el olvido impuesto y llegamos a la indiferencia. Y aunque la ha recogido muchas veces no esta de mal volver a escribir que el olvido no deja de ser una forma clara de falsificación de la historia. El caso de estos tres casaviejeños muertos en Mauthaussen no sólo es una muestra más de la barbarie que se ha cometido con algunos de nuestros paisanos con su asesinato, sino también con la condena al silencio y al ostracismo que los vencedores sometieron a los vencidos. 



La moción de IU me produce una sensación agridulce. Como me dice Francisco José Nieto Reyes, nieto de Antonio Reyes Estudillo "Antonio Lino" hay que dejar claro la gratitud porque haya llegado este reconocimiento en el pueblo donde nacieron estos casaviejeños, aunque sea ochenta años después de su asesinato. Si queremos que cicatricen las heridas, hay que cerrarlas y lo que huele es lo que se esconde debajo de la alfombra, por eso me parece que el siguiente paso es conseguir una placa, al igual que hay en muchos pueblos donde nacieron personas que murieron en Mauthausen con una una placa que visualice ese reconocimiento. Lo agrio me lo produce que no seamos capaces de restituir el monolito de los sucesos del 33 a la Alameda y que no sepamos reconocer que las cosas que tienen importancia, que es la que nosotros le damos, a veces tienen una perspectiva pasada y futura más interesante que el corto plazo. Sé que hay gente que ni sabe ni le importa lo que ha pasado en la historia de este pueblo (o eso es lo que quieren que piense la gente), a mí si me importa y quiero seguir en mi empeño de saberlo. Eso es lo que hay.  Alejandro Luque escribe un artículo sobre la visita de Pedro Sánchez a la tumba de Antonio Machado. Termina de esta hermosa manera:  "Esa sábana blanca es tal vez la única que merece la pena agitar en su memoria. Y no es una bandera de rendición, sino ese blanco en el que nadie tenga la última palabra, y todo esté por escribir".




Termino este artículo contándoos que le he escrito a los familiares de las tres víctimas por si quieren que recoja sus impresiones, cuando lo hagan tendrán cabida en este blog. José Luis Gutiérrez Molina responde, como siempre, rápidamente a mi llamada y me manda el siguiente texto,  con el cual coincido al 110 por 100. 

SOBRE LA CONCORDIA
José Luis Gutiérrez Molina

El  ayuntamiento de  Casas Viejas ha aprobado una moción por la que se reconoce a los vecinos que terminaron siendo asesinados en el campo de exterminio nazi de Mauthausen. No acabo de entender las razones que han llevado a la abstención a los representantes del PP. A resultas de su derrota, el fascismo y el nazismo europeo han quedado en el lugar que le corresponde de la historia y sus víctimas son recordadas y reciben diferentes honores. Nadie entendería, salvo la extrema derecha y aún así con el cuidado de no caer en el imperio de la ley, que se objetaran reconocimientos como el que IU ha logrado de la corporación casaviejeña. Incluso en España esto es comúnmente aceptado.

Reflexionando sobre esto he ha venido a la cabeza la idea que ha aparecido en el nuevo gobierno andaluz de sustituir la memoria histórica, que consideran sectaria y otras cuantas cosas más, por algo así como la “concordia”. Un idea, en el mejor de los casos, bienintencionada pero de escaso recorrido, por inútil, en este caso. La reacción española, el golpismo del verano de 1936 y la dictadura que creó, no han sido derrotados en ningún caso. Ni en el plano ideológico, ni en el político y, mucho menos, en el económico y social. Basten ver los acontecimientos de estos últimos meses en donde conceptos como el de la nación española y sus símbolos han sido enarbolados como piedras propias del mundo conservador. El único que, según él, la representa. Después, se extrañaran de que, quienes son “expulsados”, al que no le guste Ehhh…paña que se vaya, o deban sentirse ehhh…pañoles a la fuerza, pues se busquen alternativas o, directamente, quieran abandonarla. Más aún cuando el Estado y los símbolos liberales, como los colores de la bandera, terminan secuestrados por quienes, en muchas ocasiones, se declaran más cercanos al Antiguo Régimen.

El Estado español lleva más de ochenta años sustentándose en una matanza que hay quienes caracterizan de holocausto o genocidio. Y la verdad es que, en el aspecto social, si no lo es, se le parece mucho. Décadas durante las que los supervivientes y sus familias han tenido que guardar el más absoluto silencio, sufrir el miedo para ni siquiera conocer el lugar de enterramiento de sus deudos, padecer el boicot social y económico que llevó a muchos a tener que emigrar, ser acusados de reabrir heridas y de no aceptar su derrota cuando han querido restablecer el honor de sus familiares 
gravemente difamados o han pretendido conocer y recuperar sus restos de cementerios, campos y cunetas. Quienes, mayoritariamente han utilizado estos argumentos, lo hacen pidiendo que no se vuelva la vista atrás, que se considere agua pasada lo ocurrido ya que, de lo contrario, reabrirían heridas y mantendrían una actitud de resentimiento. 


Un hecho que tiene una doble interpretación: que se pida magnanimidad a las victimas o, por el contrario, se reafirme la necesidad de lo ocurrido. En este segundo caso, los ejecutores de los hechos, no se sienten en la necesidad de que se revisen sus actuaciones y, muchos menos, consideren que deben de tender alguna mano a quienes pudieran sentirse ofendidos por sus actuaciones.

Digo esto por la llamada a la concordia que, en estas últimas semanas se está lanzando desde los grupos políticos de derecha como alternativa a la s políticas de justicia, verdad y reparación demandadas por las familias y asociaciones memorialistas.  El sustantivo concordia significa el acuerdo o armonía entre personas o cosas y, en su segunda acepción del diccionario de la lengua española, el documento legalmente autorizado de lo convenido entre dos partes. En cualquier caso, 
la concordia debe de contener reciprocidad. Así que, en este caso, habiendo pagado con sus vidas y bienes, una de las partes a manos de la otra, la concordia debería contener, al menos, el reconocimiento del daño causado y nunca reconocido hasta ahora, salvo como argumento justificativo de respuesta a la acción de la otra parte. 

En este sentido, creo, que debe de reconocerse a las familias de los asesinados y desaparecidos su derecho a conocer las circunstancias de sus muertes, y en su caso, a ser reparadas, la nulidad de los juicios ileales e ilegítimos celebrados y la localización de los lugares de enterramientos de asesinados y, en su caso, desaparecidos. La concordia no debe de ser una exigencia de silencio a las víctimas por los verdugos, sino el reconocimiento, y la reparación, por estos de los daños cometidos.

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