La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Sergio del Molino. Falsedades y mitos. 2

Sergio del Molino  en este libro a manera de ensayo se centra en la España rural, pero sobre todo en los tópicos, en los mitos, en las leyendas que la España urbana, la llena, ha creado sobre ella.
“Empezaré repasando los mitos que forman la España vacía… Conforme pasa el tiempo y los españoles se alejan más y más de sus orígenes rurales, las mitologías familiares que componen esa España vacía mental también se diluyen. En parte, se hacen más fuertes, porque los mitos son más mitos cuanto más brumosa es su narrativa.  A medida que se pierden fechas, nombres y referencias concretas, se gana en sugestión y en capacidad para amarrar nuevas identidades. Es, de hecho, más sencillo identificarse con una genealogía difusa, esparcida por una geografía desconocida, que con una cosa concreta de un pueblo concreto habitada en unos años concretos…. La infancia es una patria poderosa, pero la infancia de los padres y de los abuelos lo es mucho más…. Es muy difícil viajar a la España vacía sin la aprensión del explorador de lo exótico o sin la ilusión del misionero que va a salvar a los indios. En los siguientes capítulos repaso la génesis de algunos de estos prejuicios con forma de mitos negativos. 1- La España negra y criminal, 2.- la España pobre y embrutecida, 3.- la España seca, áspera y fea y 4.- la España reaccionaria. Son miradas inspiradas en la heterofobia. Ninguna incluye al otro en la observación. Ninguna intenta comprender lo mirado, sino reducirlo a sus apriorismos. Algunas son muy recientes y se mantienen. Forman parte del tópico con el que los españoles sobreentienden la España vacía. Todas merecen una refutación…”


Como ya apunte en la anterior entrada paradójicamente la mejor forma de conocer la tierra donde vives es viajando y leyendo sobre otros lugares y si es por la península ibérica mejor aún. Como tendremos ocasión de comprobar cuando se ha formado el mito de la España negra y criminal Benalup-Casas Viejas ha tenido (y tiene en este libro) un lugar primordial. Lo mismo que en el caso de la la España pobre, inculta, fea o reaccionaria. Son leyendas y mitos creados por la España llena y urbana que interesan  a los que lo forman y perjudican a los que lo reciben. Por eso me parece que este libro de Sergio del Molino me brinda la ocasión de luchar contra esos tópicos que tanto perjudican a unos y benefician a otros. 



Antes del viaje tomo mis precauciones, como dice el autor del libro “Es muy difícil viajar a la España vacía sin la aprensión del explorador de lo exótico o sin la ilusión del misionero que va a salvar a los indios”. Yo nací en Íllora un pueblo de 10.000 habitantes muy parecido a este y llevo el suficiente tiempo aquí, 27 años, para distinguir el trigo de la paja, creo. Mintz estuvo estudiando este pueblo más de 23 años y hubo quien se atrevió a acusarlo de que sólo se centraba en los más humildes, en lo exótico, en los tópicos… sin darse cuenta que su trabajo de campo ha permitido que conozcamos la historia de este pueblo, como nadie lo ha hecho antes. Mintz lo hemos comparado muchas veces con el cazador cazado. Es cierto que vino atraído por los tópicos exóticos de la pobreza del sur, pero pronto, como muy pocos, se dio cuenta de que para entender al andaluz hay que hacerlo desde la misma profundidad del hombre. Y tan profundo lo hizo que se quedó engachado y se convirtió en un andaluz más. Decía el mismo Paul Bowle que otra diferencia entre el turista y el viajero es que  “el turista acepta su propia civilización sin cuestionarla”, no así el viajero, “que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan”. Cuenta su familia que le gustaba más la alegría y la serenidad de los andaluces que el estres y la espectacularidad de sus vecinos americanos. “Jerry admiraba el ingenio, la maestría y la independencia de los hombre mujeres del pueblo. Estaba impresionado con sus enérgicas expresiones de frustración contra una sociedad que les oprimía y, con todo el respeto, le encantaba el buen humor que siempre tenían”. Pero el principal argumento que lo aleja de los típicos tópicos americanos es el legado que nos ha dejado. El tesoro que son sus más de 5000 fotografías, sus seis películas, sus dos libros, sus horas y horas de grabación no sólo ha construido una historia de Casas Viejas, y con ella de Cádiz y de Andalucía, que tradicionalmente había sido usurpada, sino también nos permite que sigamos construyéndola, pues ya se sabe que  esto de la historia, es como en la política, la haces o te la hacen. Y Mintz ha hecho historia de Andalucía, desde una triple perspectiva. Primero como catedrático de antropología, teniendo muy claro la importancia del conocimiento y del método científico, hasta el punto que ha incorporado de manera clara y concisa las fuentes orales a la investigación histórica. Segundo como persona de ascendencia humilde que sabe que es a los menos privilegiados  a los que les hacemás  falta conocer la historia para que dejen de ver como naturales cosas que son creadas por unos pocos hombres para el beneficio exclusivo de ellos. Y tercero como judío. Nadie como un judío sabe la necesidad de la historia para recuperar la dignidad perdida y arrebatada, nadie como un judío entiende la historia como un antídoto para el veneno de la vuelta a la opresión, a la ignonimia, a los tiempos ominosos: Mintz no nos dejó tópicos típicos, estos no resisten el paso del tiempo y solo sirven para cuestiones superficiales y vanales. Sí nos dejo dos enseñanzas. La primera que los andaluces nacen donde les da la gana y él lo hizo en Indiana. La segunda que lo importante y trascendente en esta vida  no es el impacto que producen las personas, sino la huella que dejan. Creo que quien conozca la obra de Mintz sobre Casas Viejas estará de acuerdo en que no sólo no ha contribuido a divulgar falsos mitos, sino, al contrario, que su trabajo es fundamentar para erradicarlos. De eso va los próximos post de esta serie.

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