Cuellos de botella

Y sigo hablando de lo que ha ocurrido en el mes de agosto. Y sigo tratando el tema del turismo. En el primer post de este curso constataba el crecimiento de visitantes que hemos tenido.
El día 2 el Diario de Cádiz también se hacía eco de ello: “La comarca de La Janda cierra los principales meses de verano con una alta ocupación en hoteles y apartamentos turísticos, pero con una variante respecto a años anteriores, y es que la localización de establecimientos en la zona del interior ha supuesto un despunte que se ha notado, con mayor incidencia, en poblaciones como Medina Sidonia y Benalup-Casas Viejas…La intersección de la carretera autonómica A-396 Medina Vejer con la Nacional 340 a la altura del kilómetro 37, en el conocido como cruce de Castro, en Vejer, sigue siendo uno de los puntos negros del tráfico en la provincia, que de momento sigue sin resolverse definitivamente. Como en años anteriores, se ha desviado durante unas horas el tráfico procedente de Medina a la rotonda de la autovía, para desde ahí volver en sentido contrario hacia Barbate o Algeciras. Han sido cientos de personas las que han sufrido este problema hasta la sobremesa para acceder a la costa; y hasta la medianoche si se intentaba regresar desde las playas de Zahara, Barbate, Los Caños, Zahora y El Palmar hacia el interior”. El día 9 de septiembre también publica un artículo en el mismo sentido.



Hoy me quiero centrar en los obstáculos e impedimentos que presenta esta tangible realidad como es el crecimiento del turismo. El primero lo menciona el Diario de Cádiz; las comunicaciones, menciona expresamente el cruce de Ignacio Castro, el gran cuello de botella de la Janda, a lo que en nuestro caso habría que añadirle la carretera del Castaño. Este verano ha habido una manifestación reivindicando su arreglo total, un argumento que he escuchado en contra del evento, es que no es bueno que se arregle esa carretera por cuestiones medioambientales, si se llena el parque de los Alcornocales de coche será nocivo para la naturaleza. Yo creo que la carretera ya está hecha y sobre todo se pueden tomar medidas, había un proyecto en ese sentido, para que sea sostenible, como lo ha sido la autovía de los Barrios Jerez que atraviesa el parque de sur a norte. Otra cuestión distinta es la que plantea Yolanda Barberán sobre el arreglo del carril hasta Tahivilla, por la antigua calzada romana y la laguna de la Janda desecada. La verdad es que no lo tengo claro. Sería cuestión de sopesar puntos fuertes y debilidades. 



Lo que está claro es que históricamente este pueblo ha estado aislado, marginado, mal comunicado (los historiadores opinan que esta fue una de las razones por las que los sucesos ocurrieron aquí y no en otros lugares del campo español) y que ya es hora de que se solucione este problema. Y para ello es necesaria la concienciación y la presión de la población local, durante mucho tiempo, no sólo cuando se acerquen las elecciones. La vía férrea más cercana está a mas de cuarenta kilómetros, lo mismo que el aeropuerto. El acceso a las vías rápidas, como autovías o autopistas presenta graves deficiencias, al igual que los transportes públicos.




Al hilo del abandono al que tiene sometido tradicionalmente la administración a esta zona quiero constatar otros dos graves problemas. La joya de la corona de este pueblo siempre ha sido la sierra. Para el turismo y para el desarrollo sostenible y diversificado es imprescindible. Lo de puerta natural del parque de los Alcornocales es algo más que un cursi eslogan turísticos(como todos ellos). El puente de madera, Wakana Lake, el corredor verde… son atractivos turísticos importantes a los que habría que añadir El Monasterio del Cuervo o el Tajo de las Figuras o infinidad de senderos por la sierra si la propiedad privada permitiera, como se hace en otros sitios, compatibilizar el uso privado con el público de unos recursos tan importantes como estos. En esta tierra los excesos de la propiedad privada han creado problemas y lo sigue haciendo. 



A ello hay que añadirle lo que ha ocurrido con la pasada sobre el río Celemín a la altura del charco Curra. Se hizo un puente nuevo y se intento restaurar el viejo vado. Las obras se han hecho de forma tan nefasta que se ha conseguido todo lo contrario. Las lluvias de primavera han creado un socavón que no permite el tránsito por esta zona tan importante estratégicamente. De tal forma  que hay un grave peligro evidente en la zona de que las consecuencias ecológicas y económicas  sean más catastróficas con las próximas lluvias de otoño e invierno.  Me parece que el asunto tiene una gravedad más importante de la que se le está otorgando. 



Tanto el estado de las comunicaciones, como los impedimentos de la propiedad privada al disfrute de estos recursos turísticos, como el caso concreto de la pasada de las Lagunetas son cuellos de botella que impiden la necesaria expansión. Cuellos de botella que no son de ahora y que han marcado la historia de este pueblo. Para romper estos cuellos de botella que nos estrangula y ralentiza la modernización es necesaria ser consciente de ellos y tener la convicción de su necesaria desaparición.



Para terminar con un mejor sabor de boca publico una poesía que el barbateño Francisco Malia Sánchez le ha regalado al benalupense Fernando Mera Sánchez relativa a las fuentes del pueblo.



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