Ramón J. Sender y los exilios de Casas Viejas. 2. Por José Luis Gutiérrez Molina Grupo de Estudios Historia Actual

Iglesias (Comisión extraparlamentaria en Medina con el alcalde 18-1-1933 Prensa Españalola 20-2-1933)
1. El contexto que no se debe olvidar
Las expectativas que despertó la proclamación de la Segunda República no podían quedarse en el mero cambio nominal de régimen. La burguesía liberal se encontraba demasiado encorsetada en el marco sociopolítico de la Restauración y de la Dictadura de Primo de Rivera. Las clases populares, en especial el mundo obrero que se había hecho presente de forma masiva con su fuerte sindicalización desde finales de la década de los diez, aspiraban a cambios económicos y sociales de más largo alcance. Muchos de ellos suponían una auténtica revolución para industriales y grandes propietarios agrícolas. Otros eran difíciles de aceptar para poderosos grupos de presión como la Iglesia. La institución que, durante décadas, había sido guardiana de los valores morales de la nación y monopolizado el campo educativo.




España se acostó el 13 de abril de 1931 monárquica y al día siguiente se convirtió en republicana. Pero eso no significaba que los vicios y problemas del viejo régimen hubieran desaparecido. Muchos de los nuevos republicanos procedían de las filas monárquicas. Incluso habían sido destacados representes de algunas de las más señaladas lacras del antiguo régimen monárquico. Por ejemplo Niceto Alcalá Zamora, cacique de Priego que se había formado políticamente al amparo de otro gran cacique, el conde de Romanones, fue el presidente del gobierno provisional y el primer jefe de Estado de la República . Precisamente la descomposición del régimen caciquil, y sus resistencias a desaparecer, fue uno de los temas centrales de la vida de la sociedad republicana.



La pervivencia del caciquismo se puso de manifiesto de forma temprana. En Cádiz cuando se preparaban las candidaturas a las elecciones a Cortes constituyentes en junio de 1931. Hubo quienes denunciaron que la de la conjunción republico-socialista había sido muñida en las covachuelas del Gobierno Civil y encasillada desde Sevilla. Exactamente igual que se hacía durante el régimen monárquico . No fue el único lugar. Aparecieron, en diversas circunscripciones, candidaturas llamadas de “Defensa de la República” y se publicaron llamamientos a recobrar el “espíritu de Jaca”, “la República de Galán y García Hernández” . Además, voces como las de Eduardo Ortega y Gasset, José Algora Gorbea y Eduardo Barriobero Herrán  denunciaron la deriva que tomaba la República. Señalaron, además de la pervivencia del viejo caciquismo, sustituido a veces por otro de nuevo cuño, la renuncia a una auténtica reforma agraria, el exceso de juridicidad, la intromisión en el mundo sindical y la continuidad de la vieja idea monárquica de identificar paz pública con orden público .



Para describir el rumbo conservador que tomaba la Segunda República, se suele recurrir a las palabras pronunciadas por José Ortega y Gasset en la conferencia que dio en el madrileño cine Ópera: “¡no es eso, no es eso!” dicen que exclamó ante lo que, por el contrario, él consideraba una deriva radical del nuevo régimen . El estupor del filósofo ante lo que sucedía era el de aquellos burgueses que no comprendían que tenían que ejercer de revolucionarios. Aunque hacía tiempo que, en su conjunto, habían dejado de serlo sin  haber enraizado elementos estructurales como la configuración del Estado, tanto en sus límites como en su forma, la existencia de un sistema estatal educativo y la efectiva participación política de los ciudadanos.



Si hasta para grupos burgueses el régimen republicano que construía la coalición gobernante republicano-socialista no colmaba las expectativas despertadas, en el mundo obrero la desilusión llegó pronto. El proletariado español estaba encuadrado en dos organizaciones que hoy llamamos mayoritarias: la UGT y la CNT. La primera ligada el Partido Socialista había seguido la trayectoria del partido hermano. Tolerada durante los años de la Dictadura, se había opuesto a la monarquía durante los últimos momentos del régimen del jerezano. La incorporación del socialismo español a las conspiraciones republicanas buscaba tanto la normalización política del PSOE, hasta entonces en los márgenes del sistema, como la consolidación como única central sindical representativa de la UGT .



La anarcosindicalista CNT, que había introducido el sindicalismo moderno en el país con la creación de los sindicatos únicos, entró en un proceso de práctica desintegración orgánica en septiembre de 1923 . Sin embargo desde 1929 había reaparecido y poco a poco consolidado hasta que a finales de 1930 estaba claro que había que contar con su presencia . Una complicación para el esquema trazado de una alternancia republicana a la monarquía cuya “pata” obrera descansaría en la UGT, la única sindical verdaderamente representativa. La existencia de la CNT hizo trizas el proyecto. Aunque quienes, entre 1930 y 1932, dominaron los organismos confederales fueron los partidarios de llegar a algún acuerdo con los republicanos, la realidad fue que sus llamadas para que se le respetara el espacio sindical no fueron oídas .



Con el cambio de régimen y el regreso del ejercicio de las libertades públicas el desarrollo sindical había sido espectacular. Tuvo lugar en un contexto de fuerte reivindicación en la que las demandas de recuperación de las conquistas laborales y salariales perdidas se unían a las que buscaban mitigar los brutales efectos de la crisis del 29 en importantes sectores de la economía española . No fue casual que la CNT se expandiera más en esos ramos productivos . La política liberal económica republicana no sólo no evitó el rápido crecimiento del paro sino que, además, convirtió al mundo del trabajo en campo de batalla entre la UGT y la CNT. Ambos contendientes utilizaron todas las herramientas que tuvieron a mano para debilitar al contrario .

Comentarios

Entradas más vistas

Todo el mundo publica libros

Nuestros revolucionarios. Medina Sidonia. Por Eduardo Ángel Ruiz Butrón

Las tradiciones se rebelan. Las tunas. 81

Betty Kowalski ha muerto

Aprovechando que el Celemín pasa por Benalup-Casas Viejas