El pregón de José Romero Bohollo. Introducción. 1

He publicado  el pregón de Eugenio Espinosa en las primeras fiestas de la independencia en el año 1992. Ahora le toca el turno al de Jose Romero el 19 de marzo de 1993 en la celebración de las segundas. Son pregones distintos.
El primero es más poético y  antropológico y está realizado por una persona que había nacido en el pueblo y a partir del 68 se fue a vivir a Cádiz. Aunque los dos habían participado activamente en política, Eugenio Espinosa solo lo fue por un corto periodo de tiempo concejal en el Ayuntamiento de Medina. El ámbito profesional de este era la educación. José Romero era salmantino y llegó a Benalup en 1959, como veterinario, el mismo año que Angelín y Eugenio empezaban su labor docente. Muy pronto participó activamente en política, primero como presidente de la asociación de Cabezas de Familias y luego como alcalde pedáneo. Es un pregón, como tendremos ocasión de comprobar, mucho más político e ideologizado que el de Eugenio. Los dos tienen en común su amor al pueblo, su dedicación a la cosa pública y su interés por el conocimiento y la cultura. 



Pasemos al pregón de José Romero. Empieza, como no podía ser de otra forma, agradeciéndoles el ofrecimiento al alcalde y al ayuntamiento, hace alusión a las damas que lo acompaña y deja muy claro que aunque no nacido aquí, tras treinta y cuatro años de lucha y entrega declara orgullosamente su derecho a considerarse como tal. Después pide perdón por si cansan sus palabras. José Romero fue siempre muy cuidadoso en las formas, respetuoso en el trato y cuidando todos los detalles al máximo. En el pregón no lo iba a ser menos. 
“Querido alcalde y componentes de nuestro primer y tan deseado Ayuntamiento. Queridos convecinos todos, de este maravilloso Benalup, nuestro pueblo. Ante todo, quiero dar las gracias a nuestro Alcalde y miembros del Ayuntamiento, por el honor que significa para mí, el haberme designado para el Pregón del segundo aniversario de la Independencia de Benalup, por supuesto inmerecidamente, pues ni soy orador, ni reúno méritos para hacerlo.
Antes de comenzar, permitirme que exprese la satisfacción y el honor que supone, el haber venido acompañado por estas damas, representantes de las asociaciones culturales y recreativas del pueblo, y por los grupos folklóricos de chicas y chicos de Benalup. 
Aunque procuraré ser breve, os pido me perdonéis si os canso con mis palabras.
Hace treinta y cuatro años que vinimos al pueblo, y os puedo asegurar que mi mujer, mis hijos y yo, nos hemos integrado plenamente enn Benalup, considerándonos todos benalupenses, y como tales, hemos luchado por todo lo que haya supuesto un bien para nuestro pueblo".



Para terminar la introducción de su pregón se centra en la historia del pueblo. Lo mismo que hizo Eugenio, pero como las circunstancias son distintas resulta diametralmente distinto. Gracias a la familia de Romero Bohollo he podido visitar el archivo que ha atesorado Romero Bohollo sobre documentos y fuentes históricas benalupenses. Me ha sorprendido la variedad y la cantidad de documentos. Obviamente se trataba de un hombre muy culto amante de la cultura y de Benalup y eso explica la riqueza de su archivo. Hasta tal punto que de todos los archivos familiares e individuales que conozco en el pueblo sobre temas históricos es el más rico de todos. Ello explica los conocimientos históricos que demuestra.



"Esbozando brevemente la historia de Benalup, y aunque no figure en escritos, hay pruebas fehacientes de las diversas civilizaciones que han pasado por él, y se han asentado en sus tierras. Primero fue el hombre primitivo, que nos dejó su arte en las Cuevas del Tajo de las Figuras, y en otras de la Sierra de la Momia. Posteriormente, el paso, y posible asentamiento de legiones romanas, como se ha visto en restos, e incluso monedas encontradas en El Tesorillo, y según opinan algunos arqueólogos, la Torre de Benalup, pudo haber sido un castro romano, considerando su estructura, posteriormente reformada por los visigodos y después por los árabes.
Según documentos de la época, que existen en los archivos del Ayuntamiento de Medina sidonia, en la Torre, se hizo fuerte el alcalde moro que la defendía, y fue sitiado hasta su rendición, por las huestes del Rey Don Alfonso X el Sabio, el cual cedió el castillo de Benalup y sus tierras, al Obispo de Cádiz, Fray Juan Martínez, y después de pasar por varios propietarios de la Iglesia, fue vendido por Don Pedro González de Medina, al Consejo y vecinos de Medina Sidonia, por escritura fechada el 12 de abril de 1434, y repartidas sus tierras con posterioridad.
Como vemos, el precioso nombre de Benalup no es nuevo, y solo se le añadió un apellido, que por suerte ya no tiene. Como conocemos todos la triste historia de los años treinta, no vamos a referirnos a ella”. 
Si se extiende en la Prehistoria, Antigua y Edad Media relativamente, en la Edad Contemporánea pasa de soslayo. Parece un eufemismo eso de “Como conocemos todos”. En un documento tan importante es lo que se dice como lo que no. Y está claro que se conocía poco en ese momento la historia contemporánea benalupense y el tema de los sucesos no estaba ¿lo está ya? Superado-asimilado correctamente en 1991.

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