El maratón es un evento maratoniano

Ahora cuando coja las vacaciones de verdad y deje descansar este blog voy a preparar una serie sobre los últimos cuarenta años de este pueblo. Iré año por año basándome en las infografías que he preparado para la celebración del 40 aniversario del maratón de Benalup-Casas Viejas. Pero hoy me apetece escribir sobre el maratón ¿o la maratón? de Benalup-Casas Viejas, el origen de su nombre, de su significación y de sus comienzos. 




Al hilo del post de antesdeayer me han dicho que hay muchos maratones que se me escapan; el de los pelos donde Pelukas es un especialista, el de los botellines, que ya hice una referencia, el de las nuevas tecnologías, donde las retransmisiones por facebook de la edición este año están pulverizando todos los retos, el de los modelos, el de las polémicas y las peleas, el de los dimes y diretes, el de los árbitros que cada vez mandan más, el de los jugadores y jugadoras, el de los fans que algunas no pueden estar este año pero para eso está facebook, el de los veteranos, el de la gente de Cantarrana, antiguas Lomas, el Cerrillo, el de la Yeguada y Badalejos, que mañana quiero hacerles un artículo si encuentro datos, el de las familias, las novias, los novios, los padres, las madres, las abuelas, el de... hay tanto maratones como tú quieras porque sea ha convertido en una fiesta maratoniana, inmensa, colosal, grandiosa, titánica... y que requiere un esfuerzo sobrehumano para su participación, sobre todo si hace mucho calor, si hace mucho levante o te toca jugar a horas intespectivas. 



En estos días todo el mundo habla del maratón y cada uno arrima el ascua a su sardina, a mi me encanta todo lo que tiene que ver con su historia y su significación Por eso cuando el sábado estaba en la calle San Juan en la terraza del Tato a las dos de la mañana rodeado de una multitud de gente, observando la marea humana que subía y bajaba y en la conversación laudatoria sobre la fiesta; alguien dijo que el maratón se había convertido en la fiesta del casco antiguo se me encendieron todas las alarmas. Post a la vista. 



Empecemos por el nombre. ¿Por qué se llama maratón? El maratón es una carrera de resistencia de una distancia de 42.15 metros. Su origen hay que buscarlo en la batalla del mismo nombre entre los griegos y los persas ocurrida en el 490 a.c. Hay varias versiones, me gusta mucho la de  Plutarco que  afirma que un heraldo llamado Tersipo o Eucles fue enviado de Maratón a Atenas para avisar de la victoria, corrió equipado con sus armas y murió tras anunciar la noticia. Luego, en los juegos de Atenas de 1896, inaugurados por el barón Pierre de Coubertin, se incorporó la carrera de maratón, en honor al mito griego. Con la lógica evolución del lenguaje el maratón se le aplicó a toda competición resistencia o actividad que fuera duradera e intensa y el adjetivo a una reunión que se prolonga largo tiempo. Paco el del horno, escribió sobre los inicios en la revista del Punterazo. Voy a reproducir un fragmento de aquel artículo: "Y entonces llegó el verano, y recuerdo que en Ceuta se había organizado un festival o algo parecido llamado "las 24 horas de..." y me quedé con esa idea de las 24 horas; de ahí que el primer Marathón comenzase un sábado a las 12 de la mañana y terminara el domingo también al mediodia". Es cierto que por aquella época menudearon este tipo de eventos que los llamaban maratón o las 24 horas... pero también es cierto que en ningún lugar se han perpetuado en el tiempo en la cantidad y en la calidad que este. Razón; tiempo y espacio. Ocurrió en el momento justo y en el lugar oportuno. 



En la transición, después del franquismo donde el inmovilismo y el miedo tenía taponadas cualquier tipo de iniciativa. En la Alameda, coto reservado en ese momento y objeto de lucha por el uso de este espacio público. Pero es curioso que la maratón (se puede escribir de las dos formas) y la toma de la Alameda coinciden con la pérdida de influencia de esta, con el traslado del peso demográfico, económico, político y social al ensanche de la mesa. Es significativo que en 1979 empieza el maratón, que luego como tan acertadamente dijo mi amigo se convertiría en la fiesta del centro histórico, y ese mismo año el alcalde pedáneo Santo decide trasladar la feria de ahí a la periferia, toda una provocación a las fuerzas tradicionales que generó gran controversia y polémica. También cambia de orientación el repetidor de TV a la izquierda para que lo vea más gente, aunque salieran perjudicados los que vivían en el centro. Son años de cambio. 



Pepe Colmena contaba que uno de los éxitos de la Colmena fue que democratizó el vaso de vino, el catavinos para todo el mundo, no sólo para unos pocos. Por aquellos años fue también cuando Mintz se quedó asombrado cuando venía de recibir confidencias de los viejos anarquistas  (vivían todavía en chozas) y al entrar al bar escuchó un disco de Jazz del contrabajista Charles Mingus, editado hacía sólo unos meses en Nueva York. El tradicional bar del pueblo se estaba convirtiendo en pub. Nuevos tiempos, tiempos salvajes. Un año antes ha reaparecido el carnaval, dos el PSOE y han pintado Casas Viejas independencia ya y tres el cante flamenco. Proceso de democratización y revulsión total. Tengo claro que desde el 75 al 83 asistimos al momento de más desarrollo y crecimiento de la historia de este pueblo y se pagó en forma de polémicas, peleas, controversias, ninguneos, olvidos e inestabilidades, también con la aparición de muchas iniciativas y poniendo los cimientos de lo que luego sería el actual pueblo. 



Me resulta gracioso imaginar que pensarían las fuerzas tradicionales que tanto lucharon y se opusieron  al traslado de la feria y a la llegada del maratón cuando sepan que más de 2000 personas vieron el maratón de la Alameda por facebook el viernes. Han pasado 40 años y es tiempo de reflexión y memoria. Me gusta reflexionar como la isostasia, la resaca, el péndulo de las cosas, el equilibrio necesario, la mano invisible hizo que una fiesta como la feria para la que el centro no reunía las condiciones necesarias en los nuevos tiempos se fuera a la periferia. Y como a su vez aparecía otra fiesta, invadiendo y tomando la Alameda. Ha sido un esfuerzo y un resultado colosal, descomunal, titánico, grandioso e inmenso. El maratón es que es muy maratoniano.  Y una cosa así, no puede ser fruto de un hombre sólo, sino de un equipo y del espíritu de un pueblo. No se me olvida nunca que el carbón sometido a grandes presiones da lugar al diamante.



Y esta noche la final, no me voy a las Indias,  me quedo en la Alameda a verla, ojalá la gane  ........... 


P.D.- Las fotos son de Juan Alconchel, menos la última de Manuel Cepero

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