Patrimonio inmueble. El alfar de Luis Torrijas. 6

horno de tejar
El alfar de Paternilla aparece en la página del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Lo catalogó Agustín Coca. Dice así: "
Identificación | Descripción | Fuentes de información
 Imagen de Alfar Luis Orellana


IDENTIFICACIÓN

Denominación: Alfar Luis Orellana
Otras denominaciones:
Luis Orellana, Torrijas, en el libro de Antonio Luis Rodríguez Cabañas Benalup Casas Viejas
Tejar de luis
Código: 01119010016
Caracterización: Etnológica
Provincia: Cádiz
Municipio: Benalup-Casas Viejas

Situado en la zona denominada Huerta Peternera de Benalup. Se trata de un Alfar tipo lebrijano con horno de torno a pie. Hay un taller de cerámica y horno. Anexo al taller, hay perreras y gallinero".










En un pueblo joven como este, formado al hilo del problema agrario los artesanos fueron abundantes. Entre ellos  los alfareros destacaron. Muy reconocido fue José Luis Orellana Jordán “Torrijas”. Torrijas ha sido el artesano por excelencia de este pueblo. La ubicación de su taller fue variando con el tiempo, empezó en la Calera, por el actual bar Polvarea, se trasladó a Paternilla y termino en su casa en la calle Torreta.



Cuenta su hijo sobre el: "Mi padre empezó a trabajar como alfarero, a los diecisiete o dieciocho años aproximadamente, cuando le enseñó un hombre mayor. Él trabajaba haciendo cal de obra con piedra caliza, hacía también cosas de cerámicas, búcaros, platos, jarrones, hacía ladrillos, toscos, tejas, lozas, también sabía pintar y dibujar. Empezó a fabricar productos cuando cogimos unas tierras de herencia y le pusimos unos hornos y le compramos cerámica en Jerez. El barro se echaba en un cuenco, luego se limpiaba para quitarle los chinos para que se quedara “finito”, después se sacaba de la otra pila y había que esperar a que se pusiera un poco duro. Se cogían la pesas de barro y se moldeaban según como la quisieras de grande. Se ponía encima de los tornos, se subía el barro, se le metían los dedos para hacer la maceta o lo que quisieras hacer y luego se dejaba secar. Cuando estaba seca se metía en el horno y ya cuando terminaba la pintabas…"
Foto Jerome Mintz


Manuel Guillén, el de la Calera, cuenta que esta pasó a su familia en los años cincuenta. "Por estas fechas también se extraía cal de la calera, situada en las proximidades a estas canteras, en el actual ayuntamiento. La cal costaba cuatrocientas pesetas el metro cuadrado y se utilizaba para fabricar los ladrillos toscos. La fabricación de ladrillos se hacía en el "tejar". El barro y la cal se mezclaban y se labraban con los pies, luego se vertían en un molde de madera llamado gabela y se dejaba toda una noche a secar. Cuando ya estaban secos se les quitaba el molde y se cocín en un horno de leña. Los ladrillos costaba 200 pesetas el millar. Con este barro también se hacían macetas, tejas y búcaros. Eran fabricados por Luís Torrijas. Esta actividad entro en crisis a partir de la década de los setenta cuando empezaron a surgir nuevos materiales, como por ejemplo la sustitución de la cal por el cemento".
Escultura que representa la figura de Aníbal, realizada sobre un módulo que se usa en la construcción de paramentos. Año 1966. Fotografía Alfonso Pérez-Blanco Muñoz



Por su parte Alfonso Pérez-Blanco Muñoz dice sobre Luis Torrijas: "De Luis la palabra que me viene a la mente es pasional. Cuando hablaba como artista se encendía, yo le preguntaba sobre su trabajo de alfarero, pero eso era poco y un día con un cincel y un martillo me demostró como podía esculpir el busto de Aníbal, nos fuimos al huerto llamado el tejar y a la sombra de un mandarino y mientras contaba cosas de la escuela de cuando era niño y con calma apareció lo que denominó Aníbal que era parte de su acervo cultural aprendido con don Manuel Sánchez. Supongo que podría ser en 1970. Por este tiempo no se si el horno de la calera aún funcionaba. Mas adelante pasados unos años fui a verlo en la parcela donde había montado un horno, la verdad es que lo encontré muy bien en esta ocasión cogió una caja de cartón y la llenó de pequeñas piezas de cerámica que aún conservo. Comentó muy contrariado que el ayuntamiento pretendía cobrarle por actividad industrial, tenía un pequeño horno de leña y pasaba el tiempo haciendo lo que bien sabía. Puede que no consiguió desarrollar su gran potencial como creador, pero su huella ha quedado, para mí fue un maestro, lo recuerdo con afecto y me congratula saber que también creó una gran familia". 


Olmo del Tejar. Foto Alfonso Pérez-Blanco Muñoz


La calera, el alfar, los caleros, los alfareros, los artesanos.... toda la rica tradición que en el imaginario colectivo de Benalup-Casas Viejas  tiene a Luis Torrijas como uno de sus máximos representantes. Han desaparecido. Que no desaparezcan del todo, depende en parte de que nosotros mismos nos demos cuenta de que siempre los necesitamos y los seguiremos necesitando.

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