Patrimonio Inmueble de B-CV. La casa de los Alcántara. 5

En este recorrido por el patrimonio inmueble de Benalup-Casas Viejas que registró Agustín Coca para el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico nos paramos hoy en la casa que es conocida en el pueblo como la de las Alcántaras. Dice así Agustín Coca: 
IDENTIFICACIÓN

Denominación: Vivienda 0022
Código: 01119010022
Caracterización: Etnológica
Provincia: Cádiz
Municipio: Benalup-Casas Viejas
DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Viviendas Actividad doméstica 1901

La fachada de la casa de las Alcántara en 1959

Descripción
Vivienda de una planta con azotea, de planta irregular, con las crujías dispuestas linealmente en dos bloques constructivos dispuestos en torno a un patio y al jardín trasero. El primer bloque tiene tres crujías. En la primera crujía, se encuentran el zaguán, decorado con zócalo de cerámica vidriada y un suelo de vivos colores, así como un pequeño despacho al que se accede tras el zaguán (situado a la izquierda de éste) y una alcoba en el lado opuesto a este despacho. Se separan del zaguán por sendos muros maestros. Tras el zaguán localizamos un ancho patio con una exuberante vegetación en su interior, y tras el zaguán a la derecha localizamos el acceso a la segunda crujía, o sala de estar. En la tercera crujía, se encuentra el salón comedor de la casa, a cuya izquierda se abren dos puertas que van a dar a un dormitorio y un aseo que se separan de este salón por sendos tabiques. En el segundo bloque hay unas escaleras, una sala desde la que se accede al jardín y a la cocina que aun mantienen la campana del antiguo hogar , que se separa de esta sala por un muro de separación. Desde la cocina se pasa a dos piezas dormitorio que cierran el jardín. Desde el jardín se accede a la azotea por unas escaleras de hierro dispuesta para tal .La fachada de la vivienda blanqueada, presenta una cornisa bajo el pretil de la azotea (que remata en otro). Un zócalo de ladrillos vistos la recorre horizontalmente. En la mitad de la misma se localiza la puerta de acceso al zaguán, que se enmarca en una moldura de yeso. A cada lado de la puerta hay dos cierros que adelantan un enrejado de hierro forjado tras los que se encuentran dos estructuras de aluminio con ventanales. Los muros maestros son de mampostería y ladrillo; los de separación de ladrillo tosco. Los suelos alternan el terrazo con las lozas de 20x20 de cerámica que dibujan diversos motivos geométricos y florales en el suelo; en algunas partes el suelo es de gres. Los techos son de escayola para todas las habitaciones y la armadura de vigas de hierro sostienen a la azotea que se dispone sobre ella. Tras la escayola se encuentra el techo de bovedilla, con sus vigas de hierro y ladrillo tosco. Muros maestros de mamposteria. Adintelamiento total de las formas. Armadura de vigas de hierro que sostienen la azotea y la cubierta de biovedillas. La azotea mantiene un antepecho hacia la fachada y el patio trasero. Cierres de madera en el interior, de una o dos hojas. Hacia el exterior presenta portón de madera, y tras el zaguán cancela de hierro forjado. Desde el jardín se abre otra puerta trasera hacia la calle con una cancela de hierro forjado hacia el exterior. Destaquemos el vano formado en la cocina por la campana de la antigua chimenea. Como elementos decorativos cabe destacar el zócalo del zaguán con cerámica vidriada de ricos colores; suelos del salón, comedor y zaguán, en lo que se dibujan hermosas figuras geométricas. Como elementos muebles podemos destacar la campana de la chimenea; la pileta para lavar la ropa en el jardín".
Foto Mintz. Primer plano para el bar de Ricardo, segundo plano para la casa de las Alcántara



Estamos ante una de las casas más señoriales y majestuosas del pueblo. Su origen hay que buscarlo a finales de siglo cuando el asidonense José Cantalejo, que también era concejal adquiere por 30 pesetas este solar que incluye la casa actual y el bar próximo de Ricardo, incluyendo la actual tienda  y confitería. En una acta capitular del Ayuntamiento de Medina de fecha 6-3-1893 tenemos documentada la adquisición: “Dase lectura a una instancia de Don José Cantalejo Grimaldi pidiendo que se le conceda un pedazo de terreno de cabidad de seis áreas, treinta y ocho centiáreas situado en la Aldea de Casas Viejas y cuyos linderos son: por el frente de la entrada con la plaza de la Iglesia, por la derecha de la entrada y por la espalda con el cercado de la misma Iglesia y por la izquierda, con una calle sin nombre; S. E. considerando que la edificación proyectada por el Señor Cantalejo no solo tiene la ventaja de contribuir al ornato público sino que es un gran paso dado en el ensanche y en la prosperidad de Casas Viejas” 

Ricardo Rodríguez Pérez Blanco


Por el documento también sabemos que en este momento la calle San Juan no tenía este nombre. José Cantalejo Grimaldi al igual que Francisco Vela López es otro asidonense que se viene a vivir a Casas Viejas y compra muchos solares urbanos. Al igual que él acumula poder político, urbano y rústico. Pero Cantalejo empujado por problemas matrimoniales en 1909 emigra a México y vende sus propiedades. El patio que lleva su nombre y el huerto anexo (los actuales Jardines) a la familia Vela. La gran casa de la Alameda se divide en dos partes. La parte occidental y la que da a la calle San Juan la compra Ricardo Rodríguez Pérez Blanco donde instalara un bar, establecimiento que sigue abierto (con las reducciones de la calle San Juan) hasta la actualidad. El solar oriental pasa a ser propiedad de Antonio Alcantara Serrano, el herrero que ha hecho de corredor en las ventas de Cantalejo y como albacea de este se queda en propiedad con esta casa que la convierte en residencia familiar. 
Foto Campua. 1933



En la magnífica foto de Campúa, del año 1933, se observa como este edificio formaba parte de una sola unidad, que tenía la misma apariencia aunque se trata de un bar y una casa. Hasta que a principios de los cincuenta se le hacen grandes obras a los dos inmuebles. En el bar se le sustituye el sombrajo por unas columnas (de hecho oficialmente se le denominó así) y pasa a ser conocido en el pueblo como la marquesina. También se construye una segunda planta. La vivienda de Carmen Alcantara (la hija de Antonio, que había casado con Curro el administrador) también se le reforma, adquiriendo el aspecto monumental que tiene todavía hoy.  Tiene balconada y patio interior, además de innumerable estancias interiores. 



La familia también regentó comercios, pero en otros locales, al igual que las casas majestuosas de los Sánchez o de los Espina de la Alameda, esta se utilizó exclusivamente para uso residencial. Por lo que se caracterizó esta familia fue por la función de alcaldes pedáneos de sus miembros. Así lo fueron Baltasar Alcantara Serrano en tiempo de la monarquía, Antonio en tiempo de la república hasta que tuvieron lugar las primeras elecciones municipales y su cuñado Curro "el Administrador" en tiempos de la dictadura, que aunque no desempeñó el papel propiamente dicho de alcalde pedáneo, su función de administrador le hacía tener más poder y competencias que éste. 
Foto Raúl Casal


Es decir, la casa al igual que sus propietarios se situaban en la centralidad del pueblo, sirviendo de intermediarios entre este y las familias propietarias (Vela y Espina) y las autoridades municipales asidoneneses.  Las vueltas que da la vida y la historia han hecho que estas dos casas en las que se partió la propiedad de Cantalejo se hayan vuelto a unificar en una sola propiedad. A la muerte de su propietaria esta pasó a su familiar Amparo García, que al estar casada con Ricardo Rodríguez, el nieto del que la compró en 1909 el antiguo solar ha vuelto a recuperar la unidad con la que se adquirió en 1893. Próxima la jubilación del actual propietario se ciernen dudas sobre el futuro en sus usos y aprovechamientos, lo que está claro es que lleva 125 años siendo cierto aquella frase del acta capitular nombrada: “la edificación proyectada por el Señor Cantalejo no solo tiene la ventaja de contribuir al ornato público sino que es un gran paso dado en el ensanche y en la prosperidad de Casas Viejas”. Y quedan otros 120 años, por lo menos.

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