Las tradiciones se rebelan. Los alambristas. 64

Foto Fran Sánchez
El alambrista es otro de los oficios tradicionales de esta zona. Su profesión consiste en cercar con alambre las propiedades. Tradicionalmente aquí las parcelas han estado abiertas, han sido openfield o campos abiertas, pero como veremos con la llegada de la modernidad se convierten en bocage, enclosures o campos cerrados. En este proceso el alambrista es el que se encarga de cercar estas tierras.
Ya a finales de los cuarenta se comienza a cerrar las fincas con alambre de espino. Esta tarea requerirá de trabajadores que generalmente a jornal pongan los hinques y alambren. Pero va a ser a partir de finales de los cincuenta cuando se cerquen la mayoría de los campos de la zona. Este proceso está relacionado con el éxodo rural, el vaciamiento del campo, el nombramiento de la zona como de preferencia ganadera y la proliferación de los cotos de caza. 
Foto Alejandro Stella



Así los rancheros abandonan el campo, la oveja y la cabra dejan el protagonismo a la vaca y el venado. Estamos asistiendo a la bunkerización del campo, a dominio del coto y del vallado, a la matorralización, siendo los alambristas los trabajadores que se encargan de cercar estas tierras. Agustín Coca en los camperos lo explica de la siguiente forma: “El aumento de los salarios lleva a que tanto las escasas pequeñas propiedades como las grandes se cierren con jinques y alambres. Las explotaciones ganaderas se caracterizaban por la recurrencia generalizada a una mano de obra barata y por la falta de capitalización. Ahora, se imposibilita esta forma de hacer producir la dehesa. Ello unido al escaso incremento de los precios de la ganadería extensiva, explica la opción del cerramiento, expulsándose a muchos de los ganaderos vaqueros, porqueros, etc... de las fincas donde estaban contratados. … Los cerramientos de espinos estaban pensados para el vacuno, fundamentalmente”. 



Los grandes propietarios dedican progresivamente sus fincas a la caza introduciendo de forma extensiva el venado y últimamente el corzo. Mientras que la cabra se pastoreaba y necesitaba la presencia humana. El venado pasta a su libre albedrío y expulsa a las personas de ese territorio. La presencia mayoritaria de la vaca y el venado ha significado la consiguiente aparición a partir de los años sesenta de los cercamientos con mallas y alambres, el vaciamiento humano del campo y otro avance en la concentración de la propiedad, al mismo tiempo que aparecen problemas medioambientales como la seca, las mismas mallas o la matorralización. 


Los cerramientos de espinos estaban pensados para el vacuno, luego las mallas cinegéticas para los venado. Con el cercamiento de las fincas, la gente que vivía en el campo no podían utilizar las fincas para su ganado u otros fines. Los alambres y las mallas permiten la bunkerización del campo y la expulsión de la presencia humana en ella, bien para vivir,  bien para pastar con su ganado, recolectar frutos, cazar libremente o realizar prácticas actuales como el senderismo. Comienzan a colocarse “jinques” y alambres para separar las tierras. Las mallas cinegéticas aparecen en todos los terrenos. 



El venado, que estuvo a punto de desaparecer de estas sierras, se hace el protagonista principal de ellas. Las mallas cinegéticas aparecen por doquier, se ha completado entonces el proceso de expulsión de la población del campo, al mismo tiempo que se le han puesto “puertas al campo”. En el proceso de expulsión de la población del campo, estos años van a ser fundamentales por cuanto se regula la preferencia ganadera en los aprovechamientos y si inicia un proceso de cercamiento que va a conducir a los bocages o campos cerrados actuales, todo ello en el marco de la tremenda lucha entre grandes propietarios y pequeños y jornaleros que históricamente se ha dado en esta tierra. La declaración de zona de preferencia ganadera, los cercamientos y el posterior aluvión de venados significan el triunfo de los intereses de los grandes propietarios y la definitiva marcha del campo de sus tradicionales pobladores. A la vaca y el venado, como protagonistas del cercado, hay que unirle el toro. 



La declaración de zona de preferencia ganadera tuvo también mucho que ver. Se puede leer en los Camperos: ”Estando Alvaro Domecq de Presidente de la Diputación de Cádiz, en el año 1957 o 1958, se lleva a cabo la demarcación comarcal de la provincia, realizándose un estudio sobre las potencialidades de las diversas zonas gaditanas. Al llegar a Alcalá se califica esta zona de “preferencia ganadera”. Tenía aquí sus tierras y le convenía esta denominación. Como justificadores se puso el azote del levante y otras circunstancias(…) Es cuando se crea la Ruta del toro, aprovechando la presencia de fincas ganaderas como Jandilla, Torre-Estrella, Monte Abajo, Toñalejo, etc.”



Pido ayuda en el Facebook de las fotos antiguas que coordina Luisa Sánchez. Ana Belen Manzorro Peña: "Otros de los oficios de antiguamente era el de alambrista el que hacia los alambrados de las fincas o parcelas .en Benalup había dos personas que yo conozco que hacían ese trabajo uno era Bartolo Mateo y otro mi tío Cristóbal Peña".

Dice José Ortiz: “Mi padre, Manuel Ortiz Lago, trabajaba como alambrista para Don Carlos Núñez Monzo, en el cortijo de Retín. Vivíamos en un sitio llamado los cañones en Majada Verde, cobraba tarde, mal y nunca. Le decían el capataz porque era alambrista, hacían cercados para todos los campos con alambre con pinchos, no de los que hay ahora, y él era el capataz de la cuadrilla. Así se le quedó el mote. Tenían tres herramientas fundamentales , el palanquín que era una barra de hiero terminada en forma de pala de unos 10 cm de ancho que serbia para picar en el suelo y apalancar hacia delante y atrás ,de hay su nombre . Luego una pala de unos 20 cm de ancho con  la que sacaban la tierra hasta hacer un hoyo de unos 50 cm de profundidad donde metían el palo generalmente de acebuche . Luego tenían un porro que era otra barra terminada en bola con la parte inferior plana con la que compactaban la tierra alrededor del palo que llamaban jinco  jeje . Cuando tenían muchos puestos  extendian el carrete de alambre lo tensaban con las poleas de la foto y clavaban con grapas, soltaban y volvían a empezar 30 cm mas arriba, luego cuando se hacia de noche dormían a pie de tajo . Lo de cobrar ni te cuento yo con ellos he comido muchas veces garbanzos negros que normalmente le daban a los animales..en fin penurias para olvidar .....
Bernardo Ortiz. Foto Mintz

Comenta Ana Victoria Estudillo Legupin:" Según mi padre (Andrés Estudillo Cruz) los alambristas eran el Negro capataz (tío de la madre de Robe el panadero) y Bernardo ( su hermano). Cosas que utilizaban eran jincos (palos sacados del acebuche), alambre de espinas y grapas. Para abrir los boquetes utilizaban una palanqueta y luego para atacarlos (rellenarlos para que el palo quede firme) se utilizaba la parte de atrás de la palanqueta que tenia una bola. Y los tornapuntas que iban en las escuadras se aguantaban con clavos de la fragua de Rafael el herrero. Y para tirar del alambre utilizaban una maquinilla que se llamaban patecas".



Como en otras profesiones la mecanización y modernización también ha afectado a los alambristas.  Se utilizan máquinas y métodos más modernos. Y siguen proliferando los alambres y las mallas. Hasta el punto a veces tiene una sensación de que estamos viviendo en un enorme vallado.

Comentarios

Entradas más vistas

Todo el mundo publica libros

Nuestros revolucionarios. Medina Sidonia. Por Eduardo Ángel Ruiz Butrón

Las tradiciones se rebelan. Las tunas. 81

Betty Kowalski ha muerto

Aprovechando que el Celemín pasa por Benalup-Casas Viejas