Las aguas del Monasterio del Cuervo. 3

El cuarto capítulo se lo dedica al análisis de las aguas pero antes de ello cuenta la historia de la publicación. Así dice que el era médico en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real y que acudió al Monasterio en julio de 1763 para visitar a su hermano, que vivía en Medina y se encontraba en el Cuervo tomando las aguas. Parece ser que presionado por los monjes accedió a escribir el pasquín, pero sólo como para uso interno del convento, pues sus libros y más materiales los tenía en Ciudad Real. Se marchó a los trece días de llegar al monasterio, pero trece años más tarde, un señor anónimo al que le habían sentado muy bien el tratamiento con estas aguas subvencionó su publicación.  
Dice así: “Por el mes de Julio del año de 1763, estuve en el dicho Sitio del Cuervo, con el único motivo de hallarse entonces usando de sus Aguas mi Hermano Don Manuel Miravete, y Martinez, vezino de esta Ciudad, y matriculado en el Gremio de la carrera de Indias. Residía yo en aquel tiempo en Villanueva de los Infantes, en donde tenía mis libros, y me hallaba enteramente desprovisto de quantos medios son precisos para hacer buen escrutinio analítico de las Aguas: Los RR.PP. residentes en aquella sazon en el Convento, sabidores de mi Professión, me pidieron formarse un papel methodico para firijir a los muchos dolientes, que deseosos de su alivio, acudían de varios Pueblos, tal vez, sin dirección de Medico, fiados que los RR.PP se lo darían, lo que no se atrevía a executar, porque la medicina que habían estudiado era la que remedia los daños del Alma, y no los del Cuerpo: Condescendí a sus vivas instancias y del mejor modo que pude, forme un papel de dos pliegos, habiendo antes, en los treze días, que allí estuve, visitado, y observado todas las fuentes: y valiéndome de la evaporación, y de lo que se me manifestaba a los quatro Sentidos, de vista, olfato, gusto, y tacto, inferí eran Vitriolico-Marciales, y di reglas para su buen uso. En el día, como se intenta dar a publica luz, y para beneficio común, un escrito, que trate de aquellas Aguas, por cierto Sujeto, que por ellas logró la salud, se han hecho de mi orden, y dirección las experiencias que con tras mias demuestran, como se vera, los elementos de las Aguas del Cuervo". 



Y pasa al análisis  pormenorizado de cada una de ellas, atendiendo a una triple división “volátil, aquea y sólida”. Como todas las aguas son sulfatadas y ferruginosas “vitrólico-marciales”, se centra en cada uno de estos tres apartados en las siete fuentes estudiadas Así, se dice que la de Santa María, San José y Santos Mártires tienen más presencia de sulfato, mientras que la de San Juan de la Cruz, Santa teresa y San Agustín son más ferruginosas. La de San Elías, es para Miravete la que tiene un agua más ligera, con menos presencia de hierro. 

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