Los benalupenses de a pie en el segundo franquismo. El cambio social. Los cambios en el papel de la mujer. 10

Foto Mintz
La crisis de la agricultura tradicional, las migraciones, las Lomas y la construcción en Benalup de Sidonia conllevó grandes transformaciones sociales. El más importante el cambio del rol de la mujer. Empezó en los sesenta, muy lentamente, para que se consolidará en la democracia. Llegada esta  la mujer se incorporó definitivamente al mercado laboral, primero y al político después con toda la rapidez de las que han sufrido una injusta represión y han sido ninguneadas durante mucho tiempo.
Si las causas de estas transformaciones son los cambios económicos que generan los sociales, las consecuencias fueron enormes. Además de transformaciones en el rol del hombre y de la mujer, asistimos al comienzo de la bajada de la natalidad o a la participación política, aunque este proceso apareciera ya en la democracia asentada pues necesita un mayor grado de modernización. Este nuevo papel de la mujer representa uno de los mayores cambios en los últimos cincuenta años.



 Antonio Cazorla en Los benalupenses de a pie bajo el franquismo lo dice de esta forma: “La evolución de los valores de género siguió más que precedió al cambio económico. Las grandes migraciones comenzaron en los años cuarenta, la industrialización española arrancó en los años cincuenta, pero tenemos que esperar hasta 1959 para que un informe sociológico sobre la familia española detecte los primeros nuevos aires de evolución de la moralidad y de los papeles de género. Entre otros, los indicios de cambio aparecían en la erosión relativa del papel de la famiia en el tema de la educación –que cada vez más correspondía a la escuela-, el incremento del amor “romántico”, una mayor paridad entre marido y esposa respecto a la responsabilidad en la educación y el cuidado de los hijos, una predilección por tener familias más pequeñas, una presencia más fuerte de mujeres en el mercado laboral y, finalmente, más equidad en el nivel educativo entre los esposos”



De todos esos cambios el más significativo es la incorporación progresiva de la mujer al mercado laboral. No solo por el aporte y desarrollo económico que significaron, sino también por los cambios sociales que han posibilitado. La incorporación de la mujer benalupense al mercado laboral, al igual que en el resto de España, ha sido la  base de las  profundas transformaciones sociales que acaecieron después. Como escribió Mintz en Los anarquistas de Casas Viejas: «en esta región, las mujeres no trabajaron en el campo hasta los cincuenta, cuando se popularizó el cultivo del algodón. Algunas madres de familia trabajan de costureras en su propia casa. Otras criaban gallinas y vendían huevos. Las hijas, que trabajaban de sirvientas, incrementaban con sus ganancias el salario familiar o ahorraban para comprar su ajar por sí mismas para su futuro matrimonio»



La participación de la mujer en las faenas agrícolas a partir de los cincuenta se extendió bastante, sobre todo en la recogida del algodón en la que participaban familias enteras incluidos los niños. En Benalup-Casas Viejas, apodos como «la manijera» prueban el paso de la mujer por los trabajos del campo. A finales de los sesenta aparece un taller de costura que va a ser muy importante para esta incorporación de la mujer al mundo laboral y los cambios sociales consecuentes. 
Taller de costura



Dice Mintz en Coplas de Carnaval: “En un esfuerzo por ofrecer empleo a un gran número de mujeres jóvenes, el joven y adinerado cura que  estaba adscrito a la parroquia de Benalup de 1968 a 1973 creó una fábrica de ropa. Consiguió recoger encargos del ejército y de instituciones civiles, pero la paga era pobre, por lo que los encargos disminuyeron y la fábrica fue cedida a los trabajadores para ser finalmente cerrada. En los últimos tiempos, la vecina colonia de Malcocinado se ha convertido en una floreciente empresa de cultivo de flores en una tierra antes reservada para pinos. Un numeroso personal formado de mujeres jóvenes de Malcocinado y Benalup plantan y cultivan las flores y luego las empaquetan para venderlas a restaurantes y hoteles de varias ciudades”



Los invernaderos de Malcocinado son ya de principios de los ochenta, al igual que la planta hortícola de las Lomas. En la actualidad la planta del cortijo Bio también ofrece gran cantidad de trabajo a las mujeres. A lo que hay que unirle su presencia en el sector servicio tanto el no cualificado (empleadas de hogar, por ejemplo), como el cualificado (docencia, sanidad, administración…)


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