Los benalupenses de a pie durante el segundo franquismo. Cambios sociales. El cine.

Juan Román Rubiales. Foto Mintz
Sin la televisión consolidada como medio audiovisual el cine se convirtió en el lugar ideal para el ocio. Pero el cine era algo más que un lugar donde se pasaba un tiempo extraordinario.
Antonio Cazorla en Los españoles de a pie durante el franquismo dice sobre él: “ Ir al cine era el pasatiempo preferente (la asistencia se encontraba entre las más altas del mundo entonces, solo por detrás de los Estados Unidos). Esta tendencia se mantendría hasta los años setenta con la masificación de la televisión. Las películas constituían la principal fuente de diversión de las familias, incluso si estas no asistían siempre juntas a verlas. Los productos de Hollywood, doblados al español, tenían mucho más tirón que las películas nacionales. La gente seleccionaba qué películas iba a ver en función de los actores que aparecieran en el reparto; por entonces casi nadie sabía exactamente qué hacía un director. Los grandes actores americanos podían ser tan conocidos en los más humildes pueblos españoles como en las calles de Nueva York. Había también una pequeña industria cinematográfica española con sus propias estrellas. En estas películas eran frecuentes los personajes, la música y los escenarios de supuesta inspiración andaluza. Como ocurre con el cine de Bollywood, las tramas y los finales eran completamente predecibles: en su mayoría, historias de amantes desventurados que buscaban el matrimonio como único garante de la felicidad eterna. A veces los actores cantaban o bailaban mientras el villano de turno intentaba aguar la fiesta. El mensaje de estas películas era moralista y conservador, retratando situaciones poco realistas y en las que no aparecía mención alguna a la conflictividad social o a la política del momento. Aunque se produjeron algunas películas de contenido político o histórico, su éxito casi nunca pudo competir con el tirón de comedias, dramas y musicales. La censura ayudó a encarrilar el contenido moral de las películas, eliminando besos o alterando y eliminando escenas y diálogos (en esto resultó muy útil el doblaje) que pudieran parecer remotamente inapropiados, para que encajasen en la estricta doctrina católica. Luego, en los años setenta, no era raro que una película producida en España contara con dos versiones: una «picante» para el extranjero y otra «decente» para la distribución nacional”.                                                                            



En Benalup de Sidonia el cine era cuestión de la familia Román. Pepe Sansón en su blog le hace una entrevista a Juan Antonio Aguilera que nos va a servir para adentrarnos en ese mundo.
“El cine,  séptimo arte tuvo su época dorada en Benalup, la exclusividad  y la  idea en la empresa emprendedora ¿A quién se debió la iniciativa? 
La iniciativa fue de Antonia mi suegra  empezaron a proyectar  sobre los años 50 a yo me hice cargo sobre el 68 que ya conocí a mi mujer Isabel
¿Recuerda Vd. cuando se inaguró y la proyección en la sala de la primera película?   
La primera película que se proyectó fue:  Él, ella y sus millones         



El edificio donde se ubicaba el cine en la calle San Juan frente al resbalón y Plaza de abastos se extendía hasta la calle  donde hoy está la casa de la cultura  ¿De qué aforo y capacidad estamos hablando?   
El cine tenía una capacidad de 500  butacas, se ubicaba en unos terrenos comprados al obispado, en la zona  de la calle Conciliar antes le llamaban Huerto del Cura y  barriada de los Álamos  Cercado de Miguel Sereno 



El éxito del cine en el ocio y entretenimiento de fines de semana de aquella época   con proyecciones de jueves a domingos, dos funciones los sábados  ¿Se podía concebir el cine sin Nodo? ¿Qué tipo de público y qué tipo de películas?        
 El distribuidor nos suministraba las películas por lotes , de diez a doce películas y en cada lote venían las que más se demandaban, siendo las otras parte del lote que había que comprar.  En un  principio sólo había un distribuidor se llamaba Cifesa, luego se sumaron muchas como Filmax, Paramon, Cinedia, el inconveniente al haber sólo un cine,  nos impedía intercambiar como en otros sitios donde había varios cines las películas, luego teníamos los impuestos menores a los exhibidores. El Nodo era obligatorio, venía en la película con los documentales y voz del régimen . Los trailers eran anuncios cortos de las películas de la próxima semana y como publicidad lo teníamos que pagar a parte a unas 150 pesetas, los afiches de 1,25x0,75 se colocaban en la entrada del cine y pasillos   y en la calle junto a la taquilla los fotogramas de 0,50x0x30 de las secuencias de la película.


Desde su punto de vista en la taquilla  ¿Había expresiones características del público después de una del oeste o en la entrada al pagar ? 
El cine empezó con una entrada de 1 peseta  que yo recuerde las ultimas se vendieron a 25 pesetas. La gente cuando le gustaba aplaudían el final efusívamente, cuando no le gustaba la película se levantaba y se iba sin más
¿Dejó de ser empresa rentable? , ¿Cuál fue el motivo de su cierre?
 El cine ya no era rentable, a partir de los 75 empezaron las discotecas  la gente se compraba coche y salía ya fuera, en el año 1977 o 1978  se alquiló   y pasó a llamarse Samoa funcionando como discoteca".




Como en cinema Paradiso el local paso a otros usos. En la actualidad ha sido completamente derribado y se está construyendo una mansión de lujo un próspero empresario benalupense. En el imaginario colectivo benalupense el cine Román ocupa un lugar muy especial. ¿Es verdad eso que dicen de qué la nostalgia ya no es como era antes?

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