Los benalupenses de a pie durante el segundo franquismo. Los emigrantes. Eternamente agradecido. 9

Hemos venido estudiando en estos post como las migraciones de los años sesenta fueron el verdadero motor de cambio y el precedente de todas las transformaciones que vendrían posteriormente, tanto a nivel colectivo, como individual.
Dice Antonio Cazorla en Los españoles de a pie bajo el franquismo: "… La gente del campo y de las ciudades pobres de provincias provenía de sociedades estratificadas donde a menudo la opresión social se ejercía directa y despiadadamente. Al asentarse en sus nuevos vecindarios descubrieron una mayor equidad y hasta una nueva solidaridad porque, con pequeñas diferencias, todos partían de la  misma situación y tenían un pasado social similar.. Habían sido educados en una cultura de sumisión, obediencia y deber (hacia la familia y hacia la autoridad) que no reconocía la idea del bien común ni la de la libertad individual para elegir por sí mismos, y concentraron-no tenían otra opción- sus atenciones en los asuntos privados o familiares y en el trabajo. No eran ciudadanos, sino súbditos de una sociedad autoritaria… Lo sufrido no valía la pena –el dolor solo es dolor, pero los logros que consiguieron eran suyos y solos suyos, y los procesaron cuando llegó la libertad con la dignidad y el orgullo de los supervivientes.  Sus vidas simbolizan la evolución de los españoles de a pie desde 1939 hasta el final del siglo XX: el paso de ser campesinos pobres a habitantes de la ciudad que disfrutaban de una cierta prosperidad; y de súbdito de una dictadura despiadada a ciudadanos orgullosos y responsables”


Familia Alba Quiñones


Por tanto, aquel proceso traumático y doloroso que hace a la gente irse de su tierra y aquel por el cual te tienes que adaptar a unas circunstancias tan distintas a las que tú conoces (tradiciones, lengua, vivienda, trabajo, etc) está en la raíz de la mejora de las condiciones de vida. 

Pedro Moya Paredes y Mariana Lago Estudillo

Pedro Moya Paredes en Jabalquinto


En el caso de Pedro Moya Paredes se ejemplifica toda la complejidad del proceso, sus causas, su desarrollo, sus consecuencias. Pedro Moya Paredes participó y perdió en los sucesos y en la guerra. El hecho de no rendirse al rol que le impusieron los vencedores lo llevó a declararse en rebeldía y a convertirse en maquis. En diciembre de 1946 pasó a Tánger donde se ve implicado (él argumenta en la citada carta a Franco que fue una celada franquista) en el asalto a una gasolinera. Detenido, fue juzgado y condenado a un largo periodo en prisión. Encarcelado en Tánger desde el 20 de enero de 1947 al 15 de abril de 1952, y extraditado a la España franquista,  es encerrado en la prisión de Novelda (Valencia) en la que permanecerá hasta  el 22 de diciembre de 1963, cuando obtiene la libertad condicional. En Benalup de Sidonia las fuerzas fácticas, con las que estaba duramente enfrentado, le habían dejado claro que no había sitio para él. La reputación adquirida en los años cuarenta permanecía intacta.   El año siguiente se instaló con su compañera Mariana en la comarca de Huerta Oeste, concretamente en Torrent, donde previamente habían emigrado muchos benalupenses. Allí trabajó como guardia de una fábrica y en otros oficios. En Torrent rehízo la vida, siguió con su proceso de autoaprendizaje y  fue un referente político dentro de la comunidad de casaviejeños. Llegada la transición batalló para conseguir una indemnización por el tiempo que había transcurrido en las cárceles negociando directamente con el Ministro de Economía Rodrigo de Rato y Figaredo estas remuneraciones para las víctimas del franquismo. Participa en innumerables actividades como en el Congreso de Asociaciones Andaluzas celebrado en Jabalquinto (Jaén, Andalucía, España ). Escribió dos libros : Los históricos sucesos de Casas Viejas y los responsables DIRECTOS de aquella barbarie, por un lado y por otro  Los reflejos del mundo libre. Eco de la sociedad internacional. Enlace patrimonial del siglo XX entre Ronald Reagan y Felipe González (1986 ). 

Familia Fargallo


Cuando se jubiló, residió en Torrent y Benalup. Mientras vivió su esposa Mariana Lago se establecieron  en la ciudad levantina (a su mujer no le gustaba el pueblo, le pesaba mucho el pasado). A partir de la muerte de ésta, en el 2007,  pasó más tiempo en Benalup-Casas Viejas, donde a él le gustaba vivir. Fue un superviviente durante toda su vida y durante la última etapa de su enfermedad se oponía con todas las fuerzas que le quedaban a enfermeros y médicos que le obligaban a postrarse en un sitio donde él no quería. Murió el 16 de enero de 2011 en el hospital de Puerto Real. Pedro Moya fue todo un ejemplo de superviviente. Un migrante. Un valiente. Un invencible


Familia Estudillo Mateos

Este pueblo, con sus consecuencias positivas y negativas esta hecho de personas migrantes, en uno y en otro sentido. Nació así, de aluvión en el siglo XIX y ha continuado hasta la actualidad con este carácter. Por eso en sus genes está la hospitalidad y la empatía con la que se recibe al que llega y al que se va. Por eso el que llega se siente atrapado por una madeja. Por eso los migrantes nunca son considerados personas enemigas u hostiles. Por eso siempre está eternamente agradecido a todos los migrantes, incluidos los de los años sesenta que hemos estudiado en estos post.
Familia Pini

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