Los benalupenses de a pie durante el segundo franquismo. Los cambios sociales. Los cambios en el papel de la mujer. 11


 Evidentemente estamos en el inicio de un proceso que aún no ha culminado y que le falta muchos aspectos por conseguir, aunque los logros hayan sido importantes. Prueba de ello es la plaga actual de violencia de género que nos asola.
Dice Antonio Cazorla: ”Las nuevas actitudes se manifestaron también en la discusión de temáticas que hasta entonces habían sido obviadas. Tal fue el caso de la violencia doméstica. Posiblemente, el primer artículo sobre este tema aparecido bajo la dictadura fue el publicado el 9 de noviembre de 1953 en el periódico monárquico (y profranquista) Abc. En él se denunciaban los frecuentes malos tratos a mujeres casadas y la discriminación legal que estas sufrían. El censor había retenido el artículo durante meses, pero la autora, la abogada Mercedes Formica, tenía buenas conexiones dentro del régimen y esto posibilitó que su publicación finalmente fuese permitida. Lo que el artículo no decía era que la situación que se denunciaba era en parte un producto de la derogación por la dictadura de la legislación republicana… Pero cuando se trataba de reformas, el proceder del franquismo fue siempre lento y caracterizado por la timidez. Los derechos jurídicos y de propiedad de la mujer fueron ampliados en la reforma del Código Civil de 1958. Sus derechos laborales también mejoraron en 1961… También en 1961 la tipificación legal de adulterio pasó a incluir a los varones, aunque el castigo prescrito fuera bastante más leve que el aplicable a las mujeres. En 1972, las mujeres adultas y solteras menores de 25 años adquirieron el derecho a abandonar el domicilio paterno sin el consentimiento de sus mayores. Hasta entonces solo habían podido hacerlo para casarse o ingresar en una orden religiosa. El adulterio fue finalmente descriminalizado en 1978, ya en democracia, y la equidad legal (la real es una historia bien diferente) entre sexos no se alcanzó hasta 1981, seis años después de la muerte del dictador”



En Benalup de Sidonia hasta los años ochenta la mujer tenía muy difícil el acceso al mundo público. Pero en los años sesenta se empieza a romper este muro. El proceso se inicia muy lentamente, en mínimos detalles, pero con la distancia histórica que aportan los más de cincuenta años transcurridos hoy podemos dar fe de aquel fue el inicio de una gran transformación. Además de las tiendas, la iglesia va a ser un lugar donde acuden masívamente. Pero dentro de la Iglesia, cuando se celebra la misa la separación entre hombres y mujeres va a ser estricta. El pasillo central dividía los dos lados de la Iglesia en donde se ubicaban los bancos. Un lado era para los hombres y otro para las mujeres, como se observa en esta foto de 1963. Pero, pronto cambiaria esta costumbre. Don José Romero Bohollo y esposa habían llegado al pueblo en 1959, el primero ejerce como  pueblo como veterinario y este mantiene su costumbre de oír misa sentado al lado de su mujer. Aquello suponía un duro golpe para la vieja tradición. Poco a poco, gracias a la constancia del “Veterinario” se fue rompiendo en la iglesia esa separación de sexos. También de fuera vienen influencias que introducen importantes cambios en las relaciones sexuales como la píldora anticonceptiva que trato de introducir Isabel Mintz y la de que hablaremos en otro post. 



Esta foto es un icono de  los años sesenta. Se trata de la inauguración de la calle a nombre de Don Manuel Sánchez Sánchez en noviembre de 1966. De izquierda a derecha aparecen las siguientes mujeres: Teresa Moreno, Ana María Orellana, María del Carmen Fernández, Ana María Marín, Isabel Fernández, Juana María Cózar y Elena Jiménez. Como se puede observar en la fotografía tanto los peinados como la ropa son propios de un día de fiesta. Ambos son reflejo, también,  de los años sesenta. De cierta modernidad, de cierta apertura, de cierta tolerancia, de que vienen nuevos tiempos y se acaban otros viejos. Persisten los viejos roles, la división genérica, aquello de los niños con los niños, las niñas con las niñas. Pero esta foto con brillo de la década prodigiosa representa una avanzadilla, es la vanguardia, es un síntoma de los nuevos tiempos que se avecinaban. Aunque habrá que esperar la década de los ochenta para que las transformaciones tomen la velocidad de crucero necesaria, aunque todavía quede mucho trecho por recorrer, estos importantísimos cambios sociales, estas transformaciones en la vida diaria que van a ser trascendentales para el futuro comienza, lenta y trabajosamente, eso sí, en los años sesenta. Aunque hayan tenido que pasar 85 para que se vuelva a crear un grupo feminista llamado “Amor y armonía” como el de 1932.

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