Los Barberanes. Por Carmen Barberán. Y 4


Carmen Barberán Mena_Las Lomas día de Reyes
Los zapatos los compraban en la tienda de Pérez en la antigua calle Medina y los que más me gustaban los famosos “gorilas”, los de la pelotita verde, los compraban dónde Legupin que vendía un poco de todo, en la misma calle, llamada actualmente Independencia.


Mis padres llegaban a casa con un paquete enorme envuelto en papel kraft con ropa para los cinco hijos. ¡Qué ilusión abrir el paquete para ver qué me habían traído!. Alguna vez les había acompañado, recuerdo muy bien la tienda con un mostrador que en aquel entonces a mi me parecía muy largo y el olor de la tienda . Lo que más me gustaba era el metro de madera que usaban, oscurecido de tantos años de medir los cortes de traje que vendían ya cortados. 


Yo era feliz en Las Lomas aunque no me gustaba que hubieran puesto puertas al campo y vivir rodeada de una cerca, pero mi padre vio claro que allí no había futuro para sus hijos y mucho menos para sus 3 hijas, así que en enero del 1973 envío como avanzadilla a mi hermana Ángeles a Mataró. Ella estuvo viviendo con mi tia Maria Cózar y sus hijos unos meses mientras preparaba el traslado de la familia. Mis primos y mi tía le ayudaron a organizar la llegada de toda la familia, la nuestra es una familia que nos hemos cuidado mutuamente. Jesús y Fernanda le ayudaron a buscar piso para vivir, colegio para mi y mi hermana Pepi que estabamos todavía en edad escolar y trabajo para los demás.  En una conversación casual en el bar dónde se reunían, Jesús encontró trabajo para mi padre en una empresa textil “Lutex”. Buscaban a alguien que supiera de números, fuera serio y responsable, mi primo no lo dudó y dijo “yo tengo la persona ideal” , pero hay que esperarle 15 días para que desmonte la casa. Llegamos a Mataró el 23 de abril del 1973, era jueves santo y al siguiente día laboral mi padre empezó a trabajar en esa fábrica y así lo hizo hasta que se jubiló, querido y respetado por sus compañeros y jefes.


En aquella época las ofertas de trabajo era tan abundantes que empezabas a trabajar por la mañana en una fábrica, y si no te gustaba, la dejabas por la tarde y al día siguiente podías empezar a trabajar en otra. Situación muy diferente de cómo es ahora.
En Mataró fuimos bienvenidos por mis primos y también por la familia de Antonio Barberán Villalba (hijo de Pedro Barberán Romero), Pedro era guardia civil y cuando llegamos a Mataró  hacía tiempo que había fallecido, pero su mujer Catalina Barrio y sus 7 hijos vivian en Mataró. Curiosamente 2 viudas con familia numerosa (7 hijos cada una) que emigran lejos de casa para buscar un mejor futuro para la familia. La mayoría hemos echado raíces en la tierra de acogida y otros como Jesús y Manolo Barberán Cózar volvieron a su Casas Viejas natal.
La familia Barberán es grande y ha dado y seguirá dando vueltas por el mundo, los hay que han regresado a la zona de origen del apellido y otros están en Francia, en Inglaterra, en EEUU, dentro del país estamos dispersos por Bilbao, Madrid, Barcelona, Alicante, Mallorca, Valencia, … El mundo gira en continuo movimiento y las personas que lo habitamos nos movemos con él porque somos unos “buscavidas”.

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