Los benalupenses de a pie durante el franquismo. Casas Nuevas de José Antonio. 27


Las nuevas administraciones franquistas, que habían ganado la guerra, controlaban el pasado, el presente y el futuro y el cambio de nombre era otro instrumento más de esa estrategia. Pero esa estrategia no solo se limitó al cambio, al acuerdo no escrito de permutar Casas Viejas por Benalup de Sidonia, sino que se intentó, además, por los sectores más fundamentalistas, los falangistas, cambiarle el nombre por otro totalmente distinto.
Es interesante detenerse en la iniciativa del gobernador civil de Cádiz y Jefe Provincial del Movimiento D.  Carlos María Rodríguez de Varcárcel en 1949 de cambiarle el nombre de Benalup de Sidonia por el de Casas Nuevas de José Antonio Primo de Rivera. 



Para ello vamos a utilizar la portada del Semanario La Voz del Sur,  de Cádiz y su provincia de fecha 26-6-1949 en donde aparece con gran riqueza tipográfica el siguiente titular: “Casas Nuevas de José Antonio se llamará el Casas Viejas de Azaña”. En el cuerpo de la crónica se contextualiza la iniciativa en la consecución de un grupo de viviendas para “la aldea”. Tras alabar la labor y el trabajo del gobernador civil y jefe del movimiento, se pasa directamente a la iniciativa objeto del titular: “Nuestro comentario para su atención preferente, en esa feliz iniciativa del Jefe Provincial del Movimiento de denominar a la aldea de Benalup de Sidonia – la Casas Viejas de la revuelta anarquista de otros tiempos, la Casas Viejas de Azaña, en la que no se quiso “ni herido ni prisioneros,..- Casas Nuevas de José Antonio. Aquella aldea gaditana parecía resignada a seguir ostentando un nombre que podía significarlo todo menos la voluntad de ser”. Nótese como se utiliza el topónimo de Casas Viejas para relacionarlo con Azaña y el tópico falso de “ni heridos ni prisioneros…” continuando con la campaña que la derecha y la izquierda radical empezaron en la Segunda República contra Azaña. 



Pero el periodista profundiza en sus argumentos. “Casas Viejas: chozas insanas, miserables, guaridas más que hogares. Sobre esta tierra gaditana han de alzarse casas nuevas, en una renovación radical y total de su fisonomía urbana, como ya es renovada su fisonomía moral, espiritual y patriótica. Porque es esta la doctrina que predicara José Antonio, la que da contenido y sustancia al Estado, a este Estado que no quiere que los españoles sigan viviendo en casas viejas, en tugurios innobles….

Un pueblo en la ignorancia, viviendo como irracionales, en un medio infrahumano, es materia predispuesta a que la chispa del rencor y del odio prenda el incendio de la rebeldía para la que sólo se tuvo en aquellos días republicanos marxista en que vivió “Seis Dedos” las consignas de “tiros a la barriga” y “ni heridos ni prisioneros”. 



Termina la crónica concluyendo, relacionando la construcción de las nuevas casas,  la aparición de un nuevo pueblo con la revolución nacional sindicalista de José Antonio Primo de Rivera. “A esa aldea de Benalup de Sidonia, a esa Casas Viejas se le va a borrar el nombre, ese nombre que era como una propia confesión de impotencia y una expresión de resignado conformismo ¡Casas Viejas, no! Casas Nuevas de José Antonio. Porque toda la tarea de elevar el nivel de vida de los españoles tiene el sello de aquél que murió porque amaba mucho a España, precisamente porque no le gustaba como era. Es un símbolo ese cambio de nombre y una afirmación de la capacidad creadora de la Revolución que tuvo por primer capitán a José Antonio”.  



Pero el proyecto no se hizo realidad. El nuevo pueblo quedó sólo en la construcción de 20 viviendas en 1949 y 23 en 1963. La choza siguió siendo la vivienda de la mayoría de la población hasta que con la llegada de la democracia en los setenta y la desaparición de la sociedad tradicional las familias construyeran sus propias casas sobre las antiguas chozas 

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