Los benalupenses de a pie durante el segundo franquismo. La emigración. El efecto llamada. 4

Fotos de Diego González Ruiz
Siempre que hablo de este mundo de los movimientos migratorios me gusta insistir en que responde al equilibrio general de la vida, resultando por tanto un proceso natural, como el de las aves migratorias que cada año viajan de Europa a África según las estaciones. Ello lo prueba el hecho de que para que existan tienen que haber una presión demográfica alta en las zonas emisoras y una necesidad de mano de obra en las zonas receptoras.
El mecanismo por el que este proceso se lleva  a cabo responde a iniciativas particulares, siendo la administración una mera observadora del proceso. Para ello la familia o los amigos van a ser claves en el proceso es lo que se conoce como el efecto llamada o reclamo. 

Familia Reyes Monroy


Antonio Cazorla lo cuenta de la siguiente forma: “La familia no era solamente el mejor sino a menudo el único servicio de seguridad social disponible para préstamos de dinero, para el cuidado infantil y de ancianos, y para encontrar un techo o un trabajo. La cohesión familiar, el sentido del deber y del sacrificio y los valores jerárquicos y autoritarios de entonces posibilitaron que los emigrantes se establecieran y que se enfrentasen a la separación familiar, a la miseria diaria y la explotación laboral… La emigración fue una experiencia menos solitaria de lo que a veces se piensa, siendo a menudo un fenómeno en cadena. El patrón consistía en seguir los pasos de un familiar o de un conocido que había marchado primero. Así acaban asentándose en un lugar no solo los miembros de la misma familia sino también de la misma localidad” El efecto llamada, o el reclamo como ellos lo llamaban, era la forma en la que la llegada de amigos o familiares se producía. Los que ya eran emigrantes conocían la existencia de un puesto de trabajo vacante y le decían a su jefe que conocían un familiar o amigo apto para ese puesto. Así se firmaba el contrato y cuando venía el emigrante del pueblo lo hacía con convenio de trabajo".
Familia Barberán Ordóñez



Los emigrantes benalupenses encontaron trabajo fundamentalmente en la construcción, automoción, plásticos, metalurgia, ferrocarriles y obras públicas, cárnicas y servicios. Podemos dividir en dos grandes tipos de migración en estos momentos. La que se dirige a los países centrales de Europa, con Alemania como protagonista principal, o la que va a la España desarrollada; País Vasco, Cataluña, Madrid y en el caso de B-CV Valencia y especialmente la zona de Torrent, Alacuart….La primera se trata de una emigración no definitiva, sino temporal, entre una media de 5 o 10 años, al contrario que la dirigida a Torrent que tiene carácter definitivo. Al camino del cementerio en el pueblo le llamaban Torrent,porque él lo cogía no volvía.  Razones culturales, idiomáticas sobre todo y de forma de entender la vida explican esa diferencia entre uno y otro tipo de emigración. 
Hay muchos casos en los que se combina ambos tipos de migraciones. 


A este arquetipo corresponde Diego González Ruiz. Trabajaba en las tareas tradicionales del campo, como la siega, el carboneo... Como su padre tenía arrendados los pastos de la laguna de la Janda se especializó en la siega de la castañuela para una empresa de Jerez. A estas tareas corresponden las primeras fotografías del mural, donde aparece con la cuadrilla del pueblo y el hijo del que compraba el material. Cuando se desecó la laguna y empezó a desaparecer la sociedad tradicional emigra a Alemania. Allí estuvo  3 ó 4 años, trabajaba en la construcción. Su mujer también se iba a ir pero se quedó embarazada y ya no le dieron autorización. No llegaba a acostumbrarse a estar fuera de su casa. Decidió volver cuando se dio cuenta que su hijo no lo reconocía y lo veía como un extraño. Después se fue a Pamplona pero se llevaría a la familia, era 1969. Murió en enero de 1970 en un accidente de tráfico cuando venía al entierro de su padre. Como parte de la familia se quedó allí todavía algunos benalupenses de esta familia se han ido recientemente a trabajar a Pamplona movidos por este efecto reclamo o efecto llamada, que estamos comentando. 

José Reyes Estudillo y sus hijas Luisa y PIlar Reyes Monroy


José Barberán Quijada de Benalup que vivía en el Tesorillo era el mayor de diez hermanos decide marcharse a Torrent en mayo de 1971 dejando en el pueblo a su familia y a su novia Ana María Ordóñez Flor. Allí forma su familia compuesta por tres hijos, desde entonces siguen en Torrent y ya van cuarenta y siete años. El hermano de Ana María, José Ordóñez Flor alentado y ayudado por su hermana ante las escasas expectativas laborales en Benalup decide emigrar a Torrent en 1976 cuando solo tenía 17 años.  Dos años más tarde vuelve para hacer la mili y una vez que la termina vuelve de nuevo a Torrent. Allí consigue trabajo y forma un hogar. 



El 15 de agosto de 1965, Andrés Sánchez con toda su familia emigraron a Torrent, animados por sus cuñados José Romero y Bárbara Benítez que lo habían hecho antes. Alquilaron una furgoneta entre ellos y otra familia; iban en total 19 en el vehículo. Andrés empezó a trabajar en la construcción a las 2 semanas de estar allí. Su hijo mayor Andrés comenzó trabajando en un bar en Aldaya. Allí nacieron dos hijos más, haciendo un total de diez: Andrés, Chana, Antonia, Manolo, Carlos, Chari, Antonio y Lili, que nacieron en Benalup, y Ramón y Francisco José que nacieron en Torrente.



Pilar Reyes Monroy, cuenta el caso de su familia, en él se ve las causas de la emigración, las de la inmigración, el viaje y el efecto llamada: “Mi padre estuvo en Valencia limpiando monte, al regresar a Casas Viejas, le dijo a mi madre que en Valencia había trabajo para las niñas en fábricas y no teníamos que estar sirviendo en Cadiz o en cualquier lugar. Así que vendieron las 12 ovejas y la casa, osea todo lo que poseíamos, bueno la bicicleta no. El 21 de agosto de 1962 a las 6 de la mañana, salimos el matrimonio y 8 hijos, un baul con la poca ropa que teníamos y la bicicleta, en busca de mejor vida. El viaje fue largo y penoso, llegamos a Valencia al día siguiente a las 11 de la mañana, estaba lloviendo. Mi padre no encontraba un taxi para diez personas más el baúl y la bicicleta. Al fin mi padre encontró un carro tirado por una mula, allí nos metimos todos con dirección a Manises, mi hermana y yo íbamos muertas de vergüenza, pues nos miraban como si fuéramos mendigos. Por fin llegamos a Manises. Allí estaban unos paisanos que nos dejaron su habitación. ¡Que ilusión el domingo, mi madre puso para comer un guisado de pollo, al menos podíamos comer todo lo que queríamos, ah y postre, que en el pueblo sólo comíamos en la feria!. Algo tan sencillo como un huevo frito para cada uno, yo tenía 18 años y en mi casa no lo habíamos podido hacer. José Lino Reyes Pilar Reyes Monroy. " A partir de entonces mi padre empezó a escribir a sus hermanas y hermanos para que se unieran a nosotros y tuvieran mejor calidad de vida. La primera en llegar fue Bárbara con su marido e hijos, estuvieron en nuestra casa en Alacuas, hasta encontrar casa en Torrente. Después fueron llegando los demás hermanos con sus parejas e hijos. No recuerdo el orden, Manuel, Juliana, Dolores, Isabel y las dos hijas de Antonio, Manuela y Caridad"
Diego Flor Toro y María Cabeza Barragán



Escribe en el facebook María Ángeles Flor Cabeza: "Uno de los primeros que emigraron a Valencia fueron mis padres Diego Flor Toro. Mis padres dieron casa a mucha gente hasta encontrar un trabajo y traerse a su familia. En mi casa por la noche se a- costaban en colchones en el suelo. Me gusta que pongan una foto que yo mande con la familia reyes pero que se les nombre también porque mis padres ayudaron a muchas personas que emigraron a Torrent, Valencia. Emigrados a Valencia en el año 62 más o menos y vivíamos en un chalet en la calle Benisaet de Torrente. Ahí a mi casa llego mucha gente de Benalup y mi madre los dejaba en mi casa hasta encontrar trabajo por ejemplo que me acuerde Juan Margarito. El carbonero. Miguel Grimaldi con su mujer Rosario. Toda la familia del Lobito y muchas personas que no me acuerdo porque yo soy la pequeña"
Familia de Diego Toro y María Cabeza recién llegados a Valencia, pasando un día de playa.


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