Los benalupenses de a pie durante el segundo franquimo. La emigración. Adios a un mundo. 2

Fotos Jerome Mintz
Los años sesenta junto con la revolución neolítica son los momentos donde los cambios han sido más importantes. No sólo se transforma la economía o la sociedad, sino que viene una forma nueva de entender la vida y desaparece todo un mundo, el de la sociedad tradicional. El motor de todo ello fueron las migraciones que se producen en esos años.

Dice Antonio Cazorla en Los benalupenses de a pie durante el franquismo: “El final del campesinado posiblemente haya sido el mayor fenómeno social en la historia europea del siglo XX… La emigración de los jornaleros dio lugar a una rápida subida de los salarios, que por fin sobrepasaron el nivel de preguerra…”


Familia Barberán Quirós


En 1950 había 2.782 personas censadas en Benalup de Sidonia, en 1960 la población apenas había aumentado (2.814), igual ocurre en la década siguiente (en 1970 se cuenta con 2.921) en 1981 sí se produce un incremento considerable llegando a 4.708.  La emigración en los años sesenta (se calcula se salieron más de mil personas), o mejor dicho, la expulsión brutal de más de un tercio de la población benalupense, es el resultado de  transformaciones macroeconómicas que hicieron prácticamente imposible que hombres y mujeres nacidos en estas tierras pudieran encontrar los recursos  para vivir dignamente. Paralelo a este movimiento se produce otro con el traslado al pueblo de familias que vivían en el campo completando el fenómeno del éxodo rural. Terminaba una forma de vida y empezaba otra. El jornalero agrícola pasa mayoritariamente a proletarizarse  como peón de la construcción, siendo este sector el más importante. Tras este enorme éxodo rural, la modernización posterior a partir de los setenta,  provocará  el mayor crecimiento económico y demográfico en la historia del pueblo. La complejidad del proceso se ve acompañado porque en Benalup, al contrario que en los pueblos vecinos, la crisis de la agricultura tradicional no supone un abandono del trabajo en el campo sino una modernización que estaba pendiente desde el siglo XIX. La introducción de maquinaria y técnicas industriales posibilitó un desarrollo de la agricultura y la ganadería que la situó a la vanguardia no sólo de Andalucía, sino de España y de Europa, casos como las Lomas en la época o el cortijo Bio en la actualidad ejemplifican esta afirmación.

José María Barberán Quirós en las Lomas antes de emigrar a Valencia


Todos los historiadores están de acuerdo que de todos los factores que influyeron en la crisis de la agricultura tradicional y la modernización del campo español a partir de los sesenta la emigración fue el más trascendente, ya que la menor oferta de mano de obra subió los salarios y por tanto muchos empresarios apostaron por la mecanización, que volvió a acelerar el mecanismo. Ante los cambios, subida de salarios, imposición de la mecanización y la capitalización los pequeños propietarios tienen que vender o abandonar su explotación, ayudados también por el proceso de cercamientos y por la ruina de las pequeñas explotaciones ganaderas. A lo que hay que añadir la inviabilidad económica de la realización del carbón debido a la sustitución de este por otras fuentes de energía como el petróleo y el gas.

María Quirós Benítez en las Lomas


Carolina Alcolea Barberán explicaba el caso de su familia de esta forma y nos sirve para poner un ejemplo concreto a estas cuestiones generales. “El recuerdo de tu tierra siempre estuvo presente en sus nuevas vidas de Alzira, Valencia. Era fácil escucharles hablar de cuando vivían en el Torno, entre Espartinas y Las Lomas, en chozas entre grandes eucaliptos. Fueron unos años felices. Una vida humilde pero “no nos podíamos quejar, no nos faltaba para comer”.
Los problemas para la familia Barberán-Quiros empezaron hacia el año 1958. “Papá enfermó y tuvimos que vender ese trocito de tierra”. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. Vivían de lo poco que les daba una pequeña tienda de comestibles, en un casarón en la calle La Torre. No era suficiente. La temporada de algodón la pasaban trabajando en las Lomas, incluso los más pequeños. Pero ni aún así era suficiente. Habían tocado fondo y la única salida que les quedó fue emigrar”
Pedro Barberán Quirós en las Lomas campaña de recogida del Algodón principios de los sesenta



En definitiva, todo este complejo proceso de cambio significa la sustitución de una sociedad tradicional basada en una abundante y barata mano de obra dedicada a las tareas del campo por otra sociedad más moderna con características distintas. Que decir tiene que no sólo empiezan a desaparecer los jornaleros del campo, también las chozas, la mentalidad, las costumbres, la forma de vida… Ya lo hemos dicho alguna vez, junto al Neolítico es la etapa en las que los cambios producidos han sido más profundos. Todo ello impulsado por este éxodo rural o movimientos migratorios que estamos comentando. También se acaba un fenómeno muy característico que había estado presente desde la creación del pueblo; la llegada todas las primaveras de los sopacas. De ello trata el próximo artículo de esta serie.

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