Las tradiciones se rebelan. Cine Román. 67


Existe el tópico de que cualquier tiempo pasado fue peor, sobre todo, en lo relacionado a ocio y cultura. Tampoco el contrario  se atañe a la realidad. Uno de los equipamientos que existía en la sociedad tradicional y que ya no existe es el cine Román.


Su nieto Juan Pedro Aguilera escribió sobre él: “A comienzos de los años 40, el empresario Juan Román Rubiales decide abrir en Benalup un cine en el centro del pueblo, en un local de la calle San Juan. El “Cine Román” que funcionará alrededor de 30 años, será lugar de ocio para la mayoría de los benalupenses, sobre todo en los fines de semana. La primera película que pasó por la taquilla del “Cine Román” fue “Ella, él y sus millones” (1944) del director Juan de Orduña y con Pepe Isbert en el reparto de actores. Sin duda, serán las películas del oeste y el cine español, las que mayor acogida tendrán entre el público y por tanto las más proyectadas. Pero no solo el cine vivió de la proyección de películas. También se realizaron otros espectáculos como las obras de teatro, las actuaciones de Carnaval o las actuaciones de cantaores famosos de la época tales como Antonio Molina, Juanito Valderrama, el Principe Gitano, Manolo Escobar, Pepe Marchena o Enrique Montoya. Con la generalización del video y la televisión a partir de los ochenta, la afluencia de público al cine comenzó a decaer lo que provocó su cierre. En la foto, observamos a Juan Román (en el centro) junto con dos amigos, en el patio de butacas del cine, cuando este aún tenía una parte sin techar (cine de verano) y las butacas aún eran sillas de madera. El cine se techó completamente en los años cincuenta. Al fondo, se pueden distinguir algunos carteles de películas. Juan Román también regentaba un bar, el “Bar Román” que conectaba con el cine”.  


El cine a principio de los cuarenta era en Medina Sidonia cosas de benalupenses. El cine de Medina era regentado por Nicolás Vela Barca y el de Benalup de Sidonia por la familia Román Estudillo. La familia Román tenía un cine de verano en los terrenos de la Orativa y el de invierno en un local de la calle San Juan propiedad de  Juan Román  y Antonia Estudillo.El carácter familiar del cine se plasma  en la plantilla de trabajadores. El hijo Juan Román trabajaba en el motor y de acomodador, Miguel Román en la cabina y Juan Antonio Aguilera (que se incorpora más tarde a la familia) lo hace en la taquilla, Andrea y Sebastián Román llevaban la contabilidad. Otro de los trabajadores fue Pedrín Grimaldi que aparece en esta foto en el Facebook de las fotos antiguas. Sobre ella se comenta: 

Manuel Cepero:" No veas los silbidos que se llevaba tu padre cuando cortaba para cambiar la cinta, jajajajaja"
Maite Grimaldi Sanchez:"  Venían, cortadas y él tenía que pegarlas, y mientras los silbidos y los golpes con los asientos, me acuerdo perfectamente"
Teresa Grimaldi Paredes: "Yo(acho) lo esperaba en la puerta y entraba con él. No tenía las 2 pesetas que valía la entrada. De esa forma Me las inventaba para ver la peli sin pagar".
Jose Antonio Lago Moya: Manolo Cambenba, Cristo el de la Cueva, Fernando, Antonio Orellana, Alfonso y el rubio blasinda



Los inicios fueron duros, había que ir a Sevilla a recoger las películas en alquiler o a cambiarlas a los pueblos cercanos. Durante el año normal solo había cine los fines de semana. En verano las sesiones eran diarias y los domingos se ponían dos. Para recordar al pueblo la hora que comenzaba el cine se ponía música en la calle con canciones de Antonio Machín, Juanito Valderramas... en días de luto se suspendía por respeto a la familia o en Semana Santa la música cambiaba de tono y estilo. En los cerca de treinta años que funcionó el cine  este se convirtió en el centro cultural y de celebraciones de la localidad, por ello el anecdotario es inmenso. 







Foto Mintz. Los Volaos. Último año que estuvo abierto el cine Román
Reunión de amigos de copas en la feria del año 63, se encuentran en la zona de entrada al cine Román; por el cartel podemos saber hasta la película que se proyectó por aquellos días. Esta zona se comunicaba con la confitería y el bar del mismo nombre y propietario, Juan Román que aparece en el fondo de la imagen.


El cine Román que había sido uno de los epicentros socioculturales del pueblo en más de treinta años se cerró a finales de los setenta. La televisión y el vídeo acabó con él. Luego a finales de los ochenta y principios de los noventa el local resurgió de nuevo, pero ahora en forma de Discoteca, la famosa Samoa. También cerró. A principio del siglo XXI la familia lo vendió y había proyectos muy interesantes para este local, vino la crisis a partir del 2007 y el solar se instaló en la misma nebulosa grisácea que ya amenazaba hace tiempo al centro histórico . Parece ser que Manuel Fernández uno de los propietarios de Redpiso ha adquirido el local para construirse su vivienda particular.


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