Las tradiciones se rebelan. Los carniceros. 65

En la sociedad tradicional la carne era un artículo de lujo. La inmensa mayoría de la que se consumía era o bien de caza o bien de producción propia (la matanza de cerdo la principal forma de autoconsumo de carne), además el consumo era para fechas especiales, “los días señalaitos”,  por lo que las carnicerías aparecerían en fecha tardía en este pueblo.
En un escrito de fecha 12 de mayo de 1941 del alcalde de Medina al gobernador civil vemos como la carne era un artículo de lujo que se consumía muy poco en esta zona y por tanto no tenía que racionarse: ”En cumplimiento de su atento escrito… tengo el honor de participar a V.E. que en esta población no existe racionamiento de carne, toda vez que como la inmensa mayoría de la población es personal humilde esta no la compra, motivo por el cual esta Alcaldía no se ha visto precisada a racionar dicho artículo” 


Incluso en los años sesenta su compra no estaba generalizada continuando siendo un producto de lujo. Mintz lo cuenta asi: “Un trabajador que acababa de volver del extranjero ordenó un pollo entero al carnicero. La compra asombró visiblemente a las mujeres de menos medios que estaban en fila esperando para comprar un cuarto de pollo o una pequeña pieza de carne de res para añadir a un estofado de garbanzos para una familia entera”.

Juan Román y Antoñita la carne


Con la llegada de la modernidad el consumo de carne se generaliza y se convierte en la principal fuente de calorías, las carnicerías entonces son establecimientos comerciales en auge. Pido ayuda en el Facebook de las fotos antiguas. Parece que la primera carnicería fue la de Sebastiana Rodríguez Pérez Blanco, en la calle San Juan, a principio de siglo XX, (trabajaba con ovejas, gallinas y pavos) luego la heredó su hija Antoñita la de la carne, (su hermano Juan el de la carne también trabajó en este sector) pero que debido a que todavía era un producto de lujo y consumo muy restrigindo permutó el negocio por una panadería y luego ayudó a su marido a explotar el cine y el bar, poniendo una confitería. Me dicen en el facebook de las fotos antiguas. Tere Roman Navarro:" Yo recuerdo que cuando venía al colegio llegaba a comprar a lo de Antoñita la carne pero lo que vendía era mandados, también vendía chucherías y por un ventanal se comunicaba con el cine..."
Carmen Moreno López: " La de Periquito el bueno que estaba más abajo de la panadería de Adela, yo desde pequeña compraba ahí la manteca colorá con asadura"
Susana Tirado Jordán.- "La carnicería de Nina. Estaba en la misma acera que la tienda de Santito. Subiendo la cuesta del banco Santander. La carnicería de Pepa Marente. En frente de la plazoleta del pijo. Creo recordar que donde tiene su hijo Marente el Bar. La carnicería de Luis el Capao. Donde está ahora la casa de su hijo Miguel Ángel. Las carnicerías como la gran mayoría de los negocios de entonces tenían una puerta que daban directamente a sus casas. Recuerdo que en los patios de esas casas se hacían las morcillas, las longanizas y todo lo que salía de las matanzas con una pequeña habitación donde se dejaban cajones de tocino llenos de sal y costillas y huesos para salar para después venderlos para los pucheros. En las carnicerías despachaban o atendían al público la mayor parte del tiempo las mujeres mientras que los hombres eran los que despiezaban los animales y preparaban el género".
Isabel Lago: "La carnicería de Periquito el bueno de toda la vida la mejor manteca colorá que se hacía en Benalup". 
José Ortiz Lago:"Primero mis padres y después yo íbamos a la carnicería de Nina a por morcillas y longanizas ...cuando llegábamos a torrente las congelábamos e íbamossacando de vez en cuando"
Antonio Garcia Diaz: "Que. Riquísima la manteca colora con zurrapita de Periquito el bueno. Mmmmm, como acuerdo" 
Andrea Ordoñez:" Andrea la carnicera mujer de Luis capaor. Andrea y Marente dos carnicerías y un bar". 

Como apunta Susana Tirado había una clara división de género. El negocio era familiar, pero los hombres se encargaban de la compra y la matanza del ganado y las mujeres de la confección de chacinas y de su venta. 
Sobre la tradición carnicera en la familia Marente, me cuenta Cristian Torres Marente: "Se sabe cierto que ya el abuelo de mi madre era carnicero,  era el Marente de Medina Sidonia, el nació en el año 1911 y se vino a vivir a Benalup al casarse con su mujer que era de Benalup, él murio a los 38 años de un infarto, y entonces su hijo se hizo cargo del negocio. Mi abuelo a principios de los 60 tenia en la plaza de abastos la tienda, prácticamente hasta que murió en el año 1997. A finales de los años 60 también abrieron carnicerías como la de Nina que era la cuñada de mi abuelo ya que en el pueblo había mucha gente que sabia el oficio de carnicero por las matanzas etc... Entonces mi padre que trabajaba en el campo  al casarse con mi madre, aprendió el oficio y el 15 de abril de 1985 abrió  la carnicería  Torres  Marente y ya hasta hoy".


En el libro de Las tradiciones se rebelan de Rogelio Ruiz y Luis Gómez narra este proceso detalladamente: “El carnicero en otros tiempos dispensaba los productos al público, además era el encargado de proveerse la materia prima: carne para el consumo humano. Para ello salía frecuentemente a los campos para comprar animales: chivos, cabritos, borregos, cerdos, becerrros…Antes de acarrear el ganado se había llevado a cabo, el ritual del trato, para llegar a un acuerdo mutuo sobre el precio del animal, o animales adquiridos. Unas veces la compra era a ojo, el dueño del mismo subía el precio mientras el comprador lo bajaba hasta que llegaban al precio que los dos veían razonable, con el apretón de mano quedaba el trato cerrado… Algunas veces el mismo carnicero hacía las veces de matarife”

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