El patrimonio de B-CV ¿una causa perdida? Y 4

Pero además del patrimonio histórico de los sucesos, del legado de Mintz, o de la apropiación del patrimonio material el resto de lo que nos han dejado nuestros antepasados no presenta mejores expectativas.
A los viejos problemas de la dependencia económica y el aislamiento y marginación por el mal estado de las comunicaciones hay que añadirle nuevos peligros de la sociedad actual. La globlalización, las redes sociales y la rapidez del mundo de la imagen no presentan buenas expectativas para lo local, lo propio, lo endógeno, lo que nos han dejado nuestros antepasados. El estado del Chacarrá, el flamenco, el carnaval de pueblo,  el medio natural, la Janda, la seca de los alcornocales o la disminución alarmante de la fauna son síntomas evidentes de que a veces la modernidad no sólo tiene consecuencias positivas. La pérdida del habla y el conocimiento relacionados con los usos agrarios y el desconocimiento y el desinterés de todo lo relacionado con la sociedad tradicional aumentan el problema. Está claro que está situación del patrimonio es una circunstancia global que afecta a todo el mundo, pero en zonas donde la propiedad privada se ha consolidado de forma rápida, donde el aislamiento y la marginación (el estado de las carreteras actuales confirman que la situación no ha cambiado) facilitaban que unos pocos se apropiaran y se beneficiaran de lo que era de unos muchos y sobre todo que a esos pocos les interesaba que la cultura y la educación no se extendiera y que la gente siguiera pensando que este pueblo es muy chico, no tiene nada y está perdido. 
Foto Mintz



Estoy totalmente convencido de que eso es mentira y que es una estrategia para perpetuar el estado existente y que aquí nunca pase nada. Es mentira que el pueblo no apareciera hasta 1821 o hasta 1991, desde la prehistoria hay gente viviendo de forma dispersa por la zona y han dejado su huella como el legado prehistórico, musulmán o moderno otra cosa es que no se conozca lo suficiente y que el hecho de que sea de unos pocos no permita que lo disfruten y lo valoren todos. Es mentira que este pueblo esté perdido, si es verdad que está mal comunicado y que la red de transporte es insuficiente, pero tiene fácil arreglo; las correspondientes inversiones. Es mentira que aquí no hay nada que ver y que este no interesa a nadie, la llegada de los turistas que traen los proyectos actuales de Utopía, El Campo de Golf o Wakalana Lake o el legado que aportó Mintz lo desmiente. No conozco muchos pueblos de Andalucía y de España que tenga un estudio pormenorizado de las clases populares y la sociedad tradicional en la historia contemporánea española como Benalup-Casas Viejas. 

Foto Mintz


Una de mis poesías preferidas se titula ¡Qué lástima! Y es de León Felipe. Me recuerda mucho al patrimonio de Benalup-Casas Viejas. 


¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima 
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

Foto Mintz


En el fondo León Felipe en esta poesía reivindica lo cotidiano, lo normal, lo diario, lo mayoritario... y es por lo que escribía que me recuerda al patrimonio de este pueblo. Tengo la certeza de la existencia de un rico patrimonio material prehistórico, medieval y moderno. Un inmenso patrimonio inmaterial de la Edad Contemporánea con la inmensa forturna de que Mintz lo rescató para la posteridad. Y sobre todo la necesidad de luchar por este patrimonio cultural. Lucha que se debería concretar en su conocimiento, valoración y su consiguiente protección. Me parece que es uno de los retos más importantes que tenemos esta generación de benalupenses casaviejeños. Y más cuando la globalización actual tiende a la homogeneización y la invisibilización de lo propio y la extensión del fatalismo en el pasado posibilitaba la baja autoestima y el desconocimiento de aquellos recursos que dan identidad a un pueblo y forman a los grupos. Esa es la verdadera razón por la que esta generación y las venideras se tienen que empeñar en conservar y mantener lo que le han dejado sus antepasados. Es cierto que este patrimonio se puede utilizar económicamente, que el turismo es como una balsa de aceite que se extiende irremediablemente y que para esta actividad el patrimonio que caracteriza a este pueblo es especialmente atractivo, como lo fue para Mintz hace ya más de cincuenta años, pero además es una cuestión de dignidad y de identidad. Se trata de conocer, difundir, valorar y proteger unos recursos tradicionales de una forma seria, científica y rigurosa, no valen las viejas añoranzas, el cualquier tiempo pasado fue mejor o las trasnochadas nostalgias. Hablamos de pasado, también de presente y futuro, que son las tres mismas caras de una moneda. 



Las cosas tienen la importancia que les demos y que les queramos dar, no las que les quieran otorgar.  Estamos en la sociedad del conocimiento, de la educación, de la cultura, de la tecnología. A través del túnel del tiempo, heredamos lo que hicieron nuestros ancestros. Esa es la gran diferencia con los animales; que partimos de lo que nuestros antecesores hicieron y aprendieron. Somos lo que sabemos. Sabiendo de dónde venimos, sabremos quiénes somos y podemos prever donde vamos. Somos lo que tenemos, los que nos han dejado nuestros antepasados, parafraseando la frase sobre la naturaleza, el patrimonio  no debe ser una herencia de nuestros padres, sino un préstamo a nuestros hijos. Esta noche os hablo de una exposición que hemos montado la gente del Casas Viejas sobre patrimonio benalupense y que tendrías que ir a ver.

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