El patrimonio de B-CV ¿una causa perdida? 2

Mintz, como buen judío, sabía de la importancia de la historia y su difusión para recuperar la dignidad de los que se la habían arrebatado. Hace ya mucho tiempo que me preguntaba y me asombraba que un americano que vivía “donde no se podía ir andando y había que utilizar coche” se hubiera quedado cazado en un pueblo como aquel Benalup de Sidonia que el conoció.
Sabía por las fotos que había estado en toda la provincia de Cádiz y en especial en los pueblos del entorno; Alcalá, Vejer y Medina, pero optó por Benalup de Sidonia, lo mismo que en su relación con la gente del pueblo lo hizo por las clases populares.  La verdad es que hoy ya sí lo entiendo y no me sorprende. A su hija y sus nietos les sigue pasando igual. El americano se encontró con la oposición de los que mandaban en el pueblo, bien fuera económica, espiritual, política o militarmente. Ayer contaba como algunos propietarios prohibían a sus trabajadores que informaran al americano, otras veces he contado como las fuerzas del orden presionaron al dueño de la pensión donde se alojaba para que tuviera que abandonarla, o el seguimiento que le hacían a su trabajo y a sus pesquisas. También tuvo que salvar los obstáculos que le presentaba el idioma y, sobre todo, las decenas de años de represión y medio. Pero con persistencia empática y con la comprensión de la mayoría del pueblo, sobre todo la de los viejos campesinos anarquistas, consiguió iniciar un camino de recuperación de la memoria y la dignidad que todavía no ha acabado y que a él le debemos que fuera su socio fundador. 



En el 94 asistí a la presentación del libro los anarquistas de Casas Viejas en la casa de la cultura, que luego llevaría su nombre como centro cultural. Todavía vivía Mintz, pero nada se habló en el acto de él y el resto del trabajo realizado, sólo del citado estudio. La historia de como llegó el libro a Benalup es simpática, pero muy significativa, porque de una lectura profunda de la anécdota deducimos el grado de abandono y alejamiento en el que quedó el trabajo que Mintz realizó en el pueblo. Resulta que aunque las amistades que forjó Jerome con la gente  del pueblo le permitieron realizar su trabajo durante más de 20 años, pero la animadversión que había despertado su trabajo en los grandes propietarios, en la iglesia, en la Guardia Civil, en las élites del pueblo… no había sido gratuita y el trabajo de más de veinte años fue a parar a donde… habita el olvido. La indiferencia, la incultura, el abono del catetismo, el fatalismo… no creaban el caldo de cultivo necesario para que la gente sintiera necesidad de conocer y difundir un patrimonio valiosísimo que el catedrático americano había rescatado con su trabajo serio y riguroso de más de veinte años. En el 92, otra vez este año,  un médico gallego que trabaja en EEUU hizo una parada en Cádiz en su desplazamiento a su tierra natal. Se llegó a Benalup y topó con Ricardo, el del bar. Ricardo que siempre ha vivido en el centro y que está acostumbrado a hacer de enlace entre lo que viene de fuera y lo que está dentro pronto se percató de  que el médico gallego traía un tesoro y que no se lo podía llevar. Era el libro de los anarquistas de Casas Viejas en inglés. “Esto es de mi pueblo y se tiene que quedar aquí”. Más bien por las buenas que por las malas y seguramente que con un poco del estupendo vino que hay en su bar y algún filete de carne mechada, el libro se quedó en el pueblo. El dueño del bar se lo dio a Francisco González Cabaña. De ahí llego a la Diputación y después fue publicado. Es curioso que incluso se ha intentado negar este hecho y se ha escrito que la publicación se hizo de otra forma y gracias a otra gente, hasta en esto se demuestra el grado de apropiación indebida a la que está sometido de forma permanente el patrimonio benalupense. Me consta que la anécdota es cierta y pondría la mano en el fuego. Siempre hay listillos de turno que están ávidos de atribuirse méritos que son de otros. 



Así a principios del siglo XXI en Benalup se conocía el libro de los anarquistas de Casas Viejas y en círculos más reducidos la película carnaval de pueblo y algunas fotos. Pero en el 2005 el IES Casas Viejas en tromba, en comunidad, por inercia se embarcó en una titánica labor de conocimiento y recuperación de la memoria de este pueblo. Fueron los tiempos de la preparación del libro la Tierra. Y alguien puso en google el nombre de Perico Mierda y apareció la universidad de Indiana, y cinco películas más, y el traductor Enrique Torner que nos pasó el email de Betty y Carla Mintz. Gracias a la tremenda generosidad de la familia Mintz el pueblo se hizo con un patrimonio aproximado de cinco mil fotografías, muchas horas filmadas, muchas más en audio, otro libro más…en fin un tesoro que podía poner, y las ha puesto, las bases para la recuperación la dignidad y las señas de identidad de este pueblo. Pero queda mucho material inédito en forma de películas, audios y fotocopias en la universidad en Indiana o en el museo Smithsonian de Washintong Le toca a las siguientes generaciones rescatarlas, restituirlas al lugar donde fueron creadas y seguir construyendo la historia de este pueblo.



Pero no sólo ha sido dificultosa la recuperación del legado de Mintz o la colocación normalizada de los sucesos en el acervo cultural del pueblo lo que ocurre con el patrimonio material nos indica que no se trata de casos individualizados y aislados y que las causas responden a una estrategia común, nada casual o ilusa. Sabemos que debe de haber restos arqueológicos romanos (hay indicios de algunas viviendas en el área recreativa del Celemín) pero nada conocemos de ellos o que la riqueza del yacimiento de la mesa de Algar abarca desde los griegos hasta la baja edad media, pasando por los romanos, los visigodos y los musulmanes. Los que nos movemos en este mundo somos conscientes de que es más lo que desconocemos que las evidencias actuales, pero a nadie parece interesarle en su justa medida esta riqueza patrimonial. Pero esta afirmación se hace evidente en las tres joyas (la cuarta; la Iglesia se encuentra abierta al público y en buen estado de conservación) de la corona del patrimonio material benalupense o del campo de Casas Viejas; El Tajo de las Figuras, La Torre de Benalup y el Monasterio del Cuervo. Sobre ellas hablaré mañana.

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