El patrimonio de B-CV ¿Una causa perdida? 1


Me encantan las causas perdidas, eso que también canta Toni Zenet: “Y jugar a vivir, y jugarse la vida/Y volver a morir por las causas perdidas/Y jugar a vivir, y jugarse la vida”. Lo que no tengo tan claro si esto del patrimonio benalupense es una causa perdida irremediablemente. Lo ha sido, lo es, pero no podemos consentir que lo siga siendo. Como esto es un blog personal os voy a contar la relación personal que yo tengo con el patrimonio de Benalup-Casas Viejas.
Estaba dando clase en Albuñol cuando me dijeron que mi destino definitivo era el Instituto de Secuandaria de Benalup de Sidonia. Lo busque en el mapa y no lo encontré. Llame un primo que vivía en Cádiz y me dijo que era Casas Viejas. Ah coño, esa fue mi respuesta. Cuando yo llegué aquí en el verano de 1992,el de los grandes eventos;  la Expo, la Olimpiada de Barcelona…, interpele al compañero de Historia que había aquí sobre este pueblo y me dijo que “este pueblo no tiene nada, es muy joven, lo crearon en el siglo XIX y se independizo el año pasado”


Como dice Sabina: “Y la vida siguió/Como siguen las cosas/Que no tienen mucho sentido/Una vez me contó/Un amigo común que la vio/Donde habita el olvido”. Donde habita el olvido fue lo que me dijo Juan Pedro Aguilera que pasaba con todas las cosas de este pueblo, no era que este pueblo no tuviera nada, si tenía y mucho, lo que pasa que no se conocía. Tengo que escribir que aquella frase me conmovió  y me hizo reflexionar sobre las causas. El desconocimiento se debía a ¿la simple ignorancia, a la dejadez, la casualidad o tal vez había una causa tangible e intencionada? La verdad es que muy pronto intuí que se trataba de esto último. 



La pista me la dio lo que ocurría con los sucesos, en el pueblo se sabía poco, pero se quería que se supiera menos. Se vivía en una constante contradicción, por un lado quería  no recordar, porque así se lo impusieron a través de la represión y la propaganda, pero por otro sabía que no puede olvidar. Fueron años de una lucha titánica, de grandes polémicas, coincidió con la cresta de la ola sobre la memoria histórica, una moda que se refiere a otro periodo, el franquismo, pero que tiene el mismo fondo, aunque cambie la forma. Creo que no peco de optimista si afirmó que al menos el resultado de la guerra no ha sido del todo desfavorable. Ha quedado claro que se han desenterrado las hostilidades, parece que ha cambiado la tendencia y está casi claro que la derrota del 33 iba más allá de los muertos o la cárcel para más de 100 personas, sino que se extendían en el tiempo y que se eternizaba en el intento de ningunear a las víctimas y a los mismos hechos, para que siguiera habitando… en el olvido. De hecho este pueblo tiene un problema con su pasado y normalmente está relacinado con la no adecuada forma de solucionar el tema de los sucesos. Todavía hay dudas de si el pueblo se llama Benalup, Benalup de Sidonia, Benalup-Casas Viejas o Casas Viejas. No es normal que en el casco antiguo haya signos evidentes de los que ganaron y no quede nada de los que perdieron y no sea posible restituir el monolito al lugar donde lo colocaron los anarquistas en 1983 con el motivo del cincuenta aniversario, constituyendo un gran precedente en ese movimiento tan potente y global que luego sería el de la recuperación de la memoria histórica. No es normal tampoco que a fecha de hoy no se haya resuelto el expediente, que tan costoso resulto, de los lugares BIC y habite en el olvido de algún cajón de la administración, lo mismo que la rotulación de esos lugares y la colocación de un cartel explicativo sea otro viejo proyecto sin cumplir. Pero los libros, las obras de teatro, el espacio conmemorativo a las víctimas… la percepción general de la gente nos dejaba claro que aquello que decía Pepe Pareja sobre las luchas tenía razón: “Porque el mundo desde que se conoce ha sido siempre una pura lucha titánica, pero en todo el globo, no sólo aquí. Por eso hay luchas por todas partes, unos por una cosa otros por otro. Ahora mismo en las luchas unos se caen y otros se levantan. Eso es lo que pasa". 



Además, la frase también sirve para extender esa lucha titánica más allá de los sucesos hasta toda la historia de este pueblo. Tengo un amigo que habla mucho y dice muchas cosas, algunas de ellas muy, muy interesantes. Os voy hablar de tres; la primera ese run run, ese tintineo, esa frase machacona que tanto me molesta; “este pueblo es muy chico, este pueblo no tiene nada” creo que no tiene razón y además que no sabe que el hecho de que él piense así no es una casualidad y responde a una estrategia previamente determinada donde hay perdedores y ganadores. Las otras dos las domina mejor. Una es sobre la importancia de la caza. Me la dijo contándome sus peripecias en el servicio militar y como gracias a que su familia tenía contacto con ese mundo conseguía grandes prebendas en forma de rebaje de servicios y días libres. Yo me acordé a que esta tierra siempre han venido gente muy importante a cazar; desde Abderraman III a por las Grullas hasta Juan Carlos I por los venados, pasando por Alfonso XI por los osos en el siglo XIV o Francisco Franco Bahamonde. Si a eso le unimos el montón de otra gente de la oligarquía y la burguesía que ha pululado por la zona y las clases populares que pasan y se quedan; los famosos sopacas, más la llegada de los extranjeros (americanos, belgas, franceses, marroquíes…) apunta a que eso de que este pueblo es muy chico y no tiene nada no puede ser del todo cierto, ni tampoco inmaculado, inocente e inofensivo. La tercera cuestión que me contó tiene más calado. Un día entre una tromba de datos, como en la mil y una noche, me dijo que a su padre –“el señorito” para  el que trabajaba le recomendó-prohibió que le contara cosas sobre la forma de vivir en el campo al americano por las que el antropólogo se interesaba, ya que era un comunista. Yo pensé que tenía razón Mintz y su familia en su estancia en este pueblo en cuidarse de que la gente no se enteraran de que eran judíos, entonces las amenazas y los insultos por parte de la oligarquía de la época hubiera sido mayor. Y la verdad que Jerome Mintz es el que más me ha enseñado a mí, creo que a todo el pueblo también, sobre el patrimonio de Benalup-Casas Viejas. 



En el año 99 llegó al IES Casas Viejas, a resulta de la segunda exposición sobre temas antropológicos que se hacía, un vídeo que había filmado el americano sobre el carnaval. Carnaval de pueblo se llamaba. Era una maravilla, como todo lo que iba a llegar luego. El carnaval era un pretexto para hablar de la sociedad andaluza, del machismo, de los jornaleros, de las costumbres, de la crítica, del control social y también del carnaval, claro. En la introducción, Rogelio el relojero expresa claramente lo que piensan la mayoría de los habitantes de este pueblo sobre ellos mismos: ”Este pueblo es muy chico, aburrido, de poca industria, no hay nada que hacer… Aquí no hay trabajo, esto está perdido… Este es un pueblo muy pequeño, aquí hay poco trabajo, aquí nos reunimos en la Alameda y buscamos la peona… Cuando viene la gente de las tierras a buscar las peonas… Aquí, nada de particular, un pueblo antiguo, de poco trabajo, el personal escasea, de lo imprescindible, buscar una peona para llevar el pan a su casa… de un pueblo pequeño no se puede sacar otra cosa”. Evidentemente el americano no estaba de acuerdo con el relojero, llevaba diez años visitando y estudiando el pueblo y se iba a tirar, hasta que su salud se lo permitió, otros diez años haciéndolo. 


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