Pepe Colmlena, profeta en su tierra

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Con motivo de un homenaje que le tributo la peña carnavalesca Antonio Martín de Benalup Casas Vilejas a José Gómez Barberán, leí el siguiente texto sobre Colmena. 
Cosa muy sabida por todos y que es ocioso repetir
Si hace frío no hace calor.
Mañana la noche se pondrá el sol.
Cuatro huevos son dos pares
La mano cerrada se puede llamar puño y aun de hecho se llama así
Al que le quitan la vida, de seguro le matan
Blanco era el caballo blanco de Santiago

He empezado con unas verdades de perogrullo para continuar con otra: este homenaje a Pepe el Colmena es justo y necesario. Pero me gustaría hacer dos anotaciones, que en si misma no escapan de ser también perogrulladas. 

El viernes en clase de patrimonio andaluz estuvimos hablando del carnaval y para ello analizamos  el pasodoble de Juan Carlos Aragón Igual que en una mezquita donde defiende el carnaval de coplas y reniega de los que quieren convertirlo en un botellón, cosa de la que también sabemos aquí. Y entonces les dije que se comenta en el mundo del carnaval benalupense que en Alcalá salen este año una agrupación, en Medina otra, en Vejer dos y en Benalup-Casas Viejas 7. El dato no es casualidad porque se repite la misma tendencia año tras año. Aquí no domina la jaca enjaeza, ni el fervor de la Virgen de la Oliva, ni el glamour de las iglesias y semana santa asidonense, ni la grandeza de la romería de los santos… como mucho, mucha gente se va de camping en Semana Santa y en Octubre del 86 apareció la virgen en una higuera y según Almanaque eran cosas de la atmósfera. Es verdad que por no tener no tenemos ni fiesta patronales, porque Santiago y Santa Ana lo son de Medina, pero tenemos un maratón y sobre todo unos carnavales que cuando estuvieron prohibidos en toda España aquí resistieron. Y tuvimos la inmensa fortuna de que un americano viniera, Mintz, y dejará para la posteridad la forma de entender la vida en la sociedad tradicional en el campo de Casas Viejas a través del estudio del anarquismo y los carnavales. Tanto monta monta tanto, un ratito a pie y otro andando.  


Les intentaba explicar a mis alumnos que la causa de esta afición y especialización en los carnavales hay que buscarla en el carácter y en el origen del pueblo. Una gente mayoritariamente humilde, migrante y que aspira a la libertad. Los mismo que está en el ADN del pueblo atrapar al que se asoma por aquí, lo está cantar con medias verdades, con ironía, con guasa, con crítica, con sarcasmo, con guasa y con rentintin a lo que ese año se encarta. Pero si está claro que esta consolidación y grandeza del carnaval benalupense casaviejeño se debe al origen y formación del pueblo, también es verdad que esto es un triunfo colectivo en el que participa mucha gente, como lo que funciona bien en esta vida. Es el espíritu de un pueblo, aunque dentro de esa colectividad podemos destacar para la ocasión a dos personalidades; Pepe Colmena y Dios. 



La familia de Pepe el Colmena perdió la inmensa calera de la que era dueña en la Guerra Civil por represalias políticas. El padre de Pepe; Joaquín Gómez Clavijo le pilló la guerra haciendo el servicio militar en zona rebelde o nacional, no claudicó y se pasó a los republicanos. Esa deserción le marcaría la vida, como tantos otros. No sólo metieron en la cárcel a su madre, o que también el rol de perdedor le hizo entrar en prisión una vez que finalizó ella, sino que también tuvieron que irse de aquí, coger carretera y manta y marcharse a la Línea de la Concepción. Era la manera de respirar para no ahogarse, de aguantar. Su familia siguió siempre su ejemplo de resistencia. Su hijo Pepe, nacido en la Linea, pero casaviejeño y benalupense de pro migró a Londres y de ahí volvió con ganas renovadas a lo que siempre había sido su pueblo. Ya se sabe que este pueblo está hecho de idas y venidas y también tuvimos la enorme fortuna de que Pepe llegara a finales de los setenta en plena esfervencencia democrática, aunque al final resultara ser un espejismo. Montó lo que los Laritas llamaron la Colmena, después la mezquita, la catedral o el templo del carnaval El dornillo democratizó los catavinos, se creyó aquello de que a través de la discusión viene la solución y se desvivió y dejo parte de sus pocas carnes en la recuperación del carnaval. Lo mismos escribía letras, asesoraba sobre tipos, regalaba junto con su compañera Carmen comida y bebida, que cuidaba y aportaba el mínimo detalle. Desde 1978 hasta hoy no se entiende el carnaval en este pueblo sin Pepe el Colmena. Antes de ayer, aunque está jubilado y ya no presenta, entre agrupación y agrupación en bambalinas estaba Pepe para un roto o un descocio. 



Termino con otra verdad de perogrullo.  Os lo avisé, todo lo que he dicho es tan sabido por todos que resulta vano decirlo. Pero aún así, había que decirlo, hacérselo y reconocerle el justo homenaje y reconocimiento que este pueblo le debe a Pepe el Colmena, no solo porque ha contribuido de una forma decisiva y efectiva en la recuperación y consolidación del carnaval en este pueblo, sino también porque nos ha demostrado con el ejemplo, que resistir es vencer. Por eso para juzgarlo he intentado ponerme en sus zapatos. 



Pero decía al principio que quería añadir dos cosas a la sarta de perogulladas iniciales. La segunda es que en este homenaje también es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darle gracias siempre y en todo lugar, a Dios. Sin él este acto resultaría como el palomo malo de la vida, cojo. Un homenaje a Pepe el Colmena, en lo que fue su Dornillo, rodeado de su gente, sin la presencia de Dios es como un jardín sin flores o un cielo sin estrellas. Lo necesitamos en la sala, viéndolo, contemplándolo y controlando todo. Lo necesitamos en su inmensa pasividad pero en su eterna presencia e influencia. En resumen para que esto no sea como el palomo cojo, como el jardín sin flores o el cielo sin estrellas traigo aquí al Dios del carnaval benalupense; El Jabalí del Dornillo.  



Que Dios o Ala o el Jabalí nos protejan y pese al Facebook, las brasileñas y las nuevas modas importadas el carnaval de este pueblo siga siendo el de las coplas y que nos sintamos orgullosos porque haya siete agrupaciones como este año. Gracias Pepe por enseñarnos e implicarnos en que invencibles e imprencidibles no son los que una vez hacen cosas o no son derrotados y hundidos, son los que no se quitan sus zapatos, ni se rinden nunca, per seculam seculorum, que diría su santidad. Y cuando haya que morir lo hace uno con las botas puestas, en tu caso apoyando el carnaval casaviejeño. Larga vida a Pepe el Colmena, larga vida a los carnavales, a los del pueblo, a los de las coplas. Y terminemos con una frase del millonario y mafioso del ganador del concurso de estos dos últimos años, Juan Carlos Aragón: “Esto es una religión pa el que no tiene más dios que la voz de su pueblo tal como le sale”. Convengamos, pues,  que el Jabalí del Dornillo es el Dios de los carnavales benalupenses y Pepe Colmena, como Mahoma, su profeta.

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