Los benalupense de a pie durante el primer franquismo. Benalup católico por decreto. 19

Foto Jerome Mintz A la derecha la cruz a los caídos del "bando nacional"

El franquismo había fulminado  el conato de secularización que supuso la segunda república. La asistencia a misa se convirtió en un indicador de buena conducta y rol social . La Iglesia consigue gran rentabilidad de esta nueva situación, pero el régimen también obtiene pingües beneficios pues la legitimación que obtiene le va a permitir perpetuarse en el tiempo.
Dice Antonio Cazorla en Los españoles de a pie bajo el franquismo: "Los representantes de la Iglesia y las autoridades franquistas iban literalmente de la mano. Y ambos -más quienes les apoyaban en el conjunto de la sociedad- sabían que habían conquistado a mano armada el espacio público y barrido del mismo a quienes pensaban de forma distinta". El padre Muriel era párroco de la iglesia benalupense y el representante de Dios en nuestro pueblo. Durante el franquismo, en toda España el poder de la Iglesia fue inmenso, aquí más si cabe.  Subdesarrollo económico unido a dependencia política de Medina crean en Casas Viejas el vacío de poder que será ocupado por la autoridad eclesiástica omnipresente. 



Dice Juana María Perea en un trabajo que le asesoró su cuñado Antonio Cepero: “La ideología católica se muestra acaparadora de todo lo posible y lo imposible, a pesar de las profundas raíces izquierdistas que permanecían en los genes de los paisanos…. Es reseñable decir que, paradójicamente, la iglesia asume el papel de único impulsor de cambios en la aldea, creando o controlando todo lo que podría renovar al pueblo. La escuela de niños y la escuela de niñas, la sección femenina y los talleres de corte y confección, el control del racionamiento, el nacimiento o rescate de fiestas y romerías, o el noticiario radiofónico de obligada escucha en la esquina de la calle San Juan. Benalup es, más que franquista, católico por decreto"
Foto Mintz. Se observa la cruz de los caídos en homenaje a los muertos del bando Nacional durante la Guerra Civil y la presencia de autoridades civiles y militares en la procesión. Cristo el Nazareno espera a que la talla de la Virgen de los Dolores salga del templo. El público abarrota la Alameda.



Ejemplo paradigmático de esta situación eran las procesiones. Las procesiones era un acto religioso, pero también social, siendo lideradas por la élite del pueblo, pero a la que acudían miembros de distintos sectores sociales y de edad (niños, jóvenes adultos, viejos…) de la población benalupense. Como escribió Mintz: “Durante la Semana Santa, el cura andaba en la procesión bajo un toldo que era llevado por un guardia civil y una concejal o funcionario del Ayuntamiento, uno a cada lado. La ceremonia era tanto una manifestación de los tres poderes temporales como una fiesta religiosa. Mientras pasaba la procesión, la mayoría de los campesinos observaban en silencio en las aceras o permanecían en los cafés”. 
Foto Mintz


Antonio Cazorla escribe en Los españoles de a pie bajo el franquismo en el mismo sentido: “Esta situación quedaba reflejada durante las procesiones de Semana Santa que, pese a lo que puedan representar hoy, entonces no eran manifestaciones de la diversidad en las formas de practicar la fe, y del respeto a la tradición, sino de una dictadura nacional católica intolerante y cruel. Entre lúgubres himnos religiosos y marchas militares desfilaban a la cabeza del cortejo obispos, sacerdotes, oficiales de la guarnición, gobernadores, falangista y otras autoridades, escoltados por tropas y agentes de la Guardia Civil, esta a veces a caballo, en una demostración de poder y del catolicismo más teatral e intransigente”




La muerte del Padre Muriel coincidió con los cambios que estaban transformando la sociedad benalupense. En los finales de los sesenta y principios de los setenta la iglesia benalupense sufrió grandes transformaciones. Antonio Cazorla también lo dice para el caso de España:” Tanto el Concilio Vaticano (1962-65) como, de forma más moderada, el PapaPablo VI (1963-1978) promovieron el cambio, hasta el punto de que, a principios de los años setenta, la Iglesia española pareció estar a punto de deshacerse del todo de su acercamiento moralizantes a los problemas sociales y de romper con la dictadura. Este cambio nunca llegó a ser completo”. 
Foto Mintz


Habría que esperar a la llegada de la democracia para que la sociedad española y benalupense se secularizase, no obstante, en ambas la presencia actual de la Iglesia Católica es significativa y abundante. como en otros aspectos, en este la huella del franquismo se mantiene.

Comentarios

Entradas más vistas

Betty Kowalski ha muerto

Ha muerto Manolo Lago

Todo el mundo publica libros

Las tradiciones se rebelan. Cosiendo que es gerundio. 71

Las tradiciones se rebelan. Las parteras. 73

Volver a empezar