Las tradiciones se rebelan. Los molinos maquileros. 51

Molino maquilero en los Badalejos
Un molino maquilero es aquel que se dedica a molturar cereales para conseguir harina. En la zona consta su presencia desde el siglo XVIII, aunque hay muchos indicios de que ya hubiera en época de la dominación musulmana. Se le llama maquilero debido a que la maquila es el tanto por ciento que cobra el molinero por moler el cereal, la mayoría de las veces en especie. 

En el libro Las tradiciones se rebelan de Luis Gómez y Rogelio Ruiz se puede leer: “Convertir el grano harina fue siempre una finalidad…En una época de subsistencia el molino era una pieza clave para el campesino que había trabajado bien sus mieses y tenía el granero repleto asegurando el alimento base que era el pan, para afrontar sin agobios el año venidero. El grano iba al molino y volvía transformado ya en harina, a lomos de animales en sacos estrechos y alargados, de tela blanca con rayas, llamados costales o sacos fanegueros. Funcionamiento a grandes rasgos de los molinos de agua: Desde el río, por un canal artificial llamado caú, llega el agua hasta el cubo y al caer en éste, mueve unas aspas que hacen dar vueltas a un tronco de madera llamado árbol Este sube hasta el habitáculo entrando por el agujero que tiene en el centro de la piedra fija y a continuación ese mismo árbol se une a la segunda piedra (llamada voladera). Por tanto ésta gira a la par del árbol Encima de las piedras se encuentra la torva que a través del canalillo suministra el grano sobre la piedra y cae dentro a través del ojo de la piedra voladera para ser molido por las estrías y por medio de los rayones es expulsado al harinal. A su vez el agua salía del molino a través de la alcantarilla y podía ser utilizada por otro molino, o ir nuevamente al río” 
Restos de molino maquilero en Cucarrete



En cada uno de los cuatro puntos cardinales de la mesa nos encontramos molinos maquileros. Al norte los molinos de los Baladejos, eran tres, siendo alimentados por la mítica fuente de la Tajea (obra semejante a un puente para que pase el agua, es de origen árabe), objeto de envidia de las poblaciones vecinas, de ahí su leyenda negra. Al oeste nos encontramos los molinos de Cucarrete. En el borde de la mesa occidental aparecen una serie de manantiales naturales en la finca denominada los nacimientos. El arroyo que se forma al atravesar el desnivel o relieve en cuesta crea una  serie de salto y desniveles que se han utilizado desde la época musulmana para la instalación de estos molinos maquileros. Hasta fechas muy recientes han funcionado tres, dos de los hermanos Coronil (Curro y Juan) y otro de Juan Moreno, que lo convirtió en Restaurante. En la actualidad uno se encuentra abandonado y otros dos tienen uso residencial. 



En la zona de la Morita o cortijo Benalup existen cinco molinos que aprovechan los nacimientos de agua en  el borde suroeste de la mesa. Los árabes construyeron diversos tramos de acueductos (de los que hablan las fuentes y existen algunos rectos) para provocar los distintos saltos de agua. 



En Casas Viejas había seis molinos. El primero se situaba en donde hoy está la oficina de Banesto, el segundo en la calle Capataz, el tercero en Agadir, el de Chinchorro, y los más meridionales de la familia Luna, uno donde hoy vive Antonio Lara y el otro enfrente, donde hoy vive Miguel Peña. El agua era recogida  de las fuentes que había en Casas Viejas, dependiendo de la ubicación del molino utilizaban el agua de una u otras fuentes. Dice Juana Fernández Ortiz refiriéndose al molino de su abuelo el Capataz: "Era una nave, que fue construida por los moros cuando estuvieron en Benalup, fue construida al mismo tiempo que los árabes se encontraban en la Torre de la Morita. Todo el suelo era de piedra de molino que es una piedra parecida al mármol. En los años 60 dejó de funcionar el molino porque su abuelo murió. El molino se destruyó hace veinte años porque se decidió hacer una cuadra en su lugar". Chelo Luna dice:"El agua que utilizaba el molino venía de la fuente del Cañuelo, a veces, tenían que ir con una zoleta haciendo como una especie de caminos en la tierra para que el agua fuera corriendo en dirección al molino, ya que a veces se desviaba y se perdía mucha agua"
Angelita la Molinera: "Había cinco molinos en la Rivera de Benalup, uno de ellos se llamaba Romera, más abajo uno más pequeño y otra más grande, otro llamado Bianco y otro el de Juan Luna. Ella vivía en una casa, pero sus molinos estaban por dónde se encuentra la Torre de la Morita, alrededor de ellos había huertos en los que sembraban todo tipo de verduras y gracias al agua que corría para los molinos se beneficiaban esos huertos y eran muy fértiles. Lo que obtenían de estos huertos era para ellos, y como no le sobraba casi nada no podían venderlo. Además de huertos también tenían animales como gallinas, cerdos… de estos molinos se obtenía harina, de la que sacaban el pan, verduras de los huertos y carne de los animales, todo lo necesario para vivir.

El molino funcionaba con una corriente de agua alta que caía hacia abajo, esta corriente le daba vueltas a unas piedras que hacían que se movieran y molieran el trigo, maíz que la gente llevaba para obtener harina".



Durante la postguerra, en concreto la autarquía jugaron un papel muy importante. Tanto los del pueblo, como lo de los pagos vecinos (Cucarrete, Badalejos, Molino del Cuervo o la Morita) estaban en medio de dos frentes. Por un lado, el estado había impuesto una estricta legislación para controlar la cantidad y el precio de cereal que se molía, por otro, la demanda de harina hacía que el precio fuera superior en el mercado negro al oficial, dos o tres veces más. Los grandes propietarios tenían sus propios medios para transformar el cereal en harina, pero los pequeños propietarios recurrían a estos maquileros para escapar del fuerte control gubernamental. Se molía por la noche o de madrugada, y luego se realizaba una limpieza a fondo que no delatase que el mecanismo había sido puesto en funcionamiento.
Estos años serían, por otra parte, los últimos de su existencia, pues con el fin del estraperlo y la llegada del desarrollismo se impusieron los molinos eléctricos y las grandes fábricas de harinas. Se acaba con ello, una forma endógena de transformar los productos del entorno que venía desde el siglo XVIII y cuyos antecedentes hay que buscarlos en el siglo XIII. Son muy escasas las huellas que quedan en el pueblo de la importante presencia de molinos hidráulicos, hasta catorce hubo en el campo de Benalup. Los restos actuales llevan un tiempo en un periodo de degeneración que los hará ingresar en la nómina de instalaciones que hubo en la zona y que no queda ninguna presencia. Hay que reseñar que en Cucarrete y en los Badalejos hay algunas interesantes iniciativas que tienen proyectada su recuperación, bien como vivienda o como instalaciones turísticas.

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