Blas Infante y Casas Viejas. Y 5


Terminamos hoy con la serie que le he dedicado a Blas Infante y Casas Viejas. En el mismo mitin comentado de 27 de febrero presidido por Blas Infante, el líder de Izquierda Radical Republicana hace una interesante propuesta: “Antes de concluir el acto, el señor Ortega y Gasset propuso que se haga una suscripción popular para erigir un monumento a las víctimas de la tragedia de Casas Viejas, que sirva como protesta perenne y evite con el recuerdo que puedan producirse en lo porvenir hechos análogos”.


La deriva de los hechos, en los que el Caso Casas Viejas se convirtió en arma arrojadiza, hizo que a la dimisión de Azaña le siguiera el gobierno de Lerroux, luego la entrada de Gil Robles y que al triunfo de febrero de las izquierdas en 1936 las fuerzas fácticas tradicionales respondieran con el golpe de estado del 17 de julio de 1936. Esto y la dura postguerra impidieron que la propuesta de Ortega y Gasset para erigir un monumento a las víctimas no se hiciera realidad hasta 1983. 

Foto Serrano


Ese año con motivo del 50 aniversario la CNT Andalucía (hoy CGT) colocó un monolito en homenaje a ellos en la Alameda. El acto cargado de simbolismo se ha convertido con el tiempo en todo un precedente del potente movimiento de recuperación de la memoria histórica. Luego con motivo de una remodelación de la Alameda el monolito desapareció y ante las protestas de José González Benítez se colocó en la plaza de los jornaleros. En la barriada del Matadero, el ensanche de los ochenta, muy lejos de que siempre ha sido el centro neurálgico e histórico del pueblo; la Alameda. Recientemente ha habido conatos que pretenden que vuelva a su lugar original, pero los intentos han resultado vanos. 



No me gusta jugar con la historia a modo del ministerio del tiempo, yo siempre he dicho que si mi abuela tuviera ruedas, no sería mi abuela, sino una bicicleta. Pero hoy voy a hacer una excepción, estoy totalmente convencido de que si Eduardo Ortega y Gasset y Blas Infante vivieran presionarían a favor de que el monolito homenaje a las víctimas, vuelva al lugar donde se colocó por primera vez. Encarta que traigamos de nuevo a este blog la anécdota de la señora de alta alcurnia inglesa y la sirvienta. Chesterton cuenta  que le pasó a una dama de la alta sociedad que era familia suya. Cuando entró una nueva sirvienta a la casa familiar a trabajar una daba por sentado que la otra se haría su propia comida y la sirvienta que debería comer de lo que le sobrara a la señora. Por eso el primer día, exageradamente, le sirve para desayunar cinco lonchas de tocino. Pero otra convención de sociedad aparece, la llamada ley del pobre (reventar antes de que sobre): la dama ha sido educada en la tradición de que nada puede quedar en el plato. Con los días la sirvienta pasa a ponerle siete lonchas, y luego nueve. Cada vez más agotada, pero digna, la señora ventila todo. “No me atrevo a suponer cómo acabó aquello”, escribe Chesterton,  “pero lo lógico es que la sirvienta hubiera muerto de hambre y la señora hubiera reventado”. Aquella tragedia habría sido la consecuencia del “educado silencio de las dos clases sociales”. Cada una se comportaba como creía que debía comportarse, aunque fuese derecha a la muerte. 
Blas Infante, Ortega y Gasset y Botella Asensi en el mitín del 27 de febrero de 1933


El Casas Viejas de 2018 necesita en el centro neurálgico de Casas Viejas la representación icónica de este dualismo. La coexistencia del monolito en recuerdo a las victimas de Casas Viejas y la iglesia sería un guiño de la historia, un recordatorio a esa dos realidades tan distintas y tan enfrentadas que han marcado la historia de Casas Viejas. 
Frontón Betis. Donde tuvo lugar el famoso mitin.



Esta restitución no sólo sería un acto simbólico, también serviría para recordar que además de que Blas Infante estuvo en Casas Viejas y se llevó un rosal que luego daría rosas blancas, también pidió en un mitin en el Frontón Betis en Sevilla :” la expropiación inmediata de los latifundios y su entrega al pueblo. De haberse hecho esto oportunamente hubiéranse evitado –dijo- tragedias como la de Casas Viejas, donde se dio el contrasentido de levantar una costosa iglesia cuando los trabajadores desfallecían de hambre…”. La cuestión está ahora en el tejado de las fuerzas políticas benalupenses, su resolución pacífica y por consenso demostraría una madurez necesaria y el hecho de que estamos cada vez más cerca al momento que los sucesos se sitúan con normalidad en  el acervo histórico de Benalup-Casas Viejas. La frase de Blas Infante relativa a la construcción de la iglesia salió publicada un 28 de febrero de 1933, hace hoy 85 años y me parece que no se conocía lo suficiente. Me ha parecido una manera oportuna de celebrar el día de Andalucía. Sea por Andalucía libre, España y la humanidad.

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