Las tradiciones se rebelan. Sembrar. 47

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La siembra se hacía en las besanas o surcos. Después se entierra la semilla con el arado o grada. Esta operación evita además que el grano se seque o sea comido por los pájaros. Tradicionalmente la siembra se hacía a voleo. Para sembrar se araba la tierra con una yunta de mulos o de vacas con un arado de palo, después se lanzaba el trigo a puño abierto y se vuelve a arar para enterrarlo.


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Agustín Coca lo recoge en los Camperos: “La besana era el zurco que trazaba el gañán puntero que iba delante de las diversas yuntas que araban...tenían que ser paralelos y a igual distancia que el primero para que al zembrar, con la zaca al hombro, donde metía la mano y llenaba el puño con grano, lo disperzaba de forma regular de zurco en zurco...ezo tan derecho, tan igual, y sin medirlo, a ojo,¡ Había que tener tanteo!...lo hacía mi padre, mientras el cigarro de los demás gañanes, y ezo que para otras cosas en la caza no era na de manita... luego iban todos los gañanes enterrando el grano, en zurcos paralelos al der gañán puntero” Visglerio, ranchero, 70 años.1996
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En el libro las tradiciones se rebelan Rogelio Ruiz y Luis Gómez escriben: “La primera pasada de arado que acometía el gañan,  se daba perpendicular al terreno, luego señalaba un trozo  de tierra de 5 a 6 m de ancho llamado “Almega. A conti9nuación entraba en escena el sembrador que con su mano maestra, firme, certera y acompasada iba esparciendo al boleo, de tal manera que fueran cayendo todos por igual, lo que se ha llamado “el gesto augusto del sembrador”, daban una pasada de ida y otra de vuelta. Si lo hizo bien o mal, se comprobaba cuando nacía la simiente. Para terminar el gañán daba otra pasada con el arado, pero esta vez en sentido horizontal. Las tierras sembradas se miden en fanegas que son los trozos que cubre una fanega de grano”.
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Como es obvio, la siembra era una de las labores más importantes en la faena del campo, no sólo por el trabajo que generaba, sino también porque era el inicio de todo el proceso de la cosecha. Por ello los propietarios cuando querían desestabilizar el gobierno porque no estaban de acuerdo con la política agraria que los perjudicaba y beneficiaba a los jornaleros se negaban a sembrar. Esto es lo que podemos ver en una carta que José Mateos, de la Agricultura, sindicato de UGT de Casas Viejas manda al alcalde de Medina el 22-3-33. En ella se observa como tras los sucesos el protagonismo en el campo pasó de la prohíbida CNT a la central socialista y se hace una referencia de los principales propietarios de la zona: "Tengo el honor de poner en su conocimiento que en las gestiones llevadas a cabo por el que suscribe ha podido observar que Don Juan Vela Morales tiene doscientas noventa fanegas de tierra sembradas necesitando tres jornadas de escacha por fanega y cuarenta fanegas de barbecho. Don Antonio Vela Pérez Blanco tiene sembradas seiscientas fanegas y cuarenta fanegas de barbecho de maíz. José Espina Calatriu que tiene noventa fanegas y sin barbecho alguno. Don Fidel Romero que siempre ha sembrado de todo y desde que se ha instalado la República no ha sembrado nada absolutamente. Don Ramón Mora de Figueroa  tiene sembrado doscientas dieciocho fanegas que están todas a trabajar. Doña Caridad Calaniga que lleva en arriendo los Charcones y Majaverde sin tener nada labrado. Don Gabriel Mateo con doscientas fanegas de labrar magnificas en la dehesa de Cabrahigo sin haber labrado nada. Don Manuel Romero colono del cortijo de Benalup que no tiene nada sembrado y Don Ramón Ortega colono de Espartinas sin tener nada sembrado". 
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7 años después concluida la Guerra Civil, la situación totalmente distinta. El 22 de noviembre de 1940 se envía un documento al Ayuntamiento de Medina.  Parte mensual de siembra en relación con el decreto de 27 de septiembre de 1939. Tiene dos partes; la lista de fincas y tipo de cultivos, y La “Propuesta de plan de sementera de este término municipal que la Junta Local Agrícola formula a la sección agronómica provincial en cumplimiento de lo establecido en el artículo tercero de la ley de la Jefatura del Estado de fecha 5 de noviembre de 1940”. Siguen siendo parecidos propietarios, pero ahora si están dispuestos a sembrar. Además por el nombre de los cortijos y sus pagos que aparecen en la tabla anexa, podemos ver que la Sierra, Malcocinado y los Badalejos estaban dentro de la demarcación del campo de Casas Viejas.



Estos grandes propietarios su núcleo y germen se habían formado con anterioridad. Ya Juan Argales García en 1870 cita ocho grandes cortijos en Casas Viejas:” Los cortijos son Malcocinado, Torrecillas, Turrujal,  Rehuelga, Benalup, Alcalá y Levante". Recien acabada la desamortización (en 1855 fue la desamortización de Madoz) los grandes latifundios se van formando paulitanamente. Básicamente el gran cambio en la propiedad se produce en los años sesenta, con la crisis de la agricultura tradicional, que significó la ruina para algunos propietarios tradicionales y la aparición de otros nuevos. 


Nombre de la finca
Nombre del cultivador
Extensión
Superficie a sembrar
Trigo
Otros cereales
Superficie a barbechar
Arenosa
Ana Barca Vda. De Vela
250
65
32
10
23
Dehesa de Yeguas
José Espina Calatriu
106
89
35
25
29
Turrujal
José Espina Calatriu
106
Rehuelga y Picazo
Petra de la Riva Glez
735
63
35
Arenalejos
José Vela Morales
600
197
85
42
70
Zapatero
Francisco Mateos Mera
190
50
15
22
13
Torrecillas           
INC
250
104
32
31
41
Malcocinado
INC
500
216
85
65
66
Trigo……... 3.000 hectáreas Habas ……. 850 Avena … …500 Garbanzos ...450 Panizo …….425 Cebada ……400 Alpiste …….250

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