Las tradiciones se rebelan. Los lecheros.44

Foto Mintz
En la sociedad tradicional el consumo de un alimento tan básico e importante en la dieta occidental como la leche se realizaba en el mercado local. Primero las cabras y luego las vacas suizas locales alimentaban a la población de leche. Esta se vendía en despachos locales o de forma ambulante. Con la modernización se impuso la pausterización ( la leche se trata térmicamente para acabar con los efectos nocivos de los agentes patógenos), la leche de vaca y su adquisición en supermercados. Grandes empresas nacionales se quedan con el mercado y los productores locales y las lecherías desaparecen. En la actualidad hay un cierto repunte de la leche no pausterizada. De todo esto trata este post.

En el libro Las tradiciones se rebelan Luis Gómez y Rogelio Ruiz escriben: “La raza suiza que fue la primera en llegar se acomodó rápidamente y de buen grado, debido a la gran cantidad de leche que producían. En cambio no sirven para carne por la poca masa muscular que poseen, teniendo otra particularidad: las masturbaciones diarias de los becerros cuando se encuentran en los cebaderos para el engorde. Tras la llegada a nuestros campos de este nuevo ganado, son muchos los pequeños ganaderos que adquieren dos o tres vacas de esta novedosa raza, con el fin de ordeñarlas diariamente y luego vender la leche entre la clientela, amigos, familiares y conocidos. Se convierte en algo típico en todos los pueblos y pequeñas ciudades, ver a estos personajes con sus cántaras en el reparto diario. Para la mayoría, esta actividad es una fuente de ingresos extras, mientras para otros, con más medios, se convirtió en su única actividad laboral. Solía decirse de ellos que aumentaban sus ingresos añadiendo pequeñas cantidades de agua, difundiéndose el chascarrillo del lechero que empezó su negocio con una vaca y un grifo, y al cabo de unos años, tenía cien vacas y el mismo grifo"



Hasta los años ochenta el predominio de la leche de vaca y de cabra local en Benalup-Casas Viejas fue total. En el imaginario colectivo se conservan el nombre de muchas lecheras. A través del Facebook de las fotos antiguas que coordina Luisa Sánchez consigo información. Yolanda Barberan Lopez: “Filomena, la que vive en el patio al Lado de utopía, vendía leche, y creo que queso también. Otra era Francisca la de la cuesta Porrilla, otra la mujer de Márquez el del burro, la abuela de Rosana Pérez creo que también vendía”.
Foto Mintz


La que más aparece es Francisca la de la leche. Ángeles Zumaquero Cruz:” Mi madre se llevó toda su vida vendiendo leche en el pueblo era conocida por Francisca la de la leche. Mi madre vendía la leche q le traian José Márquez suegro de Juan Crespo ,Manolo Martinez de la Yeguada y Antonio García y mi madre la vendía por todo el pueblo y también por el Tajo.  y cuando mis hermanas y yo fuimos mayores les ayudábamos cada una cogía un cántaro de leche y cogíamos cada una por un lado del pueblo para vender la leche yo todavía guardo la medida con que mediamos la leche"
Manoli C Domínguez:” Mi madre recuerda que Francisca vendía leche por la zona de El Tajo”. José Antonio Cruz Mi tia Francisca Cruz Moreno vendia leche en su casa en la c/independencia. Manuela Rodríguez:” Yo me acuerdo de Francisca. La de la leche. Que además era mi vecina. Su casa está al lado de la mía. Antes calle Benalup..Q buena estaba su leche y que buena su nata... Paqui Zumaquero:" hola Francisca la de la leche es mi abuela y tenía un despacho de leche que le traía en el burro José Márquez el suegro de Crespo y Martínez de por la parte de antes de llegar a la lleguada y también le traía leche en un burro el padre de Tomás el del Cermeño ella tenía su despacho en su casa y yo desde muy pequeña vivía con ella pues era viuda y salía del colegio y iba casa por casa con mis lecheras y mi medida a la clientela que tenía y se la repartía todos los días y si le sobraba leche la rifábamos con cartitas y se saca va una de la bolsita todas liaditas y a quien le tocará ese día era 5 litros de leche lo que le tocaba y después me casé y seguí con ella y ya lo que ganaba en el despacho de leche era para mí las ganancias". 
Isabel Lago Yo me acuerdo de Francisca la de la leche”



Normalmente era una cuestión familiar, el hombre se encargaba del ganado y la mujer de vender la leche. Fueron los casos de José Márquez y Pepa o de Andrés García y Antonia Cobelo; 
Susana Tirado Jordán: “ Yo iba con una señora que la vendía. Le decían la "porrilla". Me montaba en su burro que llevaba unos cerones llenos de botellas de leche. Deseando que pasara por mi calle para irme con ella. Era una mujer super trabajadora y muy cariñosa”.
Sandra Estudillo:” Antonia Cobelo Ordoñez creo que es”. Maripaz Romero Cozar:” Ana porrilla también vendía leche” Andrés García Antonio Casas "El Cabrero", el marido de Antonia Cobelo Ordóñez". 
Rocio Mateos Mateos:” José Márquez y su mujer también vendían leche, ella la traía casi siempre en el burro (suegros de Juan Crespo)”. Otro de los que más ser recuerda es a Miguel Miceas: Manuel Gil:” Hola! Recuerdo un hombre que venía en una moto con sus dos serones de esparto a traernos leche envasada en botellas "retornables" de zumo. Exquisita por cierto. Creo que era de apellido Miceas (me parecía buena persona)
 Eva Casas Delgado:” Era Miguel Miceas” Pepi Jordan Duran:” si Manolito se llamaba Miguel Miceas vivía por el campo de fútbol”
Mari Carmen Montiano Núñez:" Si mi suegro Miguel Miceas vendia leche en el pueblo y si que era una buena persona".



Y por último aparecen una serie de casos individuales. 
Carmen Moreno Bancalero:” Mi abuela vendía leche en su casa y la abuela de mis primos también Isabel la de la leche le dicen, está mujer vendía tmb por las calles y repartía la leche con una burra”. 
Juana María Gómez Benítez:Mi madre también vendía leche”. Salud Marin Coronil:Mi abuelo Curro Farañaco también vendía leche en su casa”
Manuel Gutiérrez:Por donde estaba la Guardería de Pilar había una mujer que vendía leche lo que no recuerdo como se llamaba recuerdo el burro cargado cuando era pequeño” 
Charo Guillen:” Mi tío Antonio vendía leche , cada día pasaban por el tesorillo todo aquel q quería leche recién ordeñada...”
Rosario Espinosa Cruz: Yo también recuerdo a Lola la hermana de María Rocha que vivía en las últimas casas que hay yendo para el campo de golf y Manuela la triguita que vivía por la verea del abajo en el tajo"
María Coronil Gonzalez:” Yo recuerdo que vendía leche Ascensión la madre de Joselito Cortabarra” 
Sofia Rojas Moreno:” Yo me crié con la leche de Lola del Tajo si y de la abuela de Cristo que iba con su burra”.
Ángeles Grimaldi: "Las vacas suizas que aproximadamente tenía su padre eran 12, se ordeñaban y en la hora del recreo, todos estos hijos en vez de quedarse jugando iban a repartirla, la repartían a Isabel Román, Catalina Sánchez, Isabel Marente, mujer de Juan Pérez, que también tenían tienda y la vendían allí. También le llevaba la leche al Padre Muriel".  
Tienda de Ana María Marín y Miguel Román.- "Además de tener tierras con cochinos tenía vacas suizas de las que sacan la leche. Toda su familia trabajaba ordeñando vacas. Esta leche la vendían en un puesto que tenían un poco más debajo de La Alameda y en la casa puerta de lo que hoy en día es El Estanco. La leche obtenida de las vacas se metían en unas garrafas muy grandes que tenían medidas, luego la gente iba con sus botellas y se las llenaban, se utilizaba muy poco la moneda, normalmente se cambiaba la leche por otros productos. Los que la vendían eran Ana María y sus hijos".
En el trabajo de Carolina Estudillo, Gema Sánchez y Ana Guerrero sobre los oficios tradicionales benalupenses se podía leer
María Gómez

La gente iba a su casa y ella la vendía por litro, según lo que le pidieran. Se vendían en cubos y cuando sobraba algo de leche la rifaba por la calle y ya luego se la llevaban.
El trabajo en general era regular, porque si hacía frío le dejaban la leche tirada. Muchas veces la tenía que cocer por la noche y por la mañana colarla y si le faltaba la rebujaba con la otra.
Se ha llevado 22 años más o menos trabajando como lechera.
“Cuando sobraba, en vez de tirarla, la repartía a las personas de mi calle como una misionera”
Cuando había mucha cantidad, en Mayo y en Junio, a las 12 se ponía a hacer quesos.
Trabajaba desde las 9 hasta las 2 y luego desde las 7 hasta las 11 ya que su marido iba al campo y se la traía.
“Venían a pedirme leche, y se la daba y a veces no me la pagaban”

Gracias a: María Gómez

Isabel Rodríguez Romero

Ha estado toda su vida criando pavos, cochinos y sobre todo ha estado repartiendo leche y también vendía frutas. Salía a las nueve de la mañana, de la Torre de la Morita (Cortijo Benalup), donde tenían unas tierras.
Salía con una burra, pero yo siempre iba andando, porque me daba miedo, ya que una vez, por el camino me encontré con un “tontito” y me caí de la burra.
Trabajé durante veinte años, desde las nueve de la mañana hasta las dos del mediodía y luego cuando llegaba me ponía a hacer las cosas de la casa.
Ordeñaba las vacas por las tardes con la ayuda de mi marido, ya que este por la mañana estaba trabajando.

Gracias a: Isabel Rodríguez y su familia.

José Márquez y Josefa Rodríguez

En 1952 se vino de Córdoba del servicio militar. Se colocó en una huerta sirviéndose por su cuenta donde estuvo ocho años. Ahí compro las primeras vacas suizas, se las trajo desde San Fernando hasta Benalup andando. Salió a las diez de la mañana y llegó a las seis de la tarde a Benalup. A los ocho años se salió de la huerta porque sus padres ya eran mayores y se vino con ellos. Compró otras vacas porque las que tenía antes las vendió. Compró una en la finca de los Badalejos y desde esa juntó 14 vacas. Todas las mañanas se levantaba a las cinco o las seis de la mañana y con la ayuda de su mujer sacaba 100 litros de leche, trabajaban dos horas aproximadamente. Después colaban la leche y la llevaban al pueblo donde los vendían por su cuenta. Se la pagaban por meses, pero nunca nadie les dejó nada de deber.
Se llevó cuarenta años vendiendo leche, acompañado siempre de su burro. 
Cuando se jubiló ya no vendió más y entonces se dedicó a su finca y a su huerto.

Gracias a: José Márquez y Josefa Rodríguez".


Comentarios

Entradas más vistas

Todo el mundo publica libros

Nuestros revolucionarios. Medina Sidonia. Por Eduardo Ángel Ruiz Butrón

Las tradiciones se rebelan. Las tunas. 81

Betty Kowalski ha muerto

Aprovechando que el Celemín pasa por Benalup-Casas Viejas