Las tradiciones se rebelan. La siega. 49

Segadores en Malcocinado. Paco Castellet Grimaldi, en la fila del centro el primero por la izquierda y en la fila de abajo sentado y una pierna extendida, tercero por la derecha Diego Barberán Moreno. En la fila de arriba con boina negra Esteban Moreno Caro y José Gutierrez ( Pepe colilla) tercero por la izquierda en la fila del centro.  El tercero por la derecha Francisco Carmona Marín "El quisco". En esa misma fila, también empezando por la derecha, el primero  Agustín Delgado Sánchez. Y creo reconocer también a Domingo Bravo (con sombrero). Llevo mucho tiempo queriendo localizar a todos los que aparecen en la foto, algún día lo lograremos, así como los motivos y la historia de esta foto.
En la penúltima entrada de esta serie hablaba de la importancia que tenía la siembra en las tareas tradicionales agrícolas. Aún más la tiene la siega, pues es el punto culminante del proceso y necesita una gran cantidad de mano de obra si se hace artesanalmente. Si en todo el mundo rural la siega es importante, en Benalup-Casas Viejas surgido y evolucionado en torno al problema agrario aún lo es más. La siega está relacionado con el nacimiento del pueblo, pero también con la gran conflictividad laboral y social que ha caracterizado a la historia de este pueblo, como desarrollaré posteriormente.
Luis Gómez y Rogelio Ruiz dicen en Las tradiciones se rebelan: “El segador se enfrentaba a los grandes sembrados sólo con una hoz en unamano, una manija en la otra, y un sombre de paja en la cabeza para protegerse del radiante sol de verano. Utilizaban las destrezas adquiridas de sus antecesores: con unaq mano empuñaban la hoz para cortar el manojo de espigas que sostenía la otra mano, la cual, estaba protegida por un dedil en el índice y otro más grande para los dedos: medio, anular y meñique. Con dos o tres tallos de espigas se amarraba el manojo y para sostenerlo, el dedo libre el pulgar. A esta operación le llamaban echarle la llave. De esta manera la mano quedaba libre para poder coger otro manojo y así sucesivamente hasta completar una pavea. Ésta se depositaba en el suelo sobre un atadero que también era de espigas, nunca de cuerdas, y cuando completaban el número de ocho paveas (una con las espigas hacia arriga y la otra con las espigas hacia abajo) se amarraban formando un haz (en nuestra jerga un jace). Cada ocho o diez haces formaban una carga que era la cantidad de haces que se cargaba en un burro para el transporte hasta la era. Unas diez cargas era el máximo que un buen segador cosechaba en un día de trabajo (de sol a sol). Antes de la siega del trigo, se había iniciado la faena con la de3 las habas (jabas) y la cebada (ceba). 
El día de Cruz (el tres de mayo) era la fecha señalada para el comienzo de la siega de las habas, la más dura de todas las siegas... Una vez terminada la siega de las habas se empezaba con la cebada, para terminar con la siega del trigo. 
Los segadores normalmente realizaban la tarea abarcando cada uno, una buchá, que eran trozos de tres o cuatro metros de ancho, por el largo que tuviera el sembrado. Al ser la siega una tarea que necesitaba de una ejecución rápida, era preciso mucha mano de obra especializada que llegada en aquellos días desde la provincia de Málaga…”




La siega tiene una especial importancia para Benalup-Casas Viejas. El pueblo nace con la desamortización, con el paso de la propiedad institucional a privada, hasta entonces en el sitio de Casas Viejas había un poblamiento disperso. El modelo de latifundio tradicional que surge de este proceso se  ha basado en una mano de obra abundante, barata y sumisa que no hace necesaria la mecanización. La agricultura sustituye a la ganadería como actividad principal en el campo y se impone el cultivo de plantas de secano fundamentalmente cereales, que  se caracteriza por demandar una elevada cantidad de trabajo en momentos muy concretos del año, por ello, la necesidad de las cuadrillas de forasteros, que trabajan en familia y normalmente a destajo, al igual que luego va a ocurrir en los años sesenta, del siglo XX, con el algodón o la remolacha. Tanto el destajo como los “forasteros” o sopacas van a ser fuentes de problemas sociales y están en la base de la gran conflictividad de la zona. No en vano las grandes huelgas siempre se convocaban en mayo y junio a principio de la campaña de la siega. 



Para la siega de cereales, fundamentalmente trigo, no eran suficientes los habitantes de Casas Viejas y por ello eran necesario la presencia de segadores forasteros. Por los libros de nacimientos se constata la presencia de muchos almerienses, sobre todo de Adra, granadinos, de Gualchos, de Hueneja, de la Alpujarra, pero sobre todo de malagueños, del Valle del Genal.

En la fotografía aparece, entre otros, miembros de la familia Sánchez Quiñones (Catalina, Juan, Arsenio, Pepe el deSantito, Manuel, Ignacio y Francisco) aproximadamente sobre el año 1948.


A la siega de cereales en verano, tenemos que unirle la siega de castañuela en la Laguna de la Janda, básica para la economía de la zona y el descorche en la sierra. Por eso el verano, cuando los frutos maduran y es época de recolección hay más trabajo. En invierno los jornaleros se dedican al carbón, a la economía depredadora (recolección de frutos silvestres y caza) o superviven con la solidaridad de la familia o el préstamo en las tiendas. Es invierno donde se daban las calamidades. Por tanto en Benalup-Casas Viejas la siega se convertía en un momento álgido en el ciclo vital del pueblo, cuando más trabajo había por lo cual se saldaban las deudas, cuando más problemas laborales aparecían y cuando se recolectaba lo que se había sembrado a finales de otoño o principio de invierno. Por eso no es de extrañar que la fiesta principal del pueblo se celebrará por San Juan, cuando empezaba la siega del trigo.



Dice José Márquez:  "El segador empezaba a las ocho de la mañana y trabajaba de sol a sol. Donde le cogía la noche la mayoría se quedaban allí. Cada 15 días venían a su casa para ver a su familia. Si tenía niños, ellos esperaban a que llegara el padre para que les trajera un poquito de pan". Esta fotografía es de hacia el año 1949. El paraje es en lo que hoy se conoce como "El palmar Lesniz". 




Los garbanzos era otro producto que también había que segarlos. Dice María Isabel Gutiérrez Román en un trabajo publicado en el libro La Tierra: “La recolección de los garbanzos se hacía a principios de verano y en ella participaba toda la familia, desde los hombres hasta las mujeres pasando por los niños. Había que levantarse muy temprano para huir del grueso de “la calor". Se utilizaban calcetines para proteger las manos del salitre de los garbanzos. Conforme se iban arrancando se amontonaban en haces, amarrados con tonizas, para que luego los hombres con las hoces los pincharan y los depositaran en las angarillas.   Estas plantas se amarraban con tonizas, ya que eran más baratas que el cordel. Las tonizas eran una especie de cordel que se hacía a mano con palmas recogidas del campo. Se solían hacer en invierno  ya que los agricultores tenían menos trabajo. 



Esta última fotografía es un grupo de segadores de castañuela en la laguna de la Janda. De izquierda a derecha y de arriba a bajo aparecen Francisco Ordóñez Rodríguez, Francisco Lago "Curro Pelota", Tomás -el comprador de la mercancia- Juan de la Flor "Dunda" ,Bernardo "Pachocha", Carmona, Francisco González González, Juan González González, Francisco González Ruiz, Diego González Ruiz, Antonio Vera"Rana" y Antonio "Pachocha".



En los años sesenta se produce la crisis de la agricultura tradicional. Las expectativas que genera la industrialización en el N y E español y en Europa hace que se produzca el éxodo rural, por lo que muchos jornaleros emigran a las ciudades. La mano de obra escasa y el salario sube, por lo que al propietario le interesa, ahora sí, la mecanización. Esto hace que lo antes segaban en tres meses ochocientas personas, ahora lo hagan unas cuantas máquinas segadoras en unas pocas semanas. Ahora la siega no es un momento importante en el ciclo vital de pueblo, pero lo ha sido y merece la pena saberlo y entenderlo. 
Segadora de arroz en la vega benalupense.


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