El miedo insuperable

Foto Serrano. 13-1-1933. En la fotografía guardias civiles y de asalto junto a Sebastián Rodríguez Rico realizan el simulacro del registro de la casa de Juan Estudillo Mateos y su compañera Ramona (hija de Sebastián). Dos días después de los sucesos la situación estaba supercontrolada. Todos sabían que no había nadie en casa, pero los fotoperiodistas necesitaban escenificar los registros. Ejemplo paradigmático de represión y manipulación

Leí en el facebook de una antigua alumna, María Vargas Ruiz: "Cuidado con los miedos, roban los sueños". Me gustó tanto que la guarde en el lugar que deposito aquellas frases que voy a utilizar para hacer un post. No sé porque se enfrentó con otra sobre el mismo asunto, pero decía que el miedo guarda la viña. Son dos frases sobre el miedo pero que dicen dos cosas distintas, pero no incompatibles, es verdad que roba los sueños y también es cierto que guarda la viña. El miedo al hombre del saco, a las marimantas (hombres que se vestían con una sábana para impedir el paso por una calle donde ellos tenían una amante), a las pastillas que ponen en la Coca Cola,  a los secuestros, a los embarazos no deseados… son algunos de los argumentos que siempre han utilizado las generaciones anteriores para controlar a las posteriores. “Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser. Miedo de morir. Miedo de vivir" (E.Galeano). Investigo sobre la frase en la que el miedo guarda la viña. Parece ser que ante el robo de las uvas de su propiedad un campesino se apostó con una escopeta de perdigones de sal para impedir que le robaban. Después de varios perdigonazos a la gente joven del pueblo que iba por los racimos de uvas se pudo ir a su casa tranquila, el miedo guardaba la viña, no hacía falta nada más. 




En la historia de Benalup-Casas Viejas hay varias escenas que tienen como protagonista al miedo. Recuerdo que cuando María Orellana escenificó el acoso a la familia Cruz en 1933 por parte de la fuerza del orden su obsesión era conseguir la angustia y el miedo que sintieron esta gente en el casarón de Seisdedos acosados por más de cien miembros de guardias de asalto y civiles. Esta familia formó parte de un movimiento que quiso destruir el poder político y económico que los condenaba a la penuria y la miseria, varios de sus miembros participaron en la proclamación en la madrugada del once de enero del 1933 del comunismo libertario, también del ataque al cuartel sobre los guardias civiles que se opusieron y defendieron el orden legalmente existente. A la mayoría de los participantes el miedo a las represalias los condujo al campo, los dos hijos de Seisdedos, Pedro y Francisco, su cuñado Jerónimo no huyeron, pero cuando fueron a detenerlo junto con la familia y amigos que había en el caserón se negaron, resistieron y pagaron su atrevimiento con la muerte. María Silva se salvó, pero cuando en 1936 saltó la guerra civil no tuvo la misma suerte que en el 33 y fue asesinada en el 36. Ese miedo de la familia Cruz fue el que hizo que se exiliara o que  la excepción Mercedes Cruz, la única que no se marchó de Casas Viejas,  vivió toda su vida con tanto miedo que ni se sacó el DNI.



El clima de miedo que generó el escarmiento y la represión provocada por el intento de alterar el orden establecido en el pueblo lo describe Eduardo de Guzmán contando la escena de una viuda que acudió al juez para pedir permiso y  enterrar a su marido. Afectada por los sucesos de los días pasados preguntó también si le ocurriría algo al carpintero Juan Estudillo Rodríguez  que debía hacer el ataúd por el ruido que generaría.



Caso parecido al de María la Libertaria  fue el de Juan Estudillo Mateos. Juan fue encarcelado en 1915 por pertenecer al sindicato anarquista del pueblo en el contexto del affaire Zumaquero. En 1933 no quiso participar en la proclamación del comunismo libertario por miedo a las consecuencias. Se encerró en casa de su amigo el también zapatero Juan Moreno Vidal. Allí estaban cuando el 13 de enero fueron a su casa a hacer un simulacro de registro guiados por el padre de su compañera Ramona Sebastián Rodríguez. Se entregó con la promesa de que no lo iban a matar. Lo llevaron a la cárcel y luego lo pusieron en libertad. En julio de 1936 también tuvo miedo cuando se enteró de que en el pueblo habían triunfado los seguidores de Franco y que llegaba la legión mora. Como no estaba dispuesto, o no podía, a huir como hicieron la mayoría de los que se habían significado políticamente en la segunda república en contra del poder establecido se suicidó tirándose en el pozo carabela, allá por la colada de los pinos, donde hoy está la depuradora. Es el mismo miedo que aquella misma noche sintieron algunos de los que estaban huidos en Valle Hermoso y que se dieron cuenta del que ruido producido no era el de sus novias y esposas, con las que habían quedado allí, sino que era la Guardia Civil que cursaban visita al pozo donde se había suicidado Juan Estudillo Mateo. Posteriormente se entregaron, se hicieron católicos fervientes y pasaron a integrar parte de la élite de la sociedad de aquella época. En este caso el miedo posibilitó que se adaptaran a las nuevas circunstancias. La parte de la sociedad casaviejeña que en la segunda república había optado por cambiar las circunstancias existentes tras los sucesos del 33 y del 36 tuvo dos caminos o conducidos por el miedo se fueron del pueblo o se agazaparon, abandonaron sus creencias y se integraron en el poder establecido. 



Cuando en 1939 vuelven los más de setenta casaviejeños que habían huido por miedo hacia la zona republicana los meten en la cárcel, pero como estaban hacinadas y el régimen consideraba que el castigo y el escarmiento ya había sido suficiente después del juicio sumarísimo correspondiente fueron absueltos, considerando que habían huido temiendo a las represalias, aplicándoles "la circunstancia eximente de miedo insuperable nº 10 del artº 8º del Código Penal de aplicación al caso según lo dispuesto en el artº 173 del de Justicia Militar". Miedo insuperable generado por los sucesos y los acontecimientos posteriores. Muchos por miedo no volvieron, tres terminaron en Mauthausen, donde murieron. Fue el caso de José Durán Fernández, Antonio Lino Reyes y José Jordán Casas.



Cuenta la tradición familiar que Antonio Cornejo Delgado, que había estado en la cárcel por su participación en los sucesos y por huir en la guerra civil hacia zona republicana tuvo un problema con un personaje importante del pueblo durante el franquimo y le pegó con un bastón. El miedo y la represión existente era tan grande que estaba convencido de que lo meterían para toda su vida en la cárcel por ello: “como él lo había pasado muy mal en la cárcel, creyendo que le iba a tocar a él ser uno de los que se llevaban en los camiones para matarlo,  pues no quería volver a ir, y fue a su casa, una choza de castañuela,  cogió una soga y se ahorcó”



El miedo fue lo que se utilizó en el franquismo para borrar las aspiraciones de estos campesinos y todo lo que había significado Casas Viejas, hasta el punto de que le quitaron hasta el nombre. No se trataba sólo de reprimir y escarmentar, sino que en el rol que se le asignó a los vencidos entraba el desconocimiento o la prohibición de hablar sobre su historia. Tenían claro que para controlar el presente y el futuro debían dominar el pasado. El miedo no sólo guardo el orden político y económico establecido, sino que garantizó la ignorancia y el tabú sobre la historia de un pueblo. Como dijo López Galvez en el juicio a los campesinos en 1934: “Triste cosa es que por la gestión de unos pocos hombres se haya destruido en muchas generaciones el espíritu de un pueblo”. 



Es ese miedo el que ha posibilitado un manto de tabú y silencio sobre la historia de este pueblo. En 1965 llegó Mintz y gracias a la colaboración de unos viejos campesinos  que llevaban en la clandestinidad toda su vida recuperó para la posteridad las formas y usos tradicionales de vivir y luchar contra el poder económico y político que hacía guardar sus uvas y sus viñas. Después trabajosamente la cultura, el conocimiento, el saber… se fueron imponiendo y la historia de este pueblo dejo de ser tabú, aunque haya quien quiera utilizar el miedo para guardar su viña y para ello utilice el fatalismo y el catetismo para fomentar la represión, el acatamiento y el conformismo. Expresa la contradicción a la que este pueblo lleva mucho tiempo abonado. Quiere no recordar, porque así se lo impusieron a través de la represión y la propaganda, pero sabe que no puede olvidar. Por eso si es verdad que el miedo guarda la viña, también es cierto que los miedos roban los sueños. Perdonar la cursilería si termino con una frase de Martín Luther King : “Tengo un sueño”. No hay miedo. Eso es lo que verdaderamente tenemos que celebrar estos días. Escribo esto como lo dijo una vez Ángel González (que mañana se cumplen diez años de su fallecimiento): "Sin esperanza, pero con convencimiento"


Comentarios

J Cózar ha dicho que…
Curiosa dicotomía es la que cuentas con las dos citas sobre el miedo. A menudo me la he planteado de la misma forma, pero con citas distintas. "La felicidad es la ausencia de miedo". El miedo paraliza, no te hace ser feliz, roba los sueños. Pero también es cierto que "tener miedo es de valientes, lo contrario es ser temerario". Ese miedo no nos paraliza, sino nos hace ser prudentes, pensar y reflexionar antes de dar el paso.
El miedo inoculado fue de las peores represiones que aplicaron en Casas Viejas, como cuentas en la entrada. Esos duros ejemplos ilustran muy bien cómo paralizaba el miedo, cómo se robaban los sueños. En definitiva, cómo hizo infeliz a buena parte de la población. Y lo peor de todo es cuando ahora, en pleno siglo XXI, seguimos en las mismas, insuflando miedo (a romper un país que no está fracturado, a quedarnos sin papel higiénico como cierto país sudamericano...) con el fin de seguir en el poder, con el fin de paralizar y robar sueños.
Magnífica entrada la de hoy sobre el miedo insuperable que no permite la felicidad.

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