El habla de Benalup-Casas Viejas. Los usos agrarios. Distintos tipos de campesinos.23

Foto Mintz
En la entrada anterior hablamos de los acomodaos y los palomos. En esta lo vamos hacer de los pegujaleros, los peonistas y los gañanes. Todos trabajadores del campo que no se llevaban bien entre ellos, aunque tienen el denominador común de las malas condiciones laborales y de vida. Por eso todos estos términos tomaron connotaciones peyorativas.
Otro término que aparece en los anarquistas de Casas Viejas son los pegujaleros Dice Mintz: “Los pegujaleros eran los que alquilaban pequeñas porciones de tierra para sembrar, vivían en una posición ambigua entre la burguesía y los trabajadores. Lo que los distinguía de los otros campesinos sin terreno era su relativa independencia y su espíritu emprendedor.  Eran agricultores hábiles y generalmente sabían más de animales,plantas y terrenos que los peonistas, los cuales estaban acostumbrados a obedecer como parte de un grupo…. Mucho pegulaleros carecían de una yunta, de semillas o de herramientas, por lo que se veían obligados a hipotecar una parte de su futura cosecha… Los frutos de la cosecha solían ser insuficientes para satisfacer las necesidades de la familia durante el año, y uno se veía obligado a encontrar otros medios para conseguir comida o dinero adicional. Cuando terminaban sus faenas, los hombres o sus hijos buscaban empleo como peonistas o como segadores.
Pegujal, pegual.- “Es la porción de terreno que cede su dueño a otra persona para que la cultive en las condiciones que ambos convengan; es la pequeña fortuna, sobre todo anual, que consigue el pegujalero o pelantrín con siembra y ganado; las ganancias del año. Las frases: “no tengo pegual, ¿a cuánto te ha salido el pegual esta año?, un pegual necesita otro pegual” indican estos sentidos. (Marcos Ramos. La laguna de la Janda)
Sin embargo , Sebastián Montero en El habla de Benalup Casas Viejas recoge otra acepción. 
PEJUALITO.- (De pegujal, y este del lat. peculiaris). Pedazo de tierra que el dueño de una finca cede al guarda o encargado para que este lo cultive por su cuenta. “Todos los años siembro lo mismo en ese pejualito que me deja don Jaime”.

Foto Mintz


PEONISTA.- Trabajador eventual contratado por un tiempo muy limitado, normalmente durante dos o tres días, para realizar una determinada tarea agrícola. La diferencia con el jornalero radica en que el período de contratación de este es mucho mayor y más vinculado a los ciclos estacionales de los cultivos. Peonista no aparece en el DRAE, y de jornalero dice que es la persona que trabaja a jornal. “Limpiaron ellos mismos las veras en vez de contratar a uno o dos peonistas (Sebastián Montero. El habla de Benalup-Casas Viejas)

Comparsa la gañanía 2005


Otra palabra muy interesante y con un gran uso en Benalup-Casas Viejas es gañán. Sebastián Montero dice lo siguiente:
GAÑÁN.- (Del ár. hisp. gannám, y este del ár. clás. gannâm). Trabajador eventual que trabajaba y pernoctaba en los cortijos, también recibía manutención. El lugar destinado al alojamiento era la gañanía, construcción con poca ventilación y pésimas condiciones higiénicas. El DRAE lo define como mozo de labranza. El término se conoce en toda Andalucía, recogido por Antonio Alcalá Venceslada en su “Vocabulario Andaluz”, perol a estrecha vinculación de Benalup a la economía agraria ha facilitado que aquí sea mucho más popular que en otros puntos. Por la noche, después de una dura jornada de trabajo, era costumbre muy habitual entre los gañanes contar y escuchar historias de gañanía. Lo que a continuación se cuenta es un ejemplo de una bonita historia de gañanía extraída de “Los Anarquistas de Casas Viejas”, de Jerome R. Mintz: “Había una marquesa que tenía una hija. Contrataban gañanes y les daban siempre comida vieja y mala. Un día dijo la hija: <<Me gustaría ver un gañán. ¡Traedme un gañán!>>. Era como si los gañanes fueran un tipo de animal, ya que siempre se les daba la peor comida. Y ella dijo: <<¡Ponedlo en el establo!>>, creyendo que era un animal. Entonces trajeron a un hombre y la chica dijo: <<Pero esto es un hombre, un ser humano como tú y como yo. De ahora en adelante deben comer la misma comida que yo>>. Esta historia no es ni más ni menos que el reflejo de la condiciones laborales y sociales a las que estaba sometida una gran parte de la población masculina de esa época. “Apenas había salido el sol y ya habían llegado los gañanes”.
Gañanía de la casa de los Espina



Por su parte Mintz dice: “Si las tierras a trabajar estaban lejos, los hombres permanecían en el lugar de trabajo y dormían en las gañanías, en las que cabían unas treinta personas. Trabajaban entonces por espacio de diez días, volviendo a su hogar en la tarde del décimo día para cambiarse de ropa y regresar al campo a la mañana siguiente (ir de limpia, se decía entonces)… En las gañanías, los trabajadores continuaban sus labores después de anochecer a la luz de una lámpara de aceite, tejiendo cestos de hojas de palmera para guardar el gran trillado. Por la noche dormían en colchones de paja. Las gañanía tenían muy mala ventilación; tenían que hacer las necesidades afuera, en el campo. A los trabajadores se les llamaba gañanes, por lo que chisteaban: “Esos es porque siempre estamos engañados”



Con la modernización de las tareas del cambio, este tipo de trabajadores especialistas han desaparecido, pero al menos sabemos de su existecia por  estas palabras. Hay que recordar que estos usos agrarios fueron descritos por Andrés Candón, ojalá algún día su manuscrito pueda ser publicado y conozcamos una parte tan importante de nuestra historia.
De izquierda a derecha y de arriba a bajo aparecen Francisco Ordóñez Rodríguez, Francisco Lago "Curro Pelota", Tomás -el comprador de la mercancia- Juan de la Flor "Dunda" ,Bernardo "Pachocha", Carmona, Francisco González González, Juan González González, Francisco González Ruiz, Diego González Ruiz, Antonio Vera"Rana" y Antonio "Pachocha".


J.M Gutiérrez Vidal, mi cazador cazado particular, me manda la siguiente aportación que me parece muy interesante: "Te iba a hacer un comentario que lo dijo mi padre en la Laguna de la Janda segando castañuela. Sería por los años cuarenta.  Cuando terminaban por las tardes de segar, como había pocos haberes dicen que un hombre les traía Churros o Calostros. Y lo migaban con pan... cuando terminaban de comer ser levantaba Agustín Ciruelita que era mi padre.Y preguntaban:¿dónde va usted Agustín? Y contesta esta frase: " a mear que el macho meando descansa"?

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