Desmontando tópicos. España nos roba. Y 3


Benalup-Casas Viejas consiguió su independencia política el 20 de marzo de 1991. En todos los listados que se hace, junto con los demás pueblos andaluces y extremeños aparecen como los más pobres de España. Seguimos estando al sur del sur. Los pueblos catalanes son lo contrario, junto con los madrileños y vascos.
Los catalanes y vascos son los más reivindicativos, los andaluces y extremeños los más conformistas y donde el fatalismo tiene más arraigo. No sé si será causa o consecuencia aunque creo que hay un poco de las dos. También pienso que para entender las diferencias de grado de desarrollo hay que centrarse más en la estructura de la propiedad (latifundio sur y oeste, minufundio y mediana propiedad norte y este), existencia de mentalidad empresarial, cercanía o lejanía a la centralidad europea... más que los tópicos sobre las distintas regiones que se crearon en el franquimo. 


Dice Mendoza sobre eso: “Según este estereotipo, el catalán es laborioso, algo lerdo de expresión, bastante tacaño. Sus modales son toscos. Su imagen es la de un hombre tripón, de mediana edad, calvo, risueño, devoto de la Moreneta, socio del Barca desde la cuna. Comparado con el andaluz gracioso y haragán, el madrileño chulo, el vasco noblete y duro de mollera, el aragonés tozudo o el gallego astuto pero inconcreto, la caricatura podría haber sido peor...para la España rancia, el burgués catalán seguía siendo un menestral o un tendero enriquecido y ordinario que farfullaba un idioma feo y pretendía meterse donde no le correspondía...” 


La cuestión territorial es uno de los que no sabemos hacerle frente. Todo el que le he dado clase sabe lo importante que creo yo que es el decreto de Nueva Planta y que este año cae en Selectividad. Dice Eduardo Mendoza: La industrialización fue posible gracias al capital acumulado en las colonias americanas por los famosos indianos, una aventura que todavía esta por estudiar y describir. Sin embargo, esta aventura fue posible gracias al Decreto de Nueva Planta, por el cual se transformaba España en un Estado centralizado a la manera de Francia, y en consecuencia se abría a los catalanes la posibilidad de acceder a las colonias de América y del Sudeste asiático, hasta entonces coto privado de la corona de Castilla. No resultaba grato que la derrota de Cataluña en la Guerra de la Sucesión fuera precisamente el origen de su fortuna y su resurgimiento. La verdad es que la derrota es innegable, pero el balance de sus consecuencias es opinable. Los Borbones trajeron consigo el centralismo, pero también el despotismo ilustrado, que hizo más bien que mal. La victoria del archiduque nos habría puesto en la órbita de los Habsburgo, tan centralistas como los Borbones e igual de despóticos, pero no ilustrados... La llamada cuestión catalana ha estado incordiando al Gobierno central desde hace muchas décadas. No sólo en tiempos de Espartero, que lo resolvía a su manera (es famosa la frase de que Barcelona debía ser bombardeada cada 50 años), sino en tiempos de Azaña, hombre pactista por naturaleza, pero a quien los catalanes irritaban sobremanera con lo que él consideraba sus inadmisibles pretensiones”. 


Me molesta y me insulta que piensen que los andaluces somos flojos, graciosos y que nos refugiamos en el cante y en el baile para combatir nuestro subdesarrollo. Que los catalanes son emprendores y laboriosos genéticamente y que eso explica su mayor desarrollo. Estamos hablando de consecuencias no de causas, obviamente. Lo que si tengo claro que a lo mejor ellos protestan, reivindicando lo que creen que les pertenece (aunque yo creo que el España nos roba hay que cambiarlo de objeto indirecto) y nosotros también, pero demasiado poco. Otro mantra es el de las autopistas de peaje que pagan los catalanes mientras en el resto de España no pagamos. No es por hacer leña del fuego, ni hacerme el gracioso, pero el colmo del fatalismo andaluz y el conformismo sería que tuviéramos que pagar por utilizar la carretera del Castaño y le sacáramos un cuplet. Parte de los problemas económicos y políticos que hemos tenido hay que explicarlos en ese contexto de marginalidad y malas comunicaciones que hemos tenido y seguimos padeciendo. Todo lo contrario, que en Cataluña. 



Quiero terminar esta serie reafirmando mi respeto, cariño y admiración por TODOS los catalanes. Que me parece una locura lo ocurrido los últimos días y que cuando pase un tiempo y esto haya pasado de página, tendremos que averiguar en qué hemos fallado todos. El bloqueo a los productos catalanes y la fuga de empresas de Cataluña perjudica a toda España, incluida obviamente Cataluña. Coincido con Eduardo Mendoza que hay que reeplantearse muchas cosas y pensar, aunque estorbemos, como dice la frase hecha. Termina este ensayo sobre Qué está pasando en Cataluña de esta extraordinaria forma:”Creo que deberíamos haber hecho antes este ejércicio: cuestionar nuestras ideas, explicarnos las cosas a nosotros mismos y los unos a los otros, en lugar de encogernos de hombros ante el prejuicio, la negligencia y la incomprensión. Quizá ya es tarde. Casi siempre es tarde, cuando nos ponemos a pensar las cosas...”

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