Las tradiciones se rebelan. Los arrieros. 35

En esta foto de la década de los veinte del siglo pasado podemos observar a dos benalupenses, transportando harina hacia Vejer, 
La arriería consiste en una actividad económica que combina el comercio y el transporte mediante la utilización de burros y mulos. Debido a la orografía  de la zona, siempre ha habido muchos arrieros en la sierra, sobre todo trabajando con el carbón y el corcho. Después de la guerra, también estuvieron dentro del estraperlo y el contrabando.

En el libro las tradiciones se rebelan Luis Gómez y Rogelio Ruiz dicen: “Fueron los primeros transportistas, hombres que manejando sus recuas de bestias, transportaban desde el medio rural hasta los pueblo, el carbón, la leña y todo tipo de materiales y materias primas. Eran expertos en el manejo, carga y descarga de todo tipo de materiales y enseres. También en el transporte del carbón, el cual era acopiado en grandes espuertas de esparto o palmas, llamadas seras, y que una vez llenas llegaban a pesar hasta ochenta kilogramos. Se cargaban dos en las bestias…. Los arrieros tenían la fama de no cuidar que sus bestias no comiesen los bordes de todos los sembrados que lindaban con los caminos y veredas; era motivo de continuas disputas con las gentes del campo”



Las profesiones de tipo más o menos nómada, como las de arriero, trajinero, recadero, recovero, buhoneros, vendedor ambulante o artesano ambulante habían sido ya usuales entre los moriscos aún antes de su expulsión general. Y aunque nunca han gozado de gran prestigio eran imprescindibles en un mundo donde el motor de explosión no llegaba a todas las partes. En esta zona su pervivencia ha llegado hasta épocas muy recientes, sobre todo, en la sierra, donde los medios de transporte basados en el motor de explosión han tenido una introducción más tardía. Hasta épocas muy recientes los arrieros han tenido una gran relación con el mundo de la corcha. Otra de las labores tradicionales relacionadas con el arriero fue el carboneo, actividad  fundamental en la zona hasta la década de los sesenta.
Foto Mintz. Diego Ruiz González




Los mejores testimonios sobre los arrieros nos los da el carnaval. En 1997, Santo, escribió la comparsa el Ventorrillo, una maravilla integral, donde los arrieros tenían un especial protagonismo. Así decía en el Popurrit:“Los mulos mejor “domaos”/ y mejor “atalajaos”/asoman de Casas Viejas/Balbino y el Engomao/Portátil y Cojo Chinejas/ marcan compás a sus recuas./Llegan los arrieros”.  Paco el de la Cueva en 2016 sacó el cuarteto los primeros tiesos de la Janda, allí hablaba de los arrieros benalupenses: 
Como decía el cojo Chineja, arriero soy yo, 
arriero era mi padre y arriero era mi abuelo
Lo Engomaos con sus recuas de mulos y burros
Los hermanos Terris que con sus mulos sacaban arena del río
El portátil sacaba arena del río y piedras de cancha de los cortijos
Salvador y el cojo Chineja, arrieros y gente buena
Tres grandes arrieros, Antonio Ordóñez, Balbino y José Montiano
Miguel Porrillas buenos grandes y fuertes los burros que él tenía
Los Paco Pipas buena familia de arrieros
Pepe el Chanito y Botines, emigraron a Valencia y no volvieron, porque allí ganaban más dinero
Los Parraos una tradición que todavía no ha acabado
Paco Parejo, Perico la Liebre y Zumaquero
Este es nuestro homenaje para todos los arrieros de nuestro pueblo.



Uno de los arrieros más conocidos del pueblo y que perdura en el imaginario colectivo benalupense fue Diego Ruiz González, el Engomao. Sobre él escribe su nieto Miguel García Ruiz :” Mi abuelo procede de Medina donde eran varios hermanos, allí fue donde empezó a dedicarse al oficio de arriero. Su naturaleza emprendedora le llevo, con 17 años a dejar el paraguas paterno y desplazarse a Benalup, donde empezó a trabajar como arriero en la cuadrilla de Chanito”Suspiron”. Tras un tiempo trabajando, decidió independizarse y empezó a tratar con los señoritos directamente los trabajos y así emprender su camino por su cuenta. Creo una cuadrilla de arrieros compuesta por sus hermanos Curro, Antonio, José Maria y varios hombres más. Con el carbón que compraba, lo transportaba y lo repartía por los pueblos vecinos, Barbate, Chipiona, Medina, Cádiz, etc…. En algunos pueblos tenía compradores y en otros como Barbate llego a tener hasta tres despachos de carbón. De cada pueblo, volvía cargado de algún género para venderlo, por ejemplo de Cádiz traía materiales de construcción…"

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