Tartessos y Carambolo. Misterio, casualidad y desconocimiento. 2

El asidonense Alonso Hinojos
José Ramón Mora Figueroa Allimes se ofreció en 1958 voluntario para contratar a una cuadrilla que construyera las obras de ampliación ya que allí se iba a celebrar un torneo internacional en 1960. Esta sociedad la habían fundado la familia de propietarios los Ybarra y donde acudía lo más granado de la sociedad sevillana y andaluza del momento. José Ramón fue muchas veces campeón de España y del mundo de tiro a pichón. Las instalaciones estaban en unos cerros en la meseta del Aljarafe conocidos entre sus habitantes como carambolos. Siempre hubo una leyenda en la zona que decía que debajo de ellos había grandes tesoros.


Los 25 albañiles de la cuadrilla de Andrés Cózar
Lo mismo que en el Tesorillo en Benalup o en el Monasterio del Cuervo, en este caso relacionado con la huida del rey visigodo Rodrigo tras la derrota de la batalla de la Janda. El 30 de septiembre el arquitecto Rodriguo Medina Benjumea tenía que salir de viaje, pero de camino al aeropuerto curso visita por las obras y decidió que antes de que se sellara el terreno con hormigón, excavar unos 15 cm más para que las ventanas fuese más altas. Los 25  albañiles benalupenses de la cuadrilla de Andrés Cózar se pusieron mano a la obra cumpliendo las instrucciones del arquitecto. Fue entonces cuando el pico del asidonense Alonso Hinojos tropezó con un objeto metálico. Al comunicárselo a sus compañeros, vieron que le faltaba una pequeña pieza, por lo que siguieron buscando. Los albañiles benalupenses que habían dejado de ser jornaleros del campo en la construcción del poblado de las Lomas dieron con un lebrillo, un recipiente de barro cocido que contenía el resto del tesoro. Por descuido y desconocimiento de los trabajadores, el lebrillo se rompió. En su interior se encontraron huesos de animales, cerámica de pequeñas proporciones que también se rompió y un total de 20 piezas de oro de 24 quilates. En principio no eran conscientes de la importancia del hallazgo que revolucionaría la historia de Andalucía, así que se repartieron el botín y muchas piezas viajaron a Medina y a Benalup. 



A través del facebook de las fotos me entero de nombres de benalupenses que estaban en esa cuadrilla. Vane Barberan Dominguez:"ahí van unos cuantos, hace muchos años y le cuesta un poco recordarlos a todos, mi padre tenía entonces 18 añitos: Manuel Lago, el Bombito, Andrés Romero (padre, era el encargado), Andrés Romero (hijo, su padre lo llevó para quitar una boca de su casa, era un crío y no estaba en nómina, el Canario, la Gorriona (a pesar de su mote era hombre), Balbino el de la Currichina, Domingo el gato, el Lolo... recuerda a un tal Curruco y un tal Margarito, a otro le decian Esaborio de yunquera en Málaga, mi padre como ya he dicho tenia 18 añitos, ahora tiene 77, que memória tiene el joío, olé por el..."Amparo López :" Hola mi padre también estuvo allí, se llama Juan López Jordan!



Pero el hallazgo llegó a los oídos de la federación de tiro de pichón, uno de cuyos miembros conocía al catedrático Juan de Mata. Vino a Benalup y Medina y al ver las piezas quedó maravillado. Tras un minucioso estudio de las piezas, el profesor Carriazo llegó a la conclusión de que eran de origen Tartessico. Una de sus frases más famosas de dicho informe dice así:“El tesoro está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2,950 gramos. Joyas profusamente decoradas, con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservación satisfactorio, salvo algunas violencias ocurridas en el momento del hallazgo”.      A lo que agregó: “Un tesoro digno de Argantonio, legendario rey de Tartessos.” 



Los albañiles asustados obviamente devolvieron todo el tesoro y nunca vieron ninguna recompensa económica por su hallazgos. Entre ellos Diego Jiménez Barberán y Francisco Barberán Cózar. Tartessos sigue estando hoy relacionado con el misterio, la incertidumbre, la monumentalidad y la magia. El tesoro de Carambolo pasa por ser uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la Historia de España, ya que además de su riqueza en sí, permitió conocer el mundo tartéssico. Tesoro que se descubrió de forma casual y fortuita como hemos visto y que siguió alimentando la historia de los tesoros escondidos que tanto daño ha hecho al patrimonio arqueológico andaluz. 



En 1959 se celebró el campeonato mundial de tiro de pichón en las instalaciones que la cuadrilla de Andrés Cózar habían ampliado con motivo del tal evento. En esta ocasión el ganador español fue el Conde de Teba, José Ramón Mora Figueroa su eterno competidor no sería el campeón en esta ocasión. Lo vemos en la foto que hizo Serrano, el mismo que dijo que las pasó canutas en 1933 en Casas Viejas cuando vino a cubrir los sucesos. Más casualidades de la historia.  
José Ramón Mora de Figueroa y el Conde de Teba




Pero no se acaba aquí nuestra relación con Tartessos. En el 2016 apareció una noticia que relacionaba el origen de Tartessos con una isla fluvial del Barbate.  A lo que MANOLO MONTIANO respondió: “Esta noticia ya apareció hace meses. La isla no está en el río Barbate, está en el río Álamo a cuatro kilómetros desde Benalup”. La civilización tartessica sigue siendo un misterio. Seguro que nos deparará grandes descubrimientos y tesoros. Pero todavía hoy, como el resto de la historia de Casas Viejas, es una gran desconocida. Las pinturas de la cueva del Tajo de las Figuras de las más importantes del sur de España y relacionadas según Sánchez Drago con la leyenda de Gargoris y Habidis, personajes tartéssicos, siguen cerradas desde el 10 de octubre de 2008. Me cuentan que pronto puede haber buenas noticias al respecto.

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