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Las matanzas. La sociabilidad.Y 4

Alu Guillén escribió: "Esta foto también la tengo yo. Creo poder aportar algo, lo primero confirmar que sí es mi padre el que está agachado. Y mi madre la que tiene un bebe en brazos, Mi hermano Alonso. Por lo que la instantanea data de finales de 1961. Mi madre siempre cuenta las matanzas que organizaba su tia Mari Nieves, es más creo reconocer algunas de sus hijas; Ángeles, Ana María, Reyes..." Tere Román Navarro escribió: ",en casa de mis padres se hacía matanza todos los años y venían la familia por parte de mí padre y de mi madre más los amigos y se pasaba super bien eran por lo menos dos días para dejarlo todo hecho, las perolás, las morcillas, las longanizas, el guiso de patas, las coles con garbanzos........ qué tiempos aquellos".
La matanza no solo consistía en el sacrificio del animal, como quiera que las tareas necesarias requerían la colaboración del resto de la familia y al haber carne disponible esos días constituía una estupenda excepción en las penurias del resto del año. Así que la matanza siempre estaba asociada a momentos de fiesta. Cuando llegaba la tarde, llegaba la fiesta o la “juerga” como solían decir ellos. En ese momento se  sacaba la guitarra y todos empezaban a cantar y a pasar un buen rato.
Cuando la matanza finalizaba, como vimos en la entrada anterior, la parte del cochino que había quedado se solía repartir entre las personas que habían acudido al evento -el denominado presente-. El origen del presente, como la costumbre de exteriorizar la fiesta, de hacer publico el rito hay que buscarlo en la Edad Moderna, en épocas de persecusiones religiosas a judíos y musulmanes. La matanza y la fiesta que conlleva suponía mostrar a los vecinos la pertenencia al grupo cristiano frente al musulmán. 
Antonio Pérez Montiano y Pedro Montes de OCA



Pero el sentido social de la matanza, la socialización que se produce en ella, la fiesta que le acompaña no se entiende sino conocemos que en la sociedad predominaban la familia extensa y las relaciones de solidaridad entre familiares y amigos. Así como el tornapeón, o en los años ochenta la construcción del Barrio Santo Domingo, la matanza se convierte en una ocasión donde se colabora con el partiente o amigo. La matanza es un condicionante que une a la familia extensa y favorece la comunicación y relación entre los diversos grupos de la comunidad, ya que en la matanza participan no solo la familia, sino que participan además un buen número de vecinos que son invitados. Es esta solidaridad, esta reciprocidad lo que la caracteriza culturalmente. Lo importante no es lo que se intercambia, sino las relaciones intergrupales que se generan. Era normal que las familias que acudían a la matanza de un vecino o amigo, fueran ayudadas por estos cuando hacían las suyas. Es una muestra más de como la sociedad andaluza tradicional se basaba en la solidaridad y ayuda mutua. 



La ancestral matanza del cerdo se convertía en un ritual que requería la presencia y la ayuda de la familia, entendida en su sentido más amplio. En esta foto de 1956 de la familia Zumaquero se ve la presencia de los dueños, de las hermanas y de los cuñados. La matanza se convierte en una fiesta y en un trabajo, donde se realizan una serie de faenas que van a proporcionar comida para todo el año, dentro de una economía donde una gran parte de la producción estaba orientada hacia el autoconsumo

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