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Las matanzas. Planteamiento. 1

Paquí Barberán escribe en el facebook: "Perico Taparroyo, Francisca la gallinita, que cariñosamente le llamábamos cochete, el niño que esta entre ellos no se quien es, Inés la hija de Nina la carnicera, mí abuela Francisca, Inmaculada, Ana y Antonio los hijos de Francisca y Perico, la pareja de detrás no se quien son y en la esquina derecha Matilde creo que era la madre de Francisca, detrás de ella creo que es Rosario"
Como vengo haciendo tradicionalmente en esta serie de la historia de Benalup-Casas Viejas en sus imágenes utilizo fotografías publicadas en el Facebook del mismo nombre y otras de mi archivo particular. Le toca el turno a la matanza, una de los rituales y eventos más característicos de la sociedad tradicional y que en la actualidad, ha desaparecido, al menos con las características y formas de antaño. A través de estas fotografías pretendo analizar su carácter económico y social, así como los procedimientos y rituales que se utilizaban en torno a ella.
Dentro de la economía de autosubsistencia de los campesinos, la matanza ocupa un lugar trascendental pues proporciona comida (chorizo, salchichón, morcón, manteca…) para todo el año. La matanza tradicional andaluza ha estado ligada siempre a las necesidades básicas de subsistencia de los habitantes de esta tierra, cuya importancia convirtió al cerdo casi en un animal de compañía. 

Foto Mintz



Del cerdo, al tener tanta carne, se aprovechaba todo; se hacían chicharrones, y el tocino y los huesos se conservaban en sal, ya que en aquellos tiempos no existían métodos artificiales para conservar la carne. Utilizaban hasta la piel de los animales para hacer alfombras o zambombas.  



En la actualidad, la matanza tradicional ha desaparecido, se han impuesto las ventajas higiénico-sanitarias y los nuevos modo de vida de las matanzas realizadas en los mataderos públicos e industriales, no obstante hay que resaltar la importancia cultural, económica y social de la matanza casera o comunal en la sociedad tradicional benalupense. No podemos olvidar que la matanza tradicional fue el método de abastecimiento de alimentos cárnicos en el mundo rural andaluz, dentro de una sociedad carnívora centrada en la especie porcina. La matanza llenaba la despensa de carne, embutidos y grasas asegurando la comida para el duro invierno. La época donde más escaseaba el trabajo y los alimentos.

Foto Mintz



El cerdo se criaba en corrales y pocilgas de los labradores y hortelanos, como vemos en esta fotografía de la huerta de Ricardín. Se mantenían con frutas, hortalizas desechadas, maíz, cereales molidos, etc… Existía la costumbre de echarles también los desperdicios de la comida, aunque los de pescado no, pues le daban mal sabor al tocino. Otras veces se adquirían en la sierra o en los cortijos o se les entregaba a porqueros que los criaban en manadas o piaras. 
Foto Mintz



El trabajo de los niños como se ve en la fotografía con los cerdos era habitual, muchos iniciaban su experiencia laboral a corta edad cuidando cerdos.  A finales de septiembre se les devolvía a sus dueños y era el tiempo de cebarlos con garbanzos, bellotas, matiz, patatas, harina de cebada…



Oca contaba la siguiente anécdota sobre un porquero: “un porquero -Pedro Cortabarra, esposo de Ascención-- me contaba historias de cuando estuvo realizando estas funciones en Los Aguijones, finca propiedad de de los Mora-Figueroa-Domecq. Un cierto día se le aparece el dueño de la finca sobre un Jeep,provisto de antena y equipo telefónico, short y camisola de explorador.Alta y enjuto, como era, le llama en la distancia, y Pedro le pregunta: ¿Y Usté quien éz? ¡Yo soy el señor! ¡No puéze! porque mi madre me dice que señó sólo hay uno y está en el zielo. Y con las mismas despareció dejando a D. José R Mora Figueroa des Alimes sentado en su Jeep, absorto y pensativo, sin haber podido conocer al pequeño porquero que cuidaba de su piara”

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