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Las aguas del monasterio del Cuervo. 1

José Antonio Gutiérrez Álvarez, linense y estudioso del patrimonio de la zona (mucho sabe de las pinturas rupestres, del Monasterio del Cuervo y del hermano Antonio) me regaló el panfleto que escribió José Miravete Martínez y que se publicó en Cádiz en 1770. Se titula Disertación físico-médica sobre el buen uso, y seguras virtudes medicinales de las fuentes minerales existentes en las cercanías del Convento de San Joseph del El Cuervo, de RR.PP. Carmelitas Descalzos. Lo voy a publicar y comentar, para lo que voy a recurrir al valioso libro sobre el Monasterio del Cuervo de Rosario Fresnadillo.
El pasquín se divide en seis capítulos. El primero funciona como introducción y en ella habla con  carácter general de las enfermedades y la posibilidad de que las aguas medicinales las sanen. Abundan las referencias eruditas. Como no aporta nada al conocimiento local de la institución no me detengo más en este apartado. Pasado así al segundo. Se denomina DESPCRIPCIÓN THOPOGRAFICA DEL CUERVO. 



“Está el Sitio del Cuervo cinco leguas al Este de la antiquissima Ciudad de Medina-Sidonia, y es de su ´termino, y Jurisdicción, cinco al Norte de Tarifa, y cinco al Oeste de la pequeña, pero muy fuerte Plaza de Gibraltar (que desde 1713 pertenecía a la corona inglesa por el Tratado de Utrech). Está en una hermosa llanura, rodeada de muy altas y asperas montañas, y colocado en una elevada altura: Ay allí un Convento desierto de RR.PP. Carmelitas Descalzos, que se fundó en el año 1715. (porque según su Instituto, están obligados a tener un Monasterio desierto en cada Provincia, para que sirva de retiro a los Religiosos de la Orden, que quieran hacer una vida más austera de la que se pueda practicar en los Conventos, que están en poblado)”



Como tendremos ocasión de comprobar en esta serie,  esta es el quid de la questión, la contradicción histórica de este emplazamiento. Desde su origen se ha debatido entre la necesidad de que sea visitado y utilizado por gente y su carácter de desierto, de retiro emerítico por lo cual no puede entrar nadie a él. Curiosamente es la misma contradicción que atañe al estado actual del Monasterio del Cuervo, propiedad privada, pero que tiene unas grandes potencialidades para cumplir una función social y económica pública. Esta, además del carácter histórico del documento, es una de las causas por las que esta pasquín resulta tan interesante. 



Sigue luego José Miravete alabando las riquezas que en vegetación atesora el lugar: “Dicho Sitio, y sus cercanías producen Alcornoques, Quexigos, Aceibos, Alisos, Laureles, Durillos, Madroños, y algunos Frescos, Bresos, Aulagas, Escobones, Gallumbas, Lentiscos y otros Arbustos: y al mismo tiempo agradece el cultivo de Árboles frutales como Castaños, Pinos, Peros, Camuesos, Manzanos, Nogales, Ciruelos, Higueras, y Naranjos: También cría diferentes hiervas Medicinales, como Polipodio, Poeo, Consuelda, Centaura menor, Pimpinela, Berbens y otras muchas plantes, que van a coger los herbarios por la Primavera y el Estio: De hiervas de pasto no es abundante, porque aunque las produce, no dexa los pastizales, que se ven en otras partes: En las excavaciones que se hicieron para la fabrica del Convento, se encontraron porciones de succino, del que se dicen conservan un pedazo los Religiosos de aquella Comunidad".



Termina este capítulo centrándose en las bondades del clima y el paisaje del lugar para la salud de los que allí habitan. A ellos, junto con el agua, atribuye que todo el que vaya allí enfermo, sané rápidamente, no en vano, como ya veremos se trata de un folleto de propaganda que busca fomentar las visitas al convento, que en un principio, por la propia ley de la corporación religiosa, no las puede recibir.  



“El expresado Sitio del Cuervo goza de un ayre sano por puro, y etheres. Son allí los calores, y fríos moderados en las respectivas estaciones de Invierno y Estío, y en él, los RR.PP. experimentan robusta salud, aun aquellos que fueron achacosos: De eso se me refiere, que llegón con esputo de sangre, y sin más remedios que el Sitio, ayres, y aguas, perfectamente curó, y sé que ha sucedido lo mismo a los operarios, que concurrieron a la obra del Convento, en cuya residencia se consigue un laudable apetito, digestión, y sueño, que no se suele lograr en otra parte, recreándose la vista aun mismo tiempo con una hermosa, y natural perspectiva, que forman las sierras, gargantas, y frondosos bosques, y la exemplar Comunidad con sus espirituales exercicios infunde devoción, y una alta idea de la Santidad de nuestra Sagrada Religión".

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