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Jóvenes cosiendo

En esta sección sobre la historia de Benalup-Casas Viejas suelo tomar fotos del facebook del mismo nombre y añadirle alguna de mi archivo. En esta ocasión el tema va de jóvenes cosiendo.

La primera foto está realizada a principio de los años cuarenta, en la calle Medina (actualmente Independencia) a la altura de la farmacia actual. Nos ha sido imposible localizar a todas las mujeres que aparecen, pero si algunas de ellas como Leonorcita Pérez, Mercedes y Ana María Múñoz, Carmen Gallart, Paz Pérez... Se trata de una miga a donde a las jovencitas las enseñaban a coser, que aquel día había llegado una demostración de las famosas máquinas de coser alemanas Singer.  El farol, el estado de la calle, la presencia de las curiosas vecinas y la asistencia de las gallinas. Las únicas que no les interesa el acto.



De la segunda fotografía decía Teresa Herrera Sánchez en el citado facebook: “Mujeres aprendiendo a bordar en el patio de Juana Estidillo, La niña, Isabel Sánchez Moya, De izquierda a derecha Censión madre de Joselito, Paca Mena, Juana Estudillo, las que están de pie, Isabel Mariscal, Anichi, María mujer de Félix municipal, Nati sobrina de Juana estudillo, Manuela la de Cayetana mujer de Juan el taxista, Carmeluchi . Aprendían a coser para hacerse su propia ajuar o el de sus hijas. El ajuar es la ropa de cama, cortinas, toallas...... Que llevarían cuando se casaran. También hacían las canastillas para los bebés o sea la ropita del mismo. No había medios económicos para comprar estas cosas ya confeccionadas. Muchas de esas clases no eran pagadas simplemente se reunían para aprender o para ayudarse unas a otras. A veces utilizaban la tela de alguna cosa que ya no servía y la aprovechaban para volver a utilizarla para otras cosas”.



En la tercera foto, un poco más moderna, y aunque están cosiendo de distinta forma es la misma temática. Quiteria a la izquierda, posa, con sus alumnas Entre otras Ana o Teresa Benítez Reyes. Aunque varían las edades, entran todas en el parámetro de la soltería y la juventud.  Salvo la señora del centro que tiene las tijeras en la mano y que sería una especie de ayundante. Todas las muchachas tienen en la mano un trapo, pues el objeto de la foto es retratarlas mientras que aprenden a coser.



Aunque en las tres fotos están realizadas en épocas distintas, en lugares diversos (uno en la calle, otra en la casa y otra en el patio) y hacen labores diversas, coser, bordar, con máquina, a mano, con pespuntes… Las tres tienen una serie de características en común. En todas aparecen mujeres, ningún hombre, en todas se está cosiendo y se está realizando tareas relacionadas con el textil. Ambas cosas, como veremos, no son casuales, sino que reflejan la sociedad patriarcal y machista que dominó, absolutamente, España hasta los setenta. En primer lugar, las tres fotografías nos relacionan el aprendizaje de la costura con el sexo femenino. Era obligatorio que la mujer supiera coser y por eso acuden a lugares donde aprenden a ello. El hombre dominaba el ámbito público y el mercado laboral, la mujer sus tareas de casa y el ámbito privado. Por eso la mujer tenía que ser preparada para su función natural en aquella época: llevar una casa, criar a sus hijos, enseñarles a rezar, cocinar, cuidar a su marido, coser, hacer media, hilar y tejer, quizá hacer encaje, bordar y remendar. 


En ese contexto, aunque las tasas de alfabetización eran bajas en todos los sectores, para el censo de 1917 era el triple en el caso de los hombres, que en el de las mujeres. Y es que si los niños iban poco y se quitaban muy pronto de la escuela, las niñas se quitaban antes y de forma más masiva. Pero la causa profunda es por el muy diferente contenido del aprendizaje: las niñas escolarizadas lo eran dentro de un modelo que definía las labores de manos como la ocupación más idónea para las mujeres, y por tanto centraba en estas labores el aprendizaje femenino. No importaba que no supieran leer, ni escribir, tenían que saber bordar, coser y puntear, el resto de las labores ya se lo enseñaría la madre (lavar, guisar, barrer….) 


La infancia y la juventud  la etapa en la que se aprende, era precisamente por ello la etapa en la los jóvenes debían aprender qué ocupaciones las definirían una vez adultos por eso las jóvenes acuden masivamente a aprender las tareas de manos relacionadas con la costura. No es una educación oficial, reglada… pero es la educación que le impone la sociedad del momento. Las profesoras no están tituladas, (normalmente mujeres viudas o solteras) que «en sus respectivas casas enseñan a coser» a sus discípulas «por una módica retribución» (a veces a cambio de realizarle las tareas en la casa) constituyen una institución fundamental para entender la enseñanza femenina anterior a los años sesenta. No aparecen en los censos, ni en los informe oficiales, para éstos no existen, pues no son maestras, no están pagadas por el ayuntamiento, no tienen escuela abierta, sino que simplemente reciben en sus propias casas a niñas de los vecinos a las que enseñan, alrededor de un brasero, a coser, bordar y hacer calceta. Es decir, las preparan para la vida adulta, lo que siempre ha hecho la educación. 



Es verdad que las tres fotos reflejan los pocos recursos económicos de la época. La inexistencia de asfaltado, las gallinas, la farola , la ropa que llevan o  como muchas jóvenes iban a coser para confeccionarse su propio ajuar, pues el poder adquisitivo de las familias no permitía adquirirlo directamente en un comercio. Hubo casos que la fecha de la boda, estaba condicionada por la terminación del ajuar.  Pero yo creo que estas tres fotografías nos sirven para comprender como hasta los sesenta el fracaso escolar era mucho más amplio entre las mujeres que entre los hombres. Pero para entender el inmenso atraso de la alfabetización de las mujeres españolas hasta la década delos sesenta  tan importante  es conocer  el déficit de escuelas y de maestros, como saber qué se enseñaba a las que llegaron a la escuela, a qué decidieron dedicarlas la sociedad. Comprender por qué escribir y contar estaba casi tan fuera del alcance de las que nunca fueron a la escuela como de las que pasaron años en ella. Para mí las tres fotografías se insertan dentro de un tipo de sociedad machista, donde el papel de la mujer es secundario y marginal. Tenían que saber surcir, hacer un pespunte o coser el roto de un pantalón. En la actualidad, ocupan el mismo rol que el hombre en el sistema educativo, incluso lo están superando ampliamente, no obstante, todavía queda mucho camino para conseguir la igualdad total. Digo y pienso yo.

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