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Casas Viejas en 1908

Me manda mi amigo Juan Manuel Pérez Helena el siguiente documento del Archivo de Medina Sidonia donde se reflejan algunos datos de Casas Viejas en 1908. Aparece que en esa fecha tiene 1260 habitantes de hecho y 1256 de derecho. El documento nos sirve para ponerle nombres y apellidos a la élite que vivía en Casas Viejas a comienzos del siglo XX.


Plano urbano de 1906
El alcalde pedáneo es Antonio Vela Pérez Blanco. Aunque era médico de profesión, licenciado en Medicina Natural por la Universidad de Cádiz, no ejercía la profesión de médico, pues se dedicaba a regentar sus explotaciones ganaderas. De hecho en este censo aparece como ganadero. Se había casado en 1883 en Casas Viejas con Luisa Morales Cabrera, según aparece en el libro de nacimientos de la parroquia de Benalup “casado de secreto en esta aldea”, posiblemente embarazada de Juan Vela Morales que nació a principio de 1884. Ese mismo año, Antonio Vela Pérez-Blanco había formado una empresa ganadera con su hermana Nicolasa y su cuñado Francisco García Vela, carpintero y que también hacía las cajas de muerto como aparece en este documento. Este era sobrino de Francisco Vela López el padre de Antonio Vela, que pasa por ser el patriarca de la familia Vela y que fue alcalde pedáneo de Casas Viejas y el fundador del emporio Vela. Francisco García Vela, de apodo el Reinero, tuvo una hija Nicolasa, que casó con el médico José Espina Calatriú, natural de Medina y que había venido a ocupar la plaza que dejó Antonio Vela Pérez Blanco. Precisamente en 1908, el año de este documento, Antonio Vela y José Espina dividieron la empresa. Dice Mintz: “En 1908, las dos familias hicieron inventario de los nombres de sus terrenos y casas acumulados, lo dividieron todo en dos partes aproximadamente iguales, y las sortearon. Era una lotería sin riesgo y ambos lados salieron beneficiados abundantemente, tanto en terrenos como en casas”.  Un año más tarde, en 1909, José Espina Calatriú le deja su plaza de médico a su cuñado José Ortiz Villaumbrales, para dedicarse él también a la explotación de su empresa ganadera. Todos vivían en casas de mampostería en el solar que había adquirido el padre Francisco Vela López desde la calle San Elías a la calle San Francisco. 
Francisco Vela López

Antonio Vela Pérez Blanco


Otros propietarios que aparecen son Blas Cruz Rico, que vivía en los Escudetes y que procedía de Escudetes, estando casado con María Montiano Bernal, también de Monda, el pueblo del valle del Genal. Juan González Ruiz  casado con Ana Gutiérrez Ruiz y propietarios de la finca del Torero. José Márquez Moya casado con Antonia Estudillo Jiménez y Alfonso Vela Galiano casado con María Moya Benítez ambos propietarios residentes en el pago de la Albaida, en la Gargantillas. Completa la lista de ganaderos Ramón Moreno Máñez casado Teresa Torres del Río, de Jubrique, que vivían en la Herrumbrosa. 

José Espina Calatriú


Además del médico, hay que unirle a esta lista el nombre del cura, el conilato Diego Fuentes Bermúndez que vivía en la plaza de la Constitución. La nómina se completa con los industriales y comerciantes. Empecemos con los dos molineros, los Juan y Antonio del Río Rondán, que vivía en la calle San Francisco y Mira el Río respectivamente, que van a llevar lo que luego serían el molino del Capataz y de Luna. Ambos procedían de Jubrique, pueblo también del valle del Genal. El herrero era Pedro Romero Parrado de Conil, casado con María Vidal Benítez y que tenían su herrería en la calle Cuartel. La pensión estaba en la plaza la Constitución, sito actual Pub Tato y era propiedad de Rafael Mateos Macías  que también era propietario en las Algámitas. Como tabernero aparecen dos más; Pedro Grimaldi Ortiz, casado con Paula Gallardo Lozano, que vivían en la plaza la Constitución, además del bar, como toda la familia eran hortelanos, regentando la Huerta Chica. Después el bar pasaría al zapatero Ricardo Rodríguez Pérez Blanco, que antes había sido molinero en el monasterio el Cuervo y había nacido en San Roque. En la actualidad un nieto suyo todavía regenta el mismo bar. 
Julián Pérez Barrios



El otro tabernero era Manuel Moreno Girón casado con Manuel Moreno Girón casado con Teresa Barberán Castellet y que tenían el bar en la calle Medina (hoy Independencia). En el listado aparecen tres personas que tienen tiendas de comestibles. Luis Guineas González, casado con Andrea Benítez González, en la calle Medina. Luis Guineas era un Guardia Civil retirado que iba a ser alcalde pedáneo en 1915 cuando el affaire Zumaquero. Junto con su mujer, se encargarían de la crianza de los hijos de José Guillén Delgado e Isabel Benítez Barberán (prima hermana de esta) cuando ambos murieron. Luis Guineas procedía de Madrid. 
Juan Pérez Blanco Estudillo




Los otros dos que tenían tienda de comestibles eran Juan Lara, que también era hortelano, barbero, dentista, hortelano y un largo etcétera y Juan Pérez Blanco, casado con Nicola Jordán Vela. Juan también fue carpintero y alcalde pedáneo, llegando a ser una de las personas más influyentes del Casas Viejas de la primera mitad del siglo XX. Su familia procedía de Medina. En las peluquerías ya hemos hablado de Juan Lara. Manuel Parrado Utrera estaba casado con Trinidad Gutiérrez Romero y ambos procedían de Medina, vivían en la calle San Elías.  El tercer barbero era Manuel Vargas Sánchez que vivía en la calle San Juan.  Por último la única tienda de tejidos registrada en 1908 era la de Esteba Finocchio Ferrino que había nacido en Cádiz, pero sus padres Nicolás Finoccio y Catalina Ferrino Ferrino lo habían hecho en Génova. De Cádiz se trasladaron a Casas Viejas donde Estebán empezó trabajando como corsario y luego puso en la calle San Juan una tienda de comestible. Según el censo de 1906 la inmensa mayoría de los que aparecen en este listado saben leer, viven en las calles Medina, San Juan, San Elían, San Francisco y Plaza de la Constitución. Constituyen la élite del pueblo, la de los propietarios, funcionarios, comerciantes e industriales,  los que viven en casas de mampostería. Provienen de Medina, valle del Genal, Madrid, Cádiz, Italia....


Otro sector mucho más mayoritario vive en la parte septentrional de la calle Medina y Nueva, en la calle Alta, en la calle Caballero, Tarifa o Polavieja. Lo hacen en chozas y casarones. No saben leer, ni escribir y son mayoritariamente, en cantidad abrumadora jornaleros. Viven en pésimas condiciones víctimas del problema agrario. Estamos por tanto ante una sociedad bipolarizada, dual, opuesta… que inevitablemente va a tener muchos conflictos y enfrentamientos entre ellos. Recordar por ejemplo los de 1915 y los de 1933.

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