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Testamento de pasado y futuro. Y 4. Por Ángel Guillén Benítez

Y así llegamos a los momentos actuales. No caigamos ahora en los mismo errores. España ha cambiado totalmente; se han incorporado a las vida pública de los pueblos nuevas fuerzas procedentes de los partidos políticos; se inician los movimientos autonómicos en las distintas nacionalidades del Estado Español; y en estas circunstancias tan propicias, Benalup vuelve a poner sobre el tapete de la opinión pública la reivindicación de su independencia municipal.




Yo creo que las condiciones son inmejorables.  Se puede actuar con mayor libertad; se respiran aires de descentralización; el pueblo ha experimentado una notable mejoría en todos los órdenes; y el Ayuntamiento en Medina, que parecía constituir el mayor obstáculo ha dado luz verde para que se inicien las gestiones.- 



¿Qué pasa, pues? ¿Vamos a dejar pasar esta oportunidad única por unos personalismos, hoy totalmente desfasados que a nada conducen? Los benalupenses no podemos consentir que todo se venga abajo por unas diferencias personales.- La independencia de Benalup es algo que a todos nos afecta. Tomemos ejemplo de Cataluña. Su autonomía no ha sido conseguido por Tarradellas ni por los parlamentarios, sino por el pueblo; por los catalanes, que ante esa empresa común han dejado a un lado todas las diferencias de partidos. 



La independencia de Benalup no es, no debe ser obra de Juan ni de Pedro; de este o aquel grupo; de tal o de cual partido, sino obra de los benalupenses, de todos los benalupenses ya sean naturales o solamente vecinos de Benalup. El trabajar por el bien de Benalup y por tanto por su Independencia Municipal es una obligación de todo benalupense. No pretenda nadie conseguir laureles, a costa del pueblo. Ya es hora de que pensemos en dar sin recibir nada a cambio. Recordemos a Gandhi. El independizó de la poderosa Inglaterra no un pueblo, sino un imperio, no una población de 5000 habitantes, sino de 700 millones y todo lo hizo en su sacrificio personal; con su lucha no violenta; con humildad, con su entrega y ¡qué recibió a cambio? ¡Un montón de cuchilladas!



Basta, pues, de rencillas; de grupos, todos bien intencionados, no me cabe duda, a los que pedimos como muestra de esa buena intención que se unan y luchen todos por el mismo ideal ¿A quién echaremos las culpas si ahora no conseguimos lo que tanto hemos deseado? Estamos dando con esta conducta un espectáculo bochornoso con el que tenemos que acabar aquí y ahora. El pueblo tiene la palabra. Aquí hay unas cuantas opciones entre las que tiene que decidir: O se confirma a la Junta que actualmente viene actuando, o se enconmienda esta misión a los concejales actuales que son los legítimos representantes del pueblo os e crea una asociación de vecinos que partiendo de la luz verde dada por el Ayuntamiento reemprenda el camino hacia esa meta soñada de nuestra autonomía.



Y yo personalmente, y no quiero influenciar en vuestro ánimo, creo que si hay ya una comisión trabajando en este asunto y lo está haciendo bien lo más oportuno sería su confirmación por parte de todos, ya que se le achaca precisamente el ser poco democrática. A mí me consta que en sus primeras gestiones no se le comunicó al pueblo nada con la única intención de hacerlo, cuando ya hubiese algo positivo que ofrecerle. Yo estoy fuera. No quiero, porque no puedo tomar parte directa en el asunto pero estoy dispuesto a ayudar a todos, nacidos o no en Benalup, los que estén dispuestos a hacer algo por nuestro pueblo. Creo que, lejos de criticar sus actuaciones deberíamos agradecerlas más precisamente por no ser ellos benalupenses. En una palabra, amigos todos.
Yo ni quito ni pongo Rey
Pero ayudo a mi señor.



He optado por no comentar las palabras de Angelín para que el lector saque sus propias conclusiones. A la persona que le dio este documento (José Luis Pérez Ruiz, Santo) lo hizo como "su testamento político". Yo he creído oportuno darlo a conocer tal cual, sin añadir, ni quitar nada, para así ayudar a que se conozca el pasado de este pueblo, se entienda el presente y ayuda a prever el futuro. En cuanto a la fecha y el lugar donde dio este discurso no lo sabemos con certeza. Pero habría que situarlo en torno a 1976, iniciada la transición a la democracia. Ya que habla en su discurso del pasodoble sobre el plan de la Laguna, que empieza Siempre alabaré a Don Ramón Mora Figueroa, y que han pasado después de esto 15 años. Como ese pasodoble era de la agrupación Los Indios y esta salió en 1961 por eso escribo lo de 1976. Terminar diciendo que el documento me parece de un gran calado histórico y una rabiosa actualidad, que nos sirve para reflexionar sobre el pasado, pero también sobre el presente de una de las grandes cuestiones de la historia de este pueblo: la dependencia política.

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