Los velatorios. Las tradiciones se rebelan. 6

Foto Mintz

Las fotos que se presentan en este post pertenecen a una serie de unas 15 fotografías sobre el mismo plano, pero en distintas secuencias del catedrático de la universidad de Indiana en Antropología Jerome Mintz.
Pepe González estableció que la casa era la de los Cortabarra en la calle Nueva, el mismo lugar que la famosa foto de las chozas, pero una década más tarde. Los dueños todavía recordaba que ese día vieron como un hombre, que luego resultó ser el Americano, ponía un trípode enfrente de la casa y hacía muchas fotos, nunca entendieron el por qué de eso. Era lógico que no supieran del interés de los antropólogos por los rituales en torno a la muerte. En la sociedad de la que provenía Mintz hacía ya mucho tiempo que los tanatorios habían  sustituido a las casas propia como lugar para realizar el velatorio del muerto.
Foto Mintz



El velatorio es un procedimiento que persigue controlar y apaciguar la angustia que produce el cadáver y la misma idea de la muerte o ausencia del ser querido. Acompañan en este acto familia, vecinos y amigos. En este caso, el paso del tiempo se pasa en la puerta de la casa, donde se combate mejor el calor del verano. Algunas sillas son propias, otras son dejadas para la ocasión y prestar servicio a los numerosos  dolientes que asisten al acto. Esta foto de un velatorio tradicional, donde aparecen entre otras Agustina Cabeza, María Serrano y Antonia Salcedo... 


Marcos Ramos en el libro sobre las costumbres y tradiciones de la comarca de la Janda escribe: “La muerte como el nacimiento tenían lugar en el domicilio. Tanto el momento de la muerte como el poner el difunto en la caja o la llegada del difunto a su domicilio o la salida hacia el cementerio eran acompañados de unas estentóreas manifestaciones de dolor, por parte de las mujeres de la casa, con gritos, lamentos, y, en casos extremos, convulsiones, arrojarse al suelo, descomponerse vestidos y cabellos, etc… mientras los deudos, hombres, mostraban su aquiescencia a esta conducta llamativa y exigida por el que dirán, sosteniéndolas y consolándolas hasta que otras personas se ocupaban de ellas”. 



En el libro de las tradiciones se rebelan de Rogelio Ruiz y Luis Gómez sobre los velatorios se dice: "
"Después de una larga noche de penas y pesares y con la llegada de la madrugada la casa se iba despejando: habitaciones, corredores, escaleras y otras dependencias quedaban desiertas. Lo mismo ocurría con la de los vecinos más cercanos que por hospitalidad mantenían sus puertas abiertas desde el mismo instante en que se tenían noticias del fallecimiento. En aquellas horas de la madrugada cuando sólo quedaban familiares e íntimos, entraba en escena "el gracioso del barrio que si por algún motivo no estuviera presente, se le requería con insistencia para aliviar tan largas y tensas noches sentados en incomodas sillas. Una vez consumidas algunas copitas de coñac o aguardiente, este original personaje iba relatando su repertorio de casos verídicos (vivencias graciosas) que le habían ocurrido durante sus quehacers diarios, quedanto tajantamente y fuera de lugar los chistes vulgares por no ser estos, aocrdes con las circunstancias del momento.

Foto Mintz


Mientras aquellos humildes pueblos rebozaban de latente humanidad, en la Europa "más avanzada", las personas fallecidas van directamente al tanatorio, lúgubre lugar que al igual que una cámara frigorífica contribuy a enfriar más rápidamente el fragor de toda una vida. Generalmente, de dichos lugares los familiares se marchan al anochecer o algo más tardee, "abandonando" al difunto que es algo parecido a megarle la última noche de reunión aunque sólo esté de cuerpo presente. Qué gran verdad enuncia el popular y despiadado dicho: "El muerto al hoyo y el vivo al bollo".

Foto Mintz


En la actualidad en Benalup-Casas Viejas después de mucho tiempo de intentarlo tenemos tanatorio, concretamente desde marzo de 2012. Todavía recuerdo como la campaña de las elecciones municipales de 1995 la campaña del PP giraba en torno a esta reivindicación. Yo creo que el cambio del velatorio de las casas propias a los tanatorios es propio de los nuevos tiempos y para la familia resulta más cómodo. Lo mismo que pienso que también resultaría más cómodo y saludable para la familia del finado que después de un largo periodo de sufrimiento, generalmente, el tanatorio se cierre por la noche para que la familia pueda descansar adecuadamente, como en la actualidad ocurre en las grandes ciudades. Yo pienso así. ¿Y tú?
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