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Las tradiciones se rebelan. Las postales antiguas. 5


El quinto post sobre el libro de las costumbres y tradiciones antiguas de Tarifa va sobre las tarjetas postales. Escriben Rogelio Ruiz y Luis Gómez: "En los años cincuenta la juventud solía felicitarse en las fechas señaladas (cumpleaños, día de su santo...) con la romántica costumbre de mandar postales.





Esta bella costumbre se disipo con la llegada de la radio, esos grandes armatostes que se acomodaron en las salitas justo encima de los aparadores, con su largo cable por antena que solía enrollarse en la viga del techo. Alrededor del nuevo artilugio se reunía la familia para escuchar las tradicionales novelas radiofónicas (Ama-Rosa, Lucecita...) que se convirtieron en uno de los primeros fenómenos sociales. También los disco dedicados irrumpieron en los hogares y desplazaron el enviar y recibir correspondencia, porque oír la dedicatoria y la copla correspondiente se pusieron de moda. 





Al cabo de un tiempo surgieron los televisores que rápidamente arrasaron. Fue impresionante observar como cambió el paisaje de pueblos y ciudades, pues sobre tejados y azoteas fue creciendo un bosque de largas y espigadas antenas. Si ya habían desaparecido las relaciones espistolarias, a partir del reinado de la pantalla, tienden a desaparecer las amenas tertulias familiares. En efecto la tele es la voz cantante: se encarga de distraernos, nos regala compañía, no podemos vivir sin ella y en una gran mayoría de casas hasta existe una en cada habitación.Se da muchas veces el caso de que las personas para ratificar una afirmación sueltan: "lo ha dicho la tele" palabras mágicas que sentencian pequeñas discusiones. La tele actúa como nuevo Dios y casi nos impone lo que debemos hacer, comparar votar... y hasta pensar. Resumiendo, se ha convertido en nuestra "madre", pero una madre que no ruega por nosotros, va mucho más allá. ¡Razona por nosotros! Y permítanos avisarles que esto es harto peligroso"




En Benalup-Casas Viejas las comunicaciones postales, con las famosas tarjetas postales a la cabeza, han dejado paso a otras forma de comunicación hasta llegar a las TIC actuales, pasando por la radio y la televisión. Os presento algunas postales, empezando por la más antigua de Benalup de Sidonia, posiblemente de la década de los veinte del siglo XX, de época de la dictadura de Primo de Rivera hasta las últimas de la década de los ochenta, en donde un intento de las papelerías del pueblo de realizar una serie de postales que fomentaran el turismo del pueblo no consiguió el resultado esperado. 




La evolución tecnológica sufrida en las comunicaciones ha sido importante. El correo postal es el que más ha salido perjudicado, hasta el punto que en algunos países se ha planteado dejar de repartir cartas por las casas. No estoy de acuerdo con la visión catastrofista que da el libro de las tradiciones de Tarifa sobre la televisión, creo que tiene sus cosas positivas y negativas, pero que en general, como todo lo relativo a la tecnología es un atraso oponerse a los avances tecnológicos. Los aspectos negativos no hay que atribuírselos al medio, sino a la sociedad de la que es un reflejo. Ocurre lo mismo con el tema de Internet que ahora está tan de boga. Evidentemente tiene consecuencias perniciosas su utilización, pero es reflejo de la sociedad, las redes no son más que el mensajero de ellas, y como dice el refrán no se puede matar al mensajero. Me gusta comentar que los adelantos tecnológicos no son fruto de ideas brillantes de las personas, mito extendido por el paradigma americano, sino que son fruto de las necesidades de las personas. 





Los luddistas reaccionaron a la revolución industrial a finales del siglo XVIII en Inglaterra quemando las máquinas a las que consideran las culpables de todos sus males. Luego hemos comprendidos que las máquinas, bien utilizadas, aumentan la productividad y el bienestar humano. Igual ocurre con el avance tecnológico en las comunicaciones, aunque sea no signifique que las postales antiguas no sean unos documentos gráficos preciosos y nos emocione su recuerdo y su significado. Pero como decía Bob Dylan, los tiempos cambian. Al menos eso debería y eso pienso yo. ¿Y tú?
Estas últimas postales me las ha facilitado Teresa Román Navarro a quien se lo agradezco infinitamente.















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