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El Dornillo y el tiempo implacable

Traigo a la sección del fotoblog dos fotos del Dornillo. En la primera los trabajadores del bar reponen fuerzas tras una agotadora jornada de trabajo. En la segunda un grupo de niñas baila flamenco. Hasta ahí, la superficie, el análisis nos permitirá entrar en mayores profundidades. 


Voy a empezar escribiendo que el gran protagonista de estas fotos es José Gómez Barberán, Pepe el Colmena, el hijo de un casaviejeño, que estuvo en la guerra en zona nacional, desertando a la republicana, que luego fue torero y que terminó en Algeciras. Pepe emigró a Inglaterra y según cuenta Mintz en Las Coplas de carnaval "Pepe Colmena, que había trabajado como camarero en Londres, alquiló un espacio para abrir un bar que pronto se convirtió en un centro para la juventud" Se refiere a la Colmena, nombre o apodo que le pusieron los Laritas. Este bar significó una revolución en el pueblo, fue el bar emblemático del espíritu de la transición. Estuvo abierto del 75 al 78, donde su dueño, ante él éxito obtenido pensó que se había quedado pequeño y se trasladó unos metros a oriente, en el Cañuelo, a un local de Luisa Pérez. 



Como cuenta el mismo Pepe “El agobio que sufrí por la estrechez de la barra en La Colmena me hizo hacer una barra casi redonda en el Dornillo y no sabía que nombre darle al bar, estando todavía en construcción, entró Alfonso “el ciego” y exclamó: ¡coño parece un dornillo! Y el resto… “. Esta fotografía está realizada en el extremo este del semicírculo que era la barra. Seguimos con la información de Pepe el Colmena: “Es una foto tomada en El Dornillo, probablemente después de una jornada de trabajo un día de carnaval en ella aparecen todas las personas que "trabajaban" en el bar, mi mujer Carmen, Lupe , entonces novia de Pelé, Paquito el Jimenato, Pelé , Colmena y un jovencísimo manuel Eugenio, hijo de la Negrita, digo que seria en carnavales y un dia fuerte por el desorden del interior de la barra”. 



La foto es de principio de los ochenta. Estamos en plena modernidad, aunque las mujeres y niños toman refrescos y los hombres alcohol, en la barra aparecen bebidas de alta graduación propia de los nuevos tiempos como el Martinni o la ginebra, el catavino se ha generalizado como vaso para todos, no sólo para los ricos que bebian vino fino de Jerez y  aparece la mujer trabajadora con una normalidad aplastante. Pero que estamos en otra época y en democracia también nos lo indica que es un día después de carnaval. El Dornillo, continuo la senda de la Colmena y se convirtió en el templo del carnaval recuperado. El Santo sacó una agrupación con ese nombre y en el pasodoble presentación decía: 
Un "tablao" para el recuerdo.
Un "tablao" para la gloria.
Un "tablao" en mis sentimientos
hoy me llega a la memoria.
Sobre unas cajas, tablero,
mil pasodobles de historia
mil cuplés que reír hicieron,
mil voces que engarzan coplas.

Abuelos, nietos y padres,
desde su silla o la barra
con la misma fuerza aplauden
al que siente cuando canta
que al que canta lo que sabe
cuando en ello pone el alma.

Quizás porque quiso el destino,
o quizás fuera porque un febrero
a mi me embrujaran,
lo cierto es que aquí siguen vivos,
en estas fechas, tantos momentos de
aquella infancia
que nunca cayó en el olvido,
y toda mi vida recordaré a la que
en carnavales fuera mi casa.

Fondo de fotos, carteles,
sin telón no hay teloneros,
subirse al "tablao" pretenden
los viejos carnavaleros.

Comparece el abogado,
del que escucha y el que canta,
a su puesto en el estrado.

Es su tribuna la barra,
su defensa ha preparado
los comparsistas no pagan.

Pero al pisar el "tablao",
seas de fuera o seas de casa,
te sometes al jurado,

por las leyes que en el pueblo
escribieron los colmillos
del jabalí, juez supremo,
("pa" juzgarte en Carnaval)
en la audiencia del Dornillo.



De la segunda foto también me da informaicón Pepe “El colmena”. "En la foto está Tamara (hija de Alfonso "Pindajo) y mi hija Rocío en pantalón corto y seria una fiestecilla entre ellos que yo permitía en las horas en la que el bar estaba cerrado. Hubo una época en la que todos los domingos por la mañana se reunían los aficionados al cante con Paco Marín y el Pepino a la guitarra y pasábamos ratos inolvidables”. Efectivamente el Dornillo no solo fue el templo de carnaval, también lo fue de muchas cosas, fue el bar paradigmático del pueblo en los años ochenta. En la foto podemos observar el ventiladore,  el jabalí, otro símbolo del bar y los trofeos de fútbol. Pepe fue un año presidente del equipo de fútbol y como no tenía el equipo sede social el bar hizo de ella y allí se colocaron los trofeos. De hecho el escudo y los colores de la bandera del pueblo van a estar influenciados por los colores de la camiseta del equipo de fútbol de Benalup. La decisión fue de Fernandín. Se decía que por la sangre de los sucesos y la esperanza de la segregación (rojo y verde), pero parece ser que influyó la camiseta del Palmeiras, equipo brasileño que venía al trofeo Carranza por esas fechas.


Pero además de fútbol, flamenco y carnaval, el dornillo era un sitio central de socialización, y por eso allí se reunían desde los remolacheros hasta los albañiles, pasando por los obreros de astilleros y los funcionarios de educación y sanidad. Se hablaba y se abordaban todo tipo de cuestiones, obviamente, también las políticas. La segregación y la confección de las listas para las elecciones municipales de los ochenta también tuvieron su lugar. Luego el tiempo pasó y en los noventa el bar cerró, su dueño a otros menesteres se dedicó. Quizás porque echo de menos la efervescencia y la creatividad de aquellos tiempos y de aquel bar, viendo las dos fotografías y analizándolas no puedo más que recordar aquellas palabras con las que Mercedes Sosa termina su canción, El tiempo, el impecable, el que pasó: “Por que el tiempo/El implacable/El que paso/Siempre una huella/Triste nos dejó”
Ahora hay noticias de que el local vuelve a abrir en forma de peña carnavalera. 

un tablao.mp3

2 comentarios:

Moises dijo...

Yo tuve la suerte de disfrutar de este gran bar. Una maravilla de ambiente que no se ha vuelto a dar. El Colmena y su mujer Carmen grandes grandes personas. Que recuerdos más bonitos tengo en mi mente joe...

Francisco GOMEZ RUIZ dijo...

Hola soy paquito,yo tuve la suerte de trabajar tanto en la colmena como en el dornillo ,guardo grandes recuerdos de aquellos y de trabajar con estas maravillosas personas, un saludo y gran abrazos para todos, gracias de todo corazon